Brillantez tardía

Millán Gómez

Alfredo Pérez Rubalcaba presentó parte de su programa electoral como candidato del PSOE a las elecciones generales el pasado sábado. En un acto moderno y donde se cuidaron todo tipo de detalles, Rubalcaba lució su gran oratoria y expuso con notable brillantez sus propuestas personales. Dejamos atrás oficialmente el Vicepresidente, Ministro y Portavoz Rubalcaba y saludamos al “simple” candidato. En un acto típico de la política estadunidense, Rubalcaba insufló ánimos a los socialistas. Quizás fue el mejor día del PSOE en la última legislatura. Era de consenso mayoritario alabar a Rubalcaba por su exposición. Expresó un cambió, una transformación ideológica interna. Cierto es que carece de bastante legitimidad pues, si uno lo escucha, es inevitable decir “¿Y por qué no lo hiciste antes estando en el Gobierno?”. Esta duda es objetiva y plausible pero también lo es que, a pesar de su gran influencia en La Moncloa, no tenía derecho a veto ni la última palabra en cada discusión interna en el Consejo de Ministros ni en La Moncloa era suya. Es de sobra conocido que, sin dudar de la empatía entre ambos, la principal mano derecha de Zapatero ha sido y es José Blanco, ese ministro tan denostado por ciertos autodenominados bohemios y que aporta, si no la mayor, uno de los mejores avales de un ejecutivo cogido con alfileres. En un Gobierno donde estuviesen los mejores en cada cartera (estamos muy lejos de esa situación, desgraciadamente) seguirían siendo de los más coherentes y eficaces. Ya saben, los agoreros nos anunciaron hace unos días que entre ambos había un distanciamiento y poco menos que pasaban por una crisis de amistad. Bien, el tiempo pone a cada uno en su sitio.

La exposición de Rubalcaba es optimista e ilusionante para las filas socialistas. Pero llega tarde. El PSOE se ha equivocado. Tienes la elecciones perdidas, salvo milagro milagrísimo. Están perdiendo un tiempo precioso en aprovechar el desarrollo de un candidato novel, joven y que vuelva a ilusionar a su parroquia. En definitiva, un dirigente capaz de aunar a todo el electorado potencial del PSOE, el cual es significativamente mayor que el de su principal contrincante. Un político joven que sea capaz también de transmitir un mensaje conciliador con el 15-M y que preste altavoz a las reivindicaciones constructivas de entre todas las que han expresado quienes han salido a la calle hastiados de la clase política pero convencidos de la política como método para transformar y progresar. Los lectores de “Debate Callejero” conocen mi contrariedad ante bastantes actitudes del 15-M. No soy sospechoso. Un profesor mío me enseñó a través de los hechos y no solo de las palabras que hay que criticar pero también proponer soluciones. Yo propongo una para el PSOE y se llama Eduardo Madina. Estamos que lo regalamos, oiga. Y perdonen mi pesadez.

Rubalcaba se ha embarcado en un reto que tendrá coherencia, a buen seguro, en su propio foro interno. Resulta incomprensible haberse decidido a tomar el testigo con un contexto tan adverso. O bien le ilusiona acabar con un mártir, o le motiva ser la diana de la derecha o no se entiende. Si es capaz de dar un vuelco a las encuestas ya no estamos hablando de las remontadas históricas del Real Madrid ni de la Cofradía del Clavo Ardiendo sino de algo aún más trascendental. Si realmente cree en sus posibilidades, eso es actitud y resulta admirable. Loquillo en un escenario es a su lado un amateur. (Por cierto, mal va el PSOE con Alejo Stivel como autor de la sintonía de campaña).

A Rubalcaba le perseguirá el Caso Faisán. Bueno, más bien le perseguirán sus contrincantes políticos. Le perseguirá este hecho si realmente se prueba si tiene alguna vinculación. Si realmente es cierto todo lo que la derecha le achaca debería quedar inhabilitado para la política y perdería absolutamente toda credibilidad. El caso es que sea verdad. El tiempo permanece ahí expectante y será quien diga cuán responsabilidad tiene en aquel suceso. Si la Justicia algún día le da la espalda estaríamos ante un enemigo de la democracia (miremos que bien se las gastan en otros países), si sale indemne se mantendrá como el Ministro que más y mejor ha luchado contra eta. Al César, lo que es del César.