Con S de Solbes

Javier Gómez de Agüero

Ahora que la legislatura está a punto de concluir, y aprovechando la reciente admisión a trámite de los últimos presupuestos de este Gobierno, me gustaría hacer una reflexión sobre la tarea del Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Economía y Hacienda.

De entrada reconoceré que soy un firme defensor del fondo y la forma de trabajar de Pedro Solbes. En su actividad como Ministro de Economía hay tres características que me gustaría resaltar: solvencia, serenidad y sentido político.

La solvencia guarda relación con su profesionalidad. Algo que no requiere mucha defensa. Su labor en el último Gobierno de Felipe González y su trabajo como comisario europeo lo demuestran. Además, ha sabido rodearse de magníficos profesionales en las áreas claves de su ministerio así como contar con otros que ya mostraron su competencia en gobiernos precedentes. Con todo no ha sido infalible en esta labor de “selección de personal”. Lo sucedido con la rocambolesca dimisión del anterior presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores lo pone en evidencia.

La serenidad y la prudencia – y su ejercicio público – son fundamentales para un Ministro de Economía. El propio Presidente del Gobierno lo ha afirmado así en alguna ocasión al hablar de la capacidad de Solbes para transmitir confianza y seguridad a los mercados.
Cierto que esta prudencia se ha confundido en ocasiones con falta de iniciativa e incluso con carencia de compromiso con algunas políticas del Gobierno. Nada más alejado de la realidad. El Ministro de Economía es uno de los instrumentos fundamentales para llevar a cabo el programa de cualquier Gobierno – incluyendo el propio programa económico del Gobierno, claro –.

Es verdad que a veces se ha echado en falta una mejor coordinación entre los distintos departamentos y el Ministerio de Economía y Hacienda. La propuesta del plan de salud bucodental o la prestación por nacimiento no han sido la mejor muestra de cómo disponer la acción del Gobierno. En todo caso esa coordinación es algo que no compete a los ministros involucrados sino a una instancia superior. Con todo, se habría agradecido algo más de discreción por su parte.

Por último me gustaría llamar la atención sobre la capacidad y el sentido político de Solbes. Ésta ha podido apreciarse en cada interpelación respondida, en cada sesión de control y en cada debate parlamentario.

Capacidad política entendida como esa habilidad para tener presente el entorno y el momento en que un responsable político se mueve, unida a la rapidez, precisión e inteligencia con la que responde en él. Algo que se ha echado de menos en algunos ministros que en ocasiones se han mostrado ajenos a la situación que les rodeaba.

A pesar – o gracias – de la expresión en ocasiones plúmbea del Ministro, pocos compañeros del Gabinete pueden compararse a él en este aspecto (donde sí sobresalen, por ejemplo la Vicepresidenta o el Ministro de Trabajo). La popularidad y nivel de aceptación de Pedro Solbes, barómetro tras barómetro del CIS, lo demuestran.

Y para concluir, si algo puede definir la gestión del Ministro de Economía y Hacienda, son los datos. Unos son mejores y otros mejorables aunque el conjunto es, a mi modo de entender, brillante.

Los datos de crecimiento económico, el equilibrio presupuestario, la reforma del Sistema de Defensa de la Competencia (pese a que la gestión de la OPA sobre Endesa no fue de lo mejor en este aspecto) o la reducción decidida de la deuda pública, entre otras resultados, son ejemplo de esa buena labor. El déficit exterior o la inflación estarían entre aquellos elementos a mejorar – aunque la inflación no se ha comportado del todo mal teniendo en cuenta la evolución del precio del petróleo.

Otros aspectos de la acción del Gobierno, como la creación de empleo o la dotación del Fondo de Contingencia de la Seguridad Social, podrían citarse aquí, aunque corresponden más a la gestión del Departamento de Trabajo.

En conclusión, creo que como ciudadanos – al menos en mi caso – hay que agradecer la gestión de Pedro Solbes. Confío en que después de las elecciones de marzo podamos seguir contando con él y su trabajo.