Brexit: final del primer tiempo

LBNL

Todo indica que hoy, tras su comida en Bruselas con la Primera Ministra británica, Theresa May, el Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, anunciará que por fin las negociaciones han registrado un grado de progreso suficiente en cuanto a los términos del “divorcio” como para que el Consejo Europeo que tendrá lugar el 14 y 15 de diciembre pueda acordar abrir el segundo capítulo negociador sobre la relación futura con un Reino Unido ya fuera de la Unión Europea. En concreto, se espera que el Gobierno de Su Majestad confirme hoy su disposición a asumir: 1) la factura de varias decenas de miles de euros por compromisos ya asumidos, 2) un mecanismo para que la Corte de Justicia de Luxemburgo sea la autoridad última sobre el tratado de “divorcio” y my especialmente respecto a los derechos de los ciudadanos de la Unión ya residentes en el Reino Unido, y 3) parámetros aceptables sobre la espinosa cuestión de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Dichos parámetros serán determinantes para que el Consejo Europeo, que necesita del voto afirmativo de Irlanda, acepte la recomendación de la Comisión Europea. Por supuesto, incluso si se cumplen los buenos augurios – mucho mejores que los catastrofistas de hace solo algunas semanas – esto no habrá hecho más que empezar. Pero, por seguir con el simil futbolístico, con goleada de la Unión en el partido de ida, y el segundo lo jugamos también en casa.

La cifra de las decenas de miles de millones es sin duda muy importante pero llama a engaño porque es imposible calcular a priori lo que Reino Unido acabará pagando. Lo importante es que Reino Unido acepte asumir su parte alicuota de los compromisos financieros asumidos por la Unión Europea mientras era miembro de pleno derecho. Es, además, una cifra engañosa porque no incluye los pagos que la Unión seguirá haciendo a entidades de Reino Unido en función de contratos firmados antes del Brexit. Es decir, los titulares de prensa – señaladamente los de los tabloides británicos – se centran en una factura imprecisa y que no tiene en cuenta los ingresos, también ingentes. Digamos a modo indicativo que en los últimos años Reino Unido ha venido costeando alrededor del 15% del presupuesto total de la Unión pero venía recibiendo más o menos la mitad de esa cantidad en pagos e inversiones de la Unión en territorio británico. De lo que cabe deducir que la cifra neta que asumirá por el “divorcio” rondará la mitad de la que se pacte, que rondará los 55 mil millones de euros.

Lo de los derechos de los residentes de la Unión en Reino Unido parece más sencillo porque simplemente consiste en que Reino Unido acepte que la última palabra sobre la interpretación del tratado de “divorcio” la tendrá el Tribunal de Luxemburgo. Por supuesto, la Unión se comprometerá a respetar los derechos de los británicos residentes en la Unión hasta la fecha de la separación, en los mismos términos que hasta ahora. Lo único complicado es que la primacía de la Corte de Justicia comunitaria ha sido anatemizada por los nacionalistas ingleses como un recorte intolerable de la soberanía británica. Como ha venido defendiendo el Parlamento Europeo en particular, no habrá concesión alguna a este respecto.

Finalmente, es muy complicado anticipar cuál será el acuerdo final sobre la frontera irlandesa. Reino Unido no puede aceptar trasladar la frontera y dejar que Irlanda del Norte permanezca en el mercado interior. Esta hipótesis es todavía menos factible teniendo en cuenta la dependencia de Theresa May con los diputados unionistas nor-irlandeses. Pero restablecer una frontera seria para personas y mercancias entre Irlanda e Irlanda del Norte sería carísimo en términos sociales, económicos y políticos. Todas las soluciones son malas desde que Reino Unido confirmó que la opción de un Brexit blando – salir de la Unión pero permanecer en el mercado único como Noruega o Suiza – quedaba descartada.

Ya veremos en qué va quedando todo pero, de momento, Reino Unido está bajándose del burro a gran velocidad y es previsible que en los próximos meses no le quede otra que seguir aceptando realidades tangibles mientras arrumba eslóganes fantasiosos: la alternativa de una salida sin acuerdo sería desastrosa, para todos pero sobre todo para el Reino Unido. No es que las exportaciones británicas vayan a tener que afrontar aranceles altos sino de que no puedan entrar en la Unión por falta de acuerdos fito-sanitarios y protocolos técnicos que si existen con los demás exportadores. Por ejemplo, al día siguiente de una salida sin acuerdo de “divorcio” tendrían que cesar todos los vuelos desde y hacia Reino Unido, por cuestiones técnicas y de seguridad no reguladas. Es decir, un mal acuerdo es mucho mejor que un no acuerdo, por más que May y muchos brexiteros se hayan desgañitado afirmando lo contrario. De ahí lo de que el partido de vuelta lo vayamos a jugar en casa.

Además, el tiempo juega a favor de la Unión. En dos sentidos. De una parte, si Reino Unido necesita imperativamente un acuerdo, el plazo máximo de dos años para su salida juega en su contra. Pero también juega a favor de la Unión en el sentido de que va disipándose toda la propaganda del Brexit y la ciudadanía británica parece estar empezando a darse cuenta de la compleja realidad que le espera. Así parece indicarlo la última encuesta publicada este fin de semana, según la cual un 50% desea un nuevo referéndum frente a solo un 34% que no lo quiere.

Todavía no me he encontrado con un solo británico que no esté convencido de que el Brexit no tiene remedio. Pero de momento, el Gobierno de Su Majestad ya ha aceptado que el eventual acuerdo de salida tendrá que ser referendado por el Parlamento, lo que plantea la posibilidad de que no lo sea, obviamente. Especialmente si en ese momento la Unión anuncia que si Westminster vota en contra aceptará la retirada de la petición británica de salida. Pero esto ya corresponde al post-partido y es absolutamente especulativo. De momento lo que tenemos es que May y su Gobierno no han tenido más remedio que ceder, y ceder a lo grande.

3 pensamientos en “Brexit: final del primer tiempo

  1. “ Ya veremos en qué va quedando todo pero, de momento, Reino Unido está bajándose del burro a gran velocidad“
    Solo por esta frase queda encumbrado LBLN
    Estimulante para los europeistas de DC, le felicito por su post , que es el mío.
    Gracias de nuevo.

  2. Gracias Mulligan pero me pasé de listo… Ahora bien, se vuelven a reunir antes de que acabe la semana así que con toda probabilidad el resultado no cambiará. La Primera Ministra escocesa ya ha reaccionado a las noticias de que Reino Unido aceptaría que no haya frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte diciendo que si una parte del Reino Unido puede permanecer en el mercado único europeo, otras también deberán poder hacerlo…

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