Consecuencias

Millán Gómez 

Las presuntas tramas de espionaje y corrupción que asolan últimamente al Partido Popular (PP) constituyen hoy día el principal tema de debate en los medios de comunicación. El diario “El País” ha desvelado numerosos datos que han puesto en jaque parte de las aspiraciones del PP para las próximas elecciones vascas y gallegas del próximo domingo 1 de marzo. De hecho, las encuestas que se están publicando en los últimos días no tienen en cuenta estos hechos y, por ello, desconocemos sus consecuencias electorales.

  

En un principio, debería afectar incluso en mayor medida en Galicia pues un antiguo Secretario de Organización del PPdeG, Pablo Crespo, está inmerso en la trama de corrupción. Es más, según el juez Garzón, Crespo era “la persona de confianza” de Francisco Correa al frente de sus negocios en España. El tal Crespo está acusado de sobornos en Madrid y València y preparaba la huída al extranjero de Correa, además de esconder documentos y blanquear dinero en Suiza. Vamos, un angelito. Asimismo, el número uno del PPdeG por Ourense y fichaje estrella de Feijóo en materia económica, Luís Carrera, olvidó pagar 240.000 euros a Hacienda. Como las listas ya estaban presentadas cuando se destapó el caso, el PPdeG, en un alarde de confianza en su cabeza de lista por Ourense y sus propios votantes, pidió a la Junta Electoral que valgan aquellos votos al PP que tengan tachado el nombre de Carrera.

 

Ayer mismo conocimos que el número uno por A Coruña, Carlos Negreira, realizó adjudicaciones a Segurisa, empresa inmersa en la trama de espionaje, cuando era Presidente de Portos de Galicia. Negreira es hombre de confianza de Feijóo. Además, ¿saben quién era en ese momento vocal del Consello de Portos de Galicia? Pues sí, Pablo Crespo. Dios los cría y ellos se juntan.

 

Tras conocerse la supuesta trama de espionaje en la Comunidad de Madrid y de corrupción que afecta a cargos del PP, militantes y empresarios afines, la derecha mediática ha dirigido sus críticas al juez Garzón, al que acusan de sacar a la luz todo este embrollo con fines electoralistas para beneficiar al PSOE y perjudicar al PP. El respeto que tienen hacia el Poder Judicial es, por lo tanto, nulo. Además, se olvidan de que Garzón, a lo largo de su carrera profesional, ha perjudicado también al PSOE. Uno ve el ¿debate? “Alto y Claro” de Telemadrid y comprueba a las mil maravillas hasta qué punto están preocupados por si afecta al PP. De hecho, la conductora del programa, la incalificable Curry Valenzuela, afirmó mirando a cámara (y trabucándose tantas veces que dan ganas de darle una palmadita en la espalda) que “ya verán cómo pasadas las elecciones aquí no pasó nada”. Lo de Telemadrid agota el vocabulario.

 

El PP se juega mucho en las próximas elecciones. En Galicia, según todas las encuestas habidas y por haber, el PPdeG se movería en una horquilla de entre 34-35-36 diputados que lo dejarían a varios escaños de la mayoría absoluta, única forma que tienen de alcanzar el poder. A pesar de ello, los indecisos y el voto oculto pueden modificar los resultados finales. Por ello, el PSdeG y el BNG animan continuamente a la movilización de sus bases y a la participación, sabedores del electorado fiel que caracteriza a la derecha y la pasividad que existe en algunos ciudadanos que se autodefinen de izquierdas pero que no votan, salvo en casos de fuerza mayor. Touriño, de hecho, se dirigió ayer muy especialmente a los jóvenes afirmando que “sin ellos nada será posible”. Los jóvenes de entre 18 y 29 años votan mayoritariamente a la izquierda, por eso Fraga les tenía tanto miedo cuando adelantó los comicios de 2005 para celebrarlos un 19 de junio, en plenos exámenes universitarios. Feijóo dice que las encuestas en 2005, cuando se quedaron a un diputado de la mayoría absoluta, les eran más perjudiciales que ahora, pero eso es mentira pues algunas pronosticaban que la revalidarían.

 

Tanto Feijóo como Basagoiti son hombres teóricamente fieles a los postulados de Rajoy pero ninguno de ellos acudió a esa foto de supuesta unidad que realizó el PP como muestra de músculo ante lo que consideran un afrenta del Gobierno para perjudicarles electoralmente. Detrás de su ausencia está su intención de no ensuciar su reputación y pasar de puntillas para que los electores no los relacionen con la corrupción y el espionaje.

 

Algún sector minoritario del PP ha intentado también desgastar al PSOE al sumarse a la exigua manifestación del pasado domingo en Compostela convocada por “Galicia Bilingüe” y auspiciada por UPyD. Según los organizadores, apenas tres mil personas acudieron a la cita, lo que supone un sonoro fracaso ya que ellos decían que la mayoría de la humanidad estaba con ellos y luego bien se vio los que eran. Dirigentes del PP como Alfonso Rueda o el presuntamente corrupto Carlos Negreira acudieron a manifestarse contra una legislación y un decreto promovido y apoyado por ellos mismos. Es decir, salieron a la calle para mostrar su descontento consigo mismos. La sociedad gallega les dio la espalda y ahora tendrán que utilizar otros argumentos. Según la encuesta “Publicoscopio” para el diario “Público”, la materia que más apoyan los gallegos de la actual Xunta es su política lingüística y el barómetro de CIS anunciaba que el supuesto conflicto lingüístico que dice UPyD y una minoría del PPdeG sólo preocupa a uno de cada cien gallegos. Como muestra de la división conservadora en esta polémica, Xesús Palmou, hombre de confianza de Fraga y antiguo Secretario Xeral del PPdeG y Conselleiro de la Xunta, dijo en una entrevista a un diario que “la Constitución discrimina al gallego” al no equipararlo al castellano, defendió la reforma del Estatuto defendiendo “la realidad nacional gallega”, así como reclamó la independencia de su partido con respecto a las decisiones de la calle Génova y rechazó de plano un pacto con UPyD.

 

Si el PPdeG mantiene pocas pero fundadas opciones de obtener la mayoría absoluta en Galicia es más por el voto crítico que puede perjudicar al PSOE como consecuencia de la crisis, que por sus propias alternativas. Como dijo José Blanco en una entrevista reciente, él era partidario de haberlas adelantado para después del verano pasado. El tiempo le ha dado la razón