Personas sin techo, alcohol y civismo

Albert Sales

La semana pasada participé en un consejo de barrio para explicar las políticas municipales de Barcelona en materia de atención a las personas sin hogar. Tras exponer brevemente el planteamiento del gobierno municipal frente la problemática el debate con vecinos y vecinas, se centró en los conflictos en el espacio público generados por los “sin techo” . Sigue leyendo

Choose Life

Julio Embid

“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego…..Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?” (Mark “Rent Boy” Renton) Sigue leyendo

No basta con “ser pobre”, hay que parecerlo

Albert Sales

Noviembre de 2010, Tánger, Marruecos. Una persona responsable de un programa de cooperación de una gran ONG española me lleva en su coche hacia uno de los vecindarios más empobrecidos de la ciudad. Las azoteas y las ventanas de un edificio  cercano a la carretera estaban llenas de parabólicas. La imagen del bloque atestado de antenas provocó que mi chófer circunstancial comentara: “ya ves que tampoco hay tanta pobreza como parece en esta ciudad”. A partir de aquel momento se desarrolló una conversación curiosa en la que mi acompañante, profesional de la cooperación a la que había conocido unas horas antes, defendía que la pobreza de verdad era la que ella había “visto” en Sudán y en Somalia. Sigue leyendo

Pinceles y capas de pieles

Julio Embid

Quienes me conocen saben que, entre otras aficiones, cuando llego a casa, después de cenar, me gusta ponerme a pintar miniaturas. Saco los espráis, agito, imprimo, dejo que se seque. Saco los pinceles y empiezo a embadurnar de colores y tintas la miniatura ya sea un enano de fantasía, un soldado del futuro, una tribu de celtíberos o un carro blindado de la Legión. Cuando acabo, la coloco en una vitrina y a por la siguiente. Y durante ese rato pintando me olvido de mi trabajo, de mi familia, de mis amigos, de la política, de las candidaturas del PSOE y hasta del día que es. Sigue leyendo