Canarias y el doble discurso

Millán Gómez 

Tras las elecciones municipales y autonómicas del pasado 27 de mayo se clarificaron varias cuestiones de importante interés político. El Partido Popular (PP) ganó las elecciones municipales en número de votos, con todo lo que ello supone de aviso al Gobierno socialista de cara a las próximas elecciones generales. A pesar de ello, esta victoria numérica del PP no se ha trasladado en un triunfo de poder debido a la soledad política de la derecha, tan aferrada últimamente y muy especialmente desde su victoria por mayoría absoluta en las generales de 2000, al “o conmigo o contra mí��?. El PSOE sale fortalecido de estas elecciones municipales y autonómicas porque gana parcelas de poder muy importantes en numerosas capitales de provincia. Además de esto, a nivel autonómico, el PSOE gobernará en feudos otrora populares como son las Illes Balears, tiene la posibilidad de formar parte de un gobierno de cambio con Nafarroa Bai e IU en Navarra y ha sido la lista más votada en Canarias.

El caso canario es especialmente sangrante. El PP lleva desde hace meses repitiendo una y otra vez que siempre debe gobernar la lista más votada e, incluso, han formulado demandas que caminan en esta dirección tanto en el Congreso de los Diputados como en diferentes parlamentos autonómicos y ayuntamientos de toda España.  Pues bien, se da la circunstancia que en Canarias el PSOE gana las elecciones pero no va a poder gobernar. A pesar de las evidentes y palpables ansias de cambio de la sociedad canaria, la derecha de esta comunidad autónoma representada por Coalición Canaria (CC) y el PP ha hecho oídos sordos a esta demanda ciudadana. La derecha, que tanto presume de escuchar al pueblo y que afirma no estar dispuesta a gobernar allí donde no venza, ha llegado esta misma semana a un acuerdo para formar un gobierno de coalición bipartito representado, en primera instancia, por los nacionalistas canarios de CC y, en segundo lugar y como llave del gobierno, por el PP. Ahí no queda la cosa. Una de las cuestiones más sorprendentes de este nuevo bipartito fueron las declaraciones de los propios protagonistas. Ni cortos ni perezosos, los representantes de CC y PP anunciaron en rueda de prensa que la Presidencia caerá en manos del nacionalista Paulino Rivero (CC) mientras que la Vicepresidencia la liderará un dirigente popular. Hasta ahí todo medianamente normal. Lo anormal es que cuando fueron interpelados por los periodistas, los responsables de guiar el futuro de los canarios los próximos cuatro años afirmaron, sin rubor alguno, que primero han llegado a un acuerdo para gobernar en coalición pero que luego ya se discutirán sobre el reparto de consejerías y, lo que es más preocupante, el programa de gobierno. Es decir, que lo que tienen claro es que quieren gobernar pero no saben en qué puntos en común coinciden ambas formaciones ni que proyectos tienen previsto plantear para impulsar el progreso, el bienestar y la mejora en la calidad de vida de los canarios. Suena a broma. Pero no lo es.Por si esto fuera poco, los representantes de CC y PP dejaron entrever, eso sí, algunos de sus principales objetivos para la próxima legislatura. Abróchense los cinturones que hay curvas. Pues bien, sus principales objetivos serán crear una policía autonómica propia, reformar el actual Estatuto de Autonomía, defender los derechos históricos del pueblo canario y avanzar en el autogobierno. Quién lo diría. ¿Pero no era el PP aquel quien decía que la cuestión identitaria no interesaba a nadie? ¿No era la derecha española el que anunciaba el fin y la ruptura de la gran nación española si se pactaba con el diablo encarnado en los nacionalistas? ¿Se rompe España si se pacta con los nacionalistas de ERC o el BNG pero no con los nacionalistas canarios de CC? Muchas otras preguntas podríamos exigir al PP una vez conocido este acuerdo de gobierno. El PP, por enésima vez, demuestra su doble discurso. Donde dije digo digo Diego.