¡Canten conmigo!

Guridi 

Como el vino de Jerez y el vinito de Rioja son los colores que tiene la banderita española, ¡la banderita española! Banderita tú eres roja, banderita tú eres gualda: llevas sangre, llevas oro en el fondo de tu alma.

Con este primer párrafo hacemos un triple homenaje: a Marujita Díaz QEPD, a “Las Corsarias” y al asesor de Pedro Sánchez al que recomendamos que se lea “Mater Dolorosa”, de Álvarez Junco, para contárselo al fotogénico líder. Hay que saber cuándo las banderas unen, cuándo separan y cuándo ponerse a hacer tu trabajo, que en gran parte es hacer que los españoles se reconcilien con las banderas. Y que verte bajo una bandera grande no de la grima que da.

Claro que Pedro bien se puede escudar en Pablo Iglesias, que ha aprovechado una entrevista en “Público” para sacudir a toda IU en la cara de Isaac Rosa. Que no aman a su país y desprecian a su gente, dice. Que se cuezan en sus banderas y estrellitas rojas, que no han tenido vista. La verdad es que el preclaro líder tuvo más vista que Willy Meyer. Uno está hoy en algo parecido a la jubilación y el otro ya ha elegido qué cara quiere poner en su papeleta electoral. Lo malo es que Pablo no se queja del sectarismo de IU, sólo de que no sean sectarios suyos. Porque Pablo mete y saca de la “patria” y de “la gente” a quien le viene en gana y cuando le viene en gana.

Especialmente bonito ha sido ver el encuentro Iglesias-Garzón, donde el primero aprovechó la expectación creada y la presencia mediática para dar unas enormes calabazas al segundo. Garzón, entre lo de ayer y lo de anteayer está quedando como un perfecto pardillo. Cosa que no creo que sea y que no creo que le haga ninguna gracia. Pero menos gracia le debe de estar haciendo a Cayo Lara, que está aguantando las tensiones internas provocadas por haber puesto de candidato a las generales al supuesto pardillo.

Chavez y Zarrías por fin lían el petate. Puede que el Supremo les termine declarando inocentes, pero su inmovilismo y sus reacciones defensivas no estaban haciendo ningún favor a nadie, excepto a sí mismos.

¡Pero la fiesta continúa! El poder del amor ha triunfado y Wert podrá reunirse con su amada gracias al dinero público y a las competencias encomendadas al Presidente del Gobierno. Le sustituye un barón. Pero no es que estemos hablando de Feijoo o de Cospedal, no. Hablamos de un barón de los que tienen una baronía y árbol genealógico. No, seguimos sin hablar de los líderes regionales del PP. Un barón-barón: Don Íñigo Méndez de Vigo. Es de tan buena familia que rara vez se verá a alguno de sus miembros fuera de las más altas esferas del Estado. Como su hermana, número dos del CNI y mano ejecutora del Director-Secretario de Estado. Como alguien ha comentado muy acertadamente, al nuevo ministro sólo le va a dar tiempo a irse de vacaciones. A gastos pagos, por supuesto.

Pero la fiesta no decae. Artur Mas quiere que el “prucés” y su persona sean la misma cosa. Me maravilla ver en las encuestas los gráficos en los que pone “Lista del President”, que le evoca a uno imágenes más relacionadas con lo culinario que con las esencias de la Patria, que es ancestral y a la vez por construir. Aunque ya sabemos que la Patria es como Dios y sólo expresa su voluntad a unos pocos elegidos. Y Don Artur Mas se sabe el elegido por la voz de las esencias. Mas se encuentra lanzado a una carrera contrarreloj, para ver quién corre más, si él mismo o la UDEF.

En Asturias la nueva política está demostrando estar dominada por viejos rencores. Así que la situación en el Principado depende en parte de los agravios acumulados por los que ahora están en Podemos y que en los 80 estaban liándola.

¿No les dan ganas de cantar y bailar? ¿No es todo apasionante? Pocas veces nos veremos ante asuntos tan grandes decididos por personas tan pequeñas. No se malhumoren; canten, bailen, hagan como el Kichi y dejen pasar sus días como mera cuenta atrás para el Carnaval. ¡Salud!