Candidatos

Guridi

Ayer se presentó en Alcorcón el candidato Pedro Sánchez Pérez-Castejón, “El Guapo” o “el Mirlo de Blanco”. Leyó muy bien un papel hecho por sus compañeros de aventuras y contestó apresuradamente a las preguntas de los periodistas, reflejando así su verdadera naturaleza: la de un tipo que no sabe decir nada inteligente a menos que lo lea. Si repasáis sus entrevistas, veréis que suele decir muy serio cosas como “es de día porque está el sol en el cielo”.

La gran ventaja de Pedro Sánchez es precisamente que no se le conoce mucho aún. Los que le conocen como concejal, saben de su dejadez y menosprecio de las bases. Por eso se presentó en Alcorcón y no en Madrid.

Los que le conocen de su etapa en el Parlamento Europeo saben que se dedicaba a enredar y a malmeter, en lugar de trabajar.

Los que le conocen de los grupos de trabajo de Ferraz, saben que nunca llegaba con los deberes hechos, ni aportó una sola idea original. Pedro es, más bien, de esos que se dedican a criticar las aportaciones de otros para disimular que no tienen ninguna.

Los que le conocen de los días de la Fundación Ideas, saben que se pegaba como una lapa a Carlos Mulas, al que reía todas las gracias y de repente parece haberle olvidado. Con lo que han sido.

Los que conocen su tesis doctoral (reconvertida en libro por otro, que no hay que hacer trabajar al guapo), saben que es más floja que la sopa de un internado.

Los que le conocen de la tribu periodística, saben que se pasa el día filtrando miserias ajenas e inflando méritos propios. Hasta que descubren que les ha estado contando completas fantasías, embutidas infantilmente entre medias verdades.

Los que le conocen de la Conferencia Política, le conocen más bien poco. Ya que la armó Ramón Jaúregui, mientras él ya se dedicaba a enredar con su grupete de amigos, preparando lo que sucede justo en estos momentos.

Los que le conocen, a secas, saben que no sabe hablar bien de nadie, excepto de sí mismo. Y es un figurón sonriente tras el que se esconden Pepe Blanco, Antonio Hernando, César Luena y Óscar López, que se veían viviendo eternamente de encizañar al PSOE. Y también saben que no tienen ni una sola idea de izquierdas. Ni aunque se pongan a pensar los cinco juntos. No menciono al otro figurón que es José Cepeda, fingiendo que es jefe de campaña de Pedro. Una campaña -la de Pedro- que adelanto que será insidiosa, sucia y llena de filtraciones a confidenciales.

Los que le conocen en el PP le prefieren a ningún otro. Porque saben a reconocer a uno que es como ellos. Como también saben que es el tipo que hará desaparecer definitivamente al PSOE del mapa.

Los otros candidatos también tienen defectos, me diréis. Sí, claro. Pero todos tienen un rasgo en común que les hace mucho más válidos: no vienen de parte de Pepe Blanco, ni de Óscar López. Rasgo que sí que tendría Soraya Rodríguez, que cuando dice “me lo pide mucha gente”, lo que quiere decir es “Pepe Blanco y Óscar López me presionan para que me estrelle, pero quite votos a Edu”

Eduardo Madina tiene un problema de carácter. Lleva las críticas fatal. Pero ha dado orden a su gente de hacer una campaña limpia y ha conseguido reformar el PSOE en algo -antes siquiera de presentarse-. La elección directa del Secretario General.

Alberto Sotillos puede ser un loco, sí. Pero está siendo coherente con sus ansias de una reforma radical del PSOE y para ello, no ha dudado en embarcarse en una nave llena de chiflados, en un chalado viaje que no le va a llevar a conseguir los avales. Y que va a destruir su carrera política antes de cumplir los treinta y cinco. Sólo porque cree que así es posible salvar al PSOE.

Pérez Tapias puede ser otro de estos aburridos tipos mayores de Izquierda Socialista, que son pocos para repartirse entre tanta cuota estatutaria. Pero es un señor docto, coherente y que piensa en la organización en su conjunto, no sólo en colocar amiguetes.

Chacón, arrastrada por el nihilismo que aqueja de manera aguda a su equipo, ha tratado ahora de pedir un aplazamiento del Congreso, que se congelen las primarias si no pueden votar los ciudadanos y, ahora, trata de convencer a Juan Fernando López Aguilar para que dé un paso adelante en su nombre. La lástima es que el pobre Juan Fernando ya tenía un candidato y era Madina.

Ya os veo en los comentarios: “¡Ay, Guridi, cómo eres, desvergonzado, irresponsable lenguaraz! ¿Y si te equivocas? ¿Y si te lo inventas?”. Y yo entiendo que es difícil de creer. ¿Quién podía creer hace 9 días que Susana Díaz no se iba a presentar? Aún nos quedan cosas increíbles que ver, oír y vivir. Esperemos que sean mejores que lo que nos está preparando Pepe Blanco, llamada a llamada, con el móvil del Congreso que le estamos pagando.