Cómo son los ingleses

Lobisón 

El actual líder del partido laborista, Ed Miliband, es hijo de un judío belga refugiado en el Reino Unido, Ralph Miliband, que se enroló en el ejército británico durante la segunda guerra mundial y se hizo bastante notorio con la publicación en 1969 de un libro sobre ‘El Estado en la sociedad capitalista’. Desde un enfoque marxista, Miliband trataba de argumentar que el entrelazamiento entre las élites políticas y económicas convertía al Estado en instrumento de los intereses del capital. En su momento esto le enredó en una polémica con Nicos Poulantzas, que mantenía una explicación estructural del papel del Estado en el capitalismo.

Ajeno a estas sutilezas, el 27 de septiembre el Daily  Mail publicó un artículo sobre Ralph Miliband como ‘el hombre que odiaba Inglaterra’, en el que atribuía a su hijo Ed la voluntad de (volver a) entregar al Reino Unido a las garras del socialismo. Conviene tener en cuenta que para los comentaristas conservadores británicos sólo existen diferencias de matiz entre Clement Attlee, Harold Wilson, y el régimen de servidumbre totalitaria que imaginara George Orwell en ‘1984’. El objetivo del ataque era presentar a Ed Miliband como partidario de un regreso al pasado ominoso del que escapó el ‘thatcherismo con rostro humano’ de Tony Blair y su New Labour.

El problema es que el clima social británico ha cambiado bastante desde que en la campaña electoral de 1945 los conservadores distribuyeron cientos de miles de ejemplares del ‘Camino de servidumbre’ de Friedrich Hayek, pero también desde que el thatcherismo se convirtió en la nueva verdad revelada. Ahora, tras muchos años y bastantes desastres, se ha producido un fuerte debate en la prensa británica sobre el ataque del Daily  Mail, aunque centrado curiosamente en la utilización de la memoria de su difunto padre para atacar políticamente al actual líder de la oposición.

Lo más notable, sin embargo, es que ese debate refleja tensiones dentro del Daily Mail. Al parecer el editor del diario se ha quedado solo, no sólo por haber publicado el artículo inicial sino sobre todo por haberse negado a admitir cualquier error o posible rectificación. El editor del Mail on Sunday ha tomado una prudente distancia, y el mismo propietario, lord Rothermere, aunque ha mantenido el apoyo público al editor del Daily Mail, parece estar disgustado por lo que a estas alturas resulta una evidente metedura de pata. ¿Se imaginan que algún día la misma opinión pública española creara fisuras semejantes en la prensa más conservadora de nuestro país? Cómo son los ingleses.