¿Buena evolución del mercado laboral? El diablo está en los detalles

 José D. Roselló

El martes de la semana pasada, como cada segundo día hábil del mes, se publicaron los datos de Afiliaciones a la Seguridad Social, Paro Registrado y Contratación.

Aunque en origen resultaba llamativo ver una reducción del paro en noviembre respecto a octubre, hecho completamente inusual ya que en Noviembre suele aumentar el paro, esta relativa buena impresión se deshacía como un azucarillo al analizar de dónde provenía este descenso.

Al comprobar los datos de Afiliación a la Seguridad Social se observaba lo usual: noviembre cerraba con menos afiliados que octubre, y no solo eso: noviembre de 2013 cerraba con menos afiliados (del orden de 250.000 menos) que noviembre de 2012.

Afiliaciones11122013

Como podemos ver en el gráfico, las Afiliaciones a la Seguridad Social vienen registrando sistemáticamente variaciones negativas. Aunque el volumen de esta variación va siendo cada vez menor, lo cual significa que el empleo se destruye a menor velocidad, lo cierto es que dicha destrucción existe, y aún es elevada: un cuarto de millón de personas anuales, en línea con la cifra de crecimiento negativa prevista para este año.

Sin embargo, esta destrucción de empleo está conviviendo en los últimos meses con una reducción del Paro Registrado (la línea roja en el gráfico superior). ¿Cómo es posible?

Porque se está produciendo un abandono de las listas de los Servicios Públicos de Empleo. Puede haber diferentes razones por las cuales una persona deja de computar como parado; ser incluido en un curso, por ejemplo. Sin embargo, la más sencilla es no renovar la demanda en la fecha prevista. Ya sea porque el agotamiento de las prestaciones no incentiva a acudir a la Oficina, ya sea porque los parados no encuentren útil renovar la demanda, el hecho es que se tienen menos parados contabilizados en las listas del SEPES y a la vez, mas puestos de trabajo destruidos.

La reducción del Paro Registrado observada hasta la fecha no viene de un mercado laboral en marcha, sino del “efecto desánimo” de los parados, o lo que puede entenderse como abandono de la población activa. Aunque la variable “actividad” es mejor estudiada por la Encuesta de Población Activa, la observación de este fenómeno no supone una buena noticia.

El otro demonio oculto en los detalles se detecta en las estadísticas referidas a la contratación

Contratacion11122013

Los datos se presentan en Medias Móviles para eliminar la alta variabilidad mensual que tienen estas cifras. Cada dato individual es la media de los 12 meses anteriores, ilustrando así muy bien la tendencia general, en lugar del dato puntual.

La línea azul representa los contratos que se firman al mes, cuyo número está en el eje derecho. La línea roja representa cuántos de estos contratos son indefinidos, y dicho porcentaje se encuentra en el eje izquierdo.

Como podemos observar, tanto la contratación como la proporción de contratos indefinidos mejora cuando la economía crece a tasas altas (hasta 2006-2007). En 2006 se produjo además una de las múltiples reformas laborales que se han aplicado en nuestro país en los últimos 30 años. En este caso, la medida estrella de aquella reforma fue incentivar la conversión de contratos temporales en indefinidos, lo cual aumentó la proporción de estos sobre el total hasta el inicio de la crisis.

Posteriormente , cuando la crisis se acentúa, ambas curvas descienden, hasta que la contratación se estabiliza en el entorno del 1.200.000 contratos mensuales, mientras que la proporción de indefinidos no deja de caer desde 2010 hasta 2011. Durante estas fechas también se introdujo una nueva reforma laboral que en este caso, trataba, entre otras cosas, de aproximar el coste de despido entre contratos temporales e indefinidos. Posiblemente en parte debido a esto, y en parte debido a la “mini-recuperacion” que la economía española experimentó en 2011, se produjo un ligero ascenso, pequeño y efímero, en la participación de los contratos indefinidos. A partir de mediados de 2012 hasta la fecha de hoy,  se observa de nuevo que la participación de contratos indefinidos sobre el total vuelve a deteriorarse.

La reforma laboral en vigor se introdujo en julio de 2012. La medida estrella de esta reforma ha sido principalmente la facilidad para bajar salarios y la reducción del coste de despido para contratos nuevos. No se han incorporado medidas importantes para cerrar la brecha de costes entre ambos contratos.

No obstante, lo más preocupante se observa en los datos más recientes. No es que los contratos indefinidos pierdan peso sobre una contratación estabilizada (lo cual podría explicarse por la incertidumbre de los contratantes, que no quieren arriesgarse por si acaso el signo del crecimiento se deteriora). No, lo más llamativo es que en un contexto de mensajes optimistas, la contratación crece, pero se resiente aún más la participación de contratos indefinidos. Parece estarse produciendo un desacoplamiento entre las dos curvas, lo que apuntaría a una preocupante precarización del empleo. Cierto es que de momento hay pocos datos, por lo que hay que esperar a ver si esta tendencia se consolida o se diluye.

En resumen:

Desafortunadamente, la economía aún destruye empleo a ritmo apreciable.

Mientras esta tendencia de fondo no cambie, toda reducción del paro es debida al efecto desánimo, una señal más negativa que positiva.

En la contratación de empleo nuevo hay más signos de precarización que de lo contrario, lo cual no es una buena noticia en un país como el nuestro, donde las tasas de temporalidad ya triplicaban la media europea.