Contención

 Guridi

 Todo estos días parece exigir un esfuerzo de contención. Rajoy ha de contenerse para no enviar a la Guardia Civil a detener a Mas en plan FBI, Mas se tiene que contener para no enseñar en el el Pleno del Parlament un maletín lleno de billetes a Baños. Pedro Sánchez se tiene que contener para no salirse del guión y decir alguna tontería, Pablo Iglesias se tiene que contener para no parecer un estalinista prepotente, Albert Rivera contiene al señor de derechas que tiene dentro y que desea dar puñetazos en la mesa, Alberto Garzón y Andrés Herzog contienen… las lágrimas.

 La contención en estos momentos es algo parecido a la cara de póker o que no te vean las señas en el mus. Los líderes políticos se contienen para que no perciba cómo son en realidad, aunque les hayamos visto “sueltecitos” en más de una ocasión. La verdad es que ya les tenemos demasiado vistos. Especialmente a los que se quejan por ser nuevos. Es imposible tomarse un café en un bar sin que se te caiga en la taza un Pablo o un Albert.

 Yo mismo me contengo, cuando abro el periódico, enciendo la radio, pongo la tele y sólo me encuentro la misma cansina discusión sobre Cataluña. Llevamos tanto tiempo con ese tema, pero tanto tiempo, que me sorprende que no hayamos, al menos, refinado algo los argumentos que se dan. Porque las mismas idioteces, consignas, palabras vacías y argumentos se repiten todos los días. La verdad es que sólo me gusta escuchar a Iceta, pero es que al que menos se le oye. Y, en serio, sigo sin verle a Mas las pintas de Luther King, por mucho que se queje de ser negro. Y sigo sin verle a Rajoy las pintas de Hombre de Estado. Uno me sigue pareciendo un vendedor de peines para calvos en horas bajas y el otro, un tipo que se cree el presidente del Casino de Pontevedra. Y ambos, de derechas, recortadores, autoritarios y con la empatía de un dragón de Komodo. Es algo así como ver a Arturo Fernández enfrentado en los platós a Fernando Esteso.

 Toda la ilusión que me hacen las campañas electorales se desvanece ante la perspectiva de esta. Ya estoy viendo unas elecciones generales en las sea decisivo Antonio Baños, cuyo partido ni siquiera se presenta.

 También estoy haciendo un serio esfuerzo de contención para no hablar de las cosas que pasan en el PSOE en estos momentos. Porque, sinceramente: quiero que gane las elecciones. Aunque sea como en Aragón, donde el presidente es un tipo que da vergüenza ajena, pero el gobierno es mil veces mejor que el de la tenebrosa Rudi. Y mil veces mejor que el espantoso guirigay que sería un Echenique presidente. A ver si os creéis que siempre va a haber una Santa Carmena a mano.

 Todo mesura, todo contención. Me contengo tanto, que se me quedan la mitad de las ideas por escribir. Me contengo tanto, tanto, que estoy por votar por correo, por si no puedo romper la contención el día de las elecciones y trato de tomarme ese café sin que se me caiga el siguiente favorito de La Sexta en la taza.

 Un saludo.