Chile y España

Lobisón

A los españoles nos preguntan a menudo, en Chile, por la crisis de nuestro país, y muchos interlocutores apuntan que, claro, estábamos acostumbrados a ‘dar demasiadas cosas gratis’. Si el interlocutor es persona razonable e informada se le puede hacer notar que no eran gratis, sino financiadas a través de impuestos, y que ésa no debía ser la razón de la crisis, porque antes de que estallara teníamos superávit fiscal.

Pero esa extendida opinión acerca de los servicios públicos gratuitos como origen de la crisis española es muy reveladora sobre el actual debate político en Chile. Como lo es la afirmación del presidente Piñera, para descartar la gratuidad de la enseñanza (creo que hablaba en particular de la enseñanza universitaria), de que la gratuidad favorecería de forma injusta a los ricos.

Lo que está implícito es la concepción neoliberal de la fiscalidad. Si se cuenta con un sistema fiscal progresivo se da por hecho que los superiores impuestos que pagan los ricos pueden justificar que sus hijos se beneficien de la gratuidad de los servicios públicos. Además, todos sabemos que los ricos recurren a servicios privados, aunque paguen impuestos, por razones de prestigio y de relaciones personales (en el caso de la enseñanza). Piñera hizo demagogia con su argumento, pero sobre todo reveló que no concibe los impuestos como el precio que pagan los ciudadanos para vivir en una sociedad cohesionada y civilizada, con servicios que garantizan los bienes públicos.

El problema es que el modelo social neoliberal en el que cree Piñera ha comenzado a ser desafiado en la calle por el movimiento estudiantil. En el caso de la enseñanza superior el gobierno ha encontrado una solución bajando los intereses de los créditos universitarios del 6 al 2%, lo que reduce los motivos de la protesta. Pero la demanda de una enseñanza pública universal y de calidad va más allá, y el movimiento de los ‘pingüinos’, los estudiantes de enseñanza media, aunque haya perdido fuerza en los últimos meses, pone en cuestión el modelo actual con su eslogan: No al lucro en la educación.

Piñera tiene unos índices de popularidad abisales, pero los partidos de la Concertación gozan de un descrédito sólo comparable al de los partidos españoles. La diferencia es que la expresidenta Michelle Bachelet mantiene una alta popularidad e intención de voto, con independencia de los partidos, para su posible candidatura en 2014. El problema es saber si la Concertación va a ser capaz de renovarse de aquí a entonces, lo que significa capacidad para elegir nuevos líderes que superen la barrera generacional con los jóvenes, y además capacidad para renovar su agenda. Por ejemplo muchos chilenos ligan la apuesta por una enseñanza pública gratuita y de calidad con un proceso constituyente que permita al país salir del marco de la Constitución pinochetista de 1980.

Las elecciones municipales han contribuido a la emergencia de un nuevo liderazgo. La más visible quizá es Carolina Tohá, ganadora de la alcaldía de Santiago, e hija del ministro de Allende José Tohá, asesinado por Pinochet. Ya fue presidenta del PPD entre 2010 y 2012, y antes formó parte de los gobiernos de Bachelet. Pero harían falta más rostros nuevos, y sobre todo cambios programáticos capaces de atraer a los más jóvenes a una propuesta de superación del modelo neoliberal sin perder el atractivo de una economía abierta, que además ha venido creciendo a buen ritmo gracias al alto precio del cobre.

6 pensamientos en “Chile y España

  1. Después de varios días de ausencia por asuntillos familiares, no sé ni por dónde empezar… Bueno, sí, dando gracias por los comentarios a mi artículo del otro días, aunque sea con retraso!!

    En cuanto al artículo que nos trae Lobison, siempre es un gusto leer sobre temas un poco diferentes de lo haibtual. Pero hay un par de cosillas que no termino de entender muy bien. Primero, ¿Bachelet puede presentarse otra vez, o agotó ya sus posibles mandatos? ¿O es que ese límite no rige en Chile?

    Por otro lado, cuando se hace referencia a la renovación, ¿es sólo de cara a las presidenciales o se entiende que es para el Parlamento?

    Y la última, de veras, pero es que me ha chocado tanto… ¿De veras que la Constitución vigente es de 1980 o yo estoy lunática (de lunes) perdida? Es como si aquí siguieran vigentes las leyes fundamentales del régimen…

  2. Y como tengo vocación de donut (de dos en dos…) allá va este para completar el duo…

    Por “aligerar” una actualidad casi siempre espera… quería dedicar un pequeño recuerdo a Miliki… Nos hace falta, mucha falta, gente que nos haga reir…

    Seguro que más de un bloguero creció con los Payasos de la Tele, seguro… A mí me pillan un pelín a trasmano, soy más de la generación de Espinete y Don Pimpón.. Pero vamos, la canción de la gallina turuleta me la sabía de corrido…Y esa de vamos en un coche feo, pi,pi,pi…

  3. Muchas gracias, Marta, por sacarme de esta terrible soledad lunática.

    En Chile hay reelección no consecutiva: tras haber sido presidente Piñera, Bachelet puede volverse a presentar. Y la renovación sería importante para las legislativas, claro, porque si no podría darse el caso de que Bachelet ganara la presidencia pero estuviera atada por falta de mayoría parlamentaria.

    Y lo de que siga vigente la Constitución de Pinochet pues, bueno, es llamativo pero no ha impedido a la Concertación gobernar 20 años.

  4. De hecho creo que lo de la limitación de uno o dos mandatos pero sólo si son consecutivos, sólo rige en EE.UU., donde se adoptó después de los 4 mandatos de Roosevelt. Tengo dudas sobre México, donde sigue rigiendo la limitación a un mandato. En casi todos los demás países latinos han seguido la estela de Colombia que la extendió a dos.

  5. Muy interesante el artículo de Lobisón. Poco que comentar sobre sus reflexiones sobre los ricos, los impuestos, la educación gratuita o no….
    Pero la referencia a la posibilidad o no de renovar los mandatos presidenciales me trae a la memoria un extracto de las memorias de Aznar que publicó El País digital un día de estos. No sé si lo leyeron. Yo no pude acabarlo de puro estomagante. Qué ser tan prepotente, qué horror. NO me explico que podamos vivir sin él.

  6. Yo lo abrí con intención de leerlo pero algo me distrajo y cuando volví al tema decidí no perder el tiempo porque anticipé el resultado y francamente, me alegro, porque con la noticia me bastó para enterarme de que cuando Rato le dijo que ya sí quería ser presi, él se limitó a tomar nota. Pero qué chulo. Hasta su gente en Moncloa sostenía que era un borde de cuidado.

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