Caballo de Troya, ¿¿¿perdón???

 Girones

La metáfora sobre el caballo de Troya, ha vuelto a la política catalana.

Hace tres años, David Fernàndez, cabeza de lista de la CUP en las elecciones al parlamento catalán del 2012, la utilizó para explicar la dicotomía que suponía para la izquierda independentista el hecho de estar por primera vez en una institución como el Parlament y a la vez continuar teniendo un pie en la calle, en la lucha de las reivindicaciones sociales y nacionales. O quizá para algo más contundente, por fin la extrema izquierda, la izquierda rupturista, entraba en el coto privado del establishment, allí donde la izquierda tradicional se sentía cómoda y marcaba músculo sin necesidad de  apretar mucho las tuercas.

Después de tres años se pueden criticar muchas cosas de la primera legislatura de la lista de la izquierda independentista en la cámara catalana. Se puede hablar de cierto populismo, de condescendencia de parte de la prensa catalana, sobretodo la que se esfuerza en apoyar el mal llamado Procés. Se le puede criticar falta de autorganización asamblearia,  o incluso se le puede objetar lo fácil que es hacer propuestas imposibles siendo un pequeño grupo de tres parlamentarios con poca influencia en la política real.

Pero si una cosa no se puede criticar a la CUP es la coherencia.

Coherencia a la hora de criticar la política económica del govern de Artur Mas, ya sea criticando abiertamente y sin piedad a los consejeros de Empresa y Empleo , solo hace falta recordar el papel de los tres diputados en conflictos como el de Panrico o Movistar. Mostrando mucha dureza con el consejero de Sanidad, como con el Caso Innova de Reus, donde lideraron la denuncia en un caso donde  estaban involucrados representantes de TODOS los otros partidos políticos. O apoyando  la lucha de la marea amarilla contra las políticas de la consejera de Educación, siendo la CUP y EUiA los únicos partidos capaces de firmar la ILP de educación presentada en el Parlament, donde, entre otras cosas, se pide el fin de las subvenciones de la Generalitat a las escuelas concertadas.

Y coherencia también en la cuestión nacional, anteponiendo lo que consideran los intereses de los catalanes, a los propios del partido.

Sin embargo, recientemente Dolors Camats, capitoste de ICV y una de las diputadas más avispadas del arco catalán, procedió a criticar duramente a la CUP a la que calificó como posible caballo de Troya de la derecha catalana… ¿perdón? ¿Es una broma?

 ¿Esto lo dice una de las máximas responsables de ICV a nivel nacional? ¿Esto lo dice la dirigente de un partido que durante años, por no hablar de décadas, ha vendido su alma al diablo para asegurarse un pequeño trozo del pastel de las tomas de decisiones de ayuntamientos como el de Barcelona o de la Generalitat de Catalunya? ¿Esto lo dice una responsable política de una formación que para ser suaves decidió hacer una oposición más que tenue a los terribles gobiernos liberales del PSOE? Una oposición que se escondió en multitud de casos que le incomodaban o que le deberían haber incomodado… y no me hagan hacer una lista, porque sería muy larga… o eso lo dice la responsable de un partido que se está diluyendo peligrosamente dentro de Podemos y la amalgama de partidos municipales que le han salido en todo el Principat de Catalunya…

En fin, que resulta que desde estas latitudes vienen las críticas más desesperadas a la izquierda rupturista. No por un debate ideológico y legítimo, si no por una falsedad malintencionada.

Esperemos que esta nueva campaña electoral, sea capaz de poner argumentos encima de la mesa y no volver  a caer en las triquiñuelas de siempre…

Quizá lo que le  le molesta a Camats es saber que ella está dentro de Troya, y que por mucho que no le guste, alguien ha venido desde fuera para darle un baño de realidad. Y es que hay otra forma de entender la política des de la izquierda.

Una vez más, que lástima ver en lo que ha acabado siendo el PSUC.