Cambios

Lobisón

 En este mes de agosto tan desastroso, desde la epidemia de ébola a las guerras de Oriente Medio, y sin olvidar la de Ucrania, se han producido cambios que afectan al escenario de la política española. El primero y más evidente es la recaída de la economía europea, que pone en peligro nuestra propia recuperación, y con ello lo que Rajoy querría enarbolar como su principal logro, la salida de España de la crisis. Y podría ser que, aunque el gobierno del PP no sea responsable del cambio de coyuntura, una vuelta atrás le pasara factura.

No es evidente que tenga que ser así, sin embargo. Aunque el anuncio de nuevas cumbres de la UE sobre crecimiento y empleo no puede crear mucho optimismo, es posible que el BCE tome al fin medidas no convencionales —compra de deuda— y que esto permita salir del bache actual. Y aunque lo que sabemos de las conversaciones de Merkel y Rajoy en la ruta jacobea produce la impresión de que esta gente no vive en el mundo real —que si la austeridad no se discute, que si Guindos va a presidir o no el Eurogrupo— puede que las dificultades actuales de la economía alemana provoquen una modulación en la terca oposición de Markel a las políticas expansivas.

Es curioso cómo funciona el mundo: se supone que Merkel en este punto se limita a ser coherente con las preferencias de sus electores. Pero su gobierno acaba de decidir enviar armas a los kurdos iraquíes para enfrentarse a los bárbaros del Estado Islámico, algo que parece de sentido común, pero que rechazan el 60% de los alemanes. La pregunta no es por  qué los alemanes tienen una visión tan miope, sino por qué su gobierno ha prescindido de ella en este caso y no se ha planteado hacerlo en el terreno de la política económica de la UE. Cabe sospechar que el motivo es que Merkel comparte la visión luterana de la economía que nos ha llevado hasta aquí, pero no la visión aislacionista de los alemanes en política internacional.

Un segundo cambio de cierta entidad es la catástrofe moral que ha supuesto para el nacionalismo catalán la revelación de los trapicheos dinerarios de Jordi Pujol, incluyendo la falsísima posición en la que le ponen sus intentos de conciliar la defensa legal de sus hijos con su propia imagen de arrepentimiento y colaboración con las instituciones judiciales y fiscales. Y por si faltara algo cabe sospechar que al devanar la madeja de los Pujol salgan a relucir también otras figuras señeras de CDC.

Ahora la situación para los electores catalanes es complicada. ¿Se debe dar prioridad a la secesión o a la regeneración moral del nacionalismo? Si a Moisés le hubieran pillado a su descenso del Sinaí mezclado en tramas non sanctas probablemente la historia de Israel habría sido distinta. Pero ERC de momento aparece como la principal ganadora de esta historia disparatada, y es difícil prever lo que va pasar antes y después del 9-N.