Compraventa

Julio Embid

El otro día zapeando por los canales secundarios de mi televisión encontré un programa llamado “Divinity Home” que me horrorizó y por supuesto, no pude dejar de ver hasta el final. El argumento es que un matrimonio de rubios cincuentones de clase alta de Atlanta (EEUU) compraba una casa con jardín, garaje, salón y dos habitaciones por 180.000 dólares todo bastante destartalado. El objetivo del programa era reparar dicha casa, arreglar la cocina y convertir el sótano en otra habitación para venderla por más de 250.000 dólares y ¡ganar al menos 70.000 dólares especulando en una semana!. Sigue leyendo

Husos horarios y usos horarios

David Rodríguez

La Unión Europea ha puesto sobre la mesa el debate acerca de la eficacia de los cambios de hora, y España se dispone a estudiar cuál es el huso horario más adecuado a su idiosincrasia. Comienzan a expresarse inquietudes sobre si en Finisterre podría amanecer a las diez de la mañana, sobre la necesidad de disponer de tiempo libre por la tarde o sobre la tristeza de un invierno con pocas horas de luz, factores que se suponen clave para determinar en qué lugar se colocan las manecillas del reloj. Es un buen momento, desde mi punto de vista, para introducir en estas reflexiones otro elemento, el de los “usos” horarios, es decir, cómo racionalizamos nuestro tiempo y cómo conciliamos durante el día los distintos aspectos de nuestra vida. Sigue leyendo

El oropel de los tecnoplutócratas

Carlos Hidalgo

Estos últimos meses he tenido la suerte de poder escribir en El País acerca de temas relacionados con recursos humanos y trabajo en general. Lo que más me sorprende cada vez que preparo un tema es cómo todo el mundo da por hecho que los derechos de los trabajadores no existen. O que se aplican según convenga al empresario, que puede ser inflexible con el salario mínimo, pero muy relajado con las horas. Sigue leyendo

Los intermediarios

Julio Embid 

Como muchos de ustedes saben, provengo de una comarca zaragozana llamada Comunidad de Calatayud. Esta zona del oeste de Aragón, además de por La Dolores, es conocida por su producción frutícula. Cuando uno va por fruterías de Madrid o Barcelona, encuentra siempre cajas de peras, de manzanas o de melocotones de esta zona. Y no sólo en España. Este verano se hizo viral una imagen de unas cajas de fruta de un pueblo de Calatayud donde se vendían cerezas rojas a 14,99 euros/kilo en una frutería de Dublín, en Irlanda. Rapidamente pregunté a un amigo agricultor a cuanto les habían pagado las cerezas este año y me dijo: -¿Esas? A 1,80 el kilo. La queja habitual de los agricultores del regadío es siempre la misma. Ellos labran, ellos sulfatan, ellos podan los árboles, ellos recojen la fruta y los beneficios siempre son para los intermediarios, que se llavan la diferencia entre lo que cobran los agricultores y lo que paga el consumidor final en la frutería de su barrio.  Sigue leyendo