Brexit: la lucha por quién lo va a dirigir

Magallanes

El referéndum para separarse de la UE que tuvo lugar el 23J en el Reino Unido fue especial: a favor de permanecer (Remain) se presentaba el gobierno presidido por Cameron y a favor de separarse (Leave) una coalición laxa de diputados conservadores, laboristas y el partido independista UKIP al completo. Los que propugnaron y defendieron ardientemente el Leave, no tenían la seguridad de que iban a ganar y no se molestaron en hacer un plan o calendario de cómo se iba a producir la salida de la UE. En los días siguientes al triunfo del Brexit se comprobó que no había un frente único, sino que cada líder explicaba de forma distinta cuál era el alcance de la separación y las etapas para su culminación. Eran los diputados del partido conservador los que tenían que dar la cara; pues bien, David Cameron anunció que él no iba a hacerlo y que en el congreso del partido en septiembre se elegiría al nuevo líder del partido, que sería el encargado de la separación. Inmediatamente los dos diputados conservadores que lideraron la campaña del Brexit, Boris Johnson y Michael Gove se vieron rodeados de periodistas preguntándoles sobre las promesas hechas y cómo se llevarían a cabo. En esta situación empezaron a poner en cuestión las promesas hechas durante la campaña y a desdecirse de las mentiras sobre los costes de pertenecer a la UE.

En gran parte, estas promesas se iniciaron en el UKIP o partido de la independencia, pero los conservadores Boris Johnson y Michael Gove se apuntaron a las mismas sin matizaciones. Así, por ejemplo, se declaró que los 350 millones de libras por semana que Inglaterra tributaba a la UE, pasarían a mejorar la Seguridad Social. Pero resulta que los agricultores británicos reciben un importante subsidio de la UE y los conservadores han rectificado diciendo que primero hay que atender el pago de ese subsidio y que lo que sobre se dedicará a la Seguridad Social. También han afirmado que los inmigrantes cualificados de la UE obviamente tendrán acceso a Inglaterra, cuando el UKIP declaraba su exclusión. Claro que estas rectificaciones son un peligro para el partido conservador, que puede verse desbordado en futuras elecciones por el UKIP. Pero a pesar de ello, Johnson afirmó que si los británicos querían beneficiarse de poder trabajar, estudiar y poseer una casa en la UE, también tenían que permitir a los ciudadanos de la UE acceder, con estrictas condiciones, a Inglaterra. Preguntado sobre si se propondría un acuerdo con UE similar al de Noruega, que sí paga a la UE el derecho a acceder al mercado único europeo, Johnson declaró que en absoluto, lo que acentúa la sensación de que los partidarios del Leave del partido conservador no tienen nada claro que desean.

Pero la lucha por el poder en el partido es tan intensa que Michael Gove, que secundaba a Johnson en la campaña, se ha presentado el jueves pasado también como candidato a presidir el partido. En parte lo ha justificado por las incoherencias del primero, que han puesto en cuestión su sinceridad respecto al Brexit. Se ha empezado a sospechar que se apuntó al Brexit simplemente para destronar a Cameron. Johnson, al comprobar que otros conservadores se sumaban a Gove presentó su renuncia a ser candidato. Pero ese jueves se presentó una nueva candidata, la actual Secretaria de Interior, Theresa May, que aunque no votó a favor del Brexit, consiguió suficientes apoyos entre los partidarios del Brexit para intentarlo. Hay otros 3 candidatos de menor relevancia. Los diputados en la Cámara de los Comunes del partido conservador tendrán a partir del martes 5 de julio que irse decantando para reducir el número de candidatos a dos. Posteriormente, en el congreso de septiembre, los 150 000 militantes del partido registrados tendrán que votar a cuál prefieren y los diputados lo nombrarán Primer Ministro del Reino. Esto ocurrirá el 9 de septiembre próximo. La UE tendrá que esperar hasta entonces para que se inicien las negociaciones para la separación.