Brexit: esta semana no saldremos de dudas

LBNL

El tiempo se acaba porque en principio Reino Unido abandonará la Unión Europea el 29 de marzo pero, pese a lo que dicen los diarios, esta semana no se va a resolver nada. Los previsibles votos sucesivos en el Parlamento británico de mañana martes, miércoles y jueves no aclararán el panorama. En el Parlamento británico sigue sin haber mayoría sobre alguna de las cuatro opciones posibles: salida sin acuerdo, salida con el acuerdo ya negociado entre Londres y Bruselas, negociación de un nuevo acuerdo para que Reino Unido salga de la Unión pero permanezca en el mercado único, o segundo referéndum que plantee la opción de no salir de la Unión Europea. Así las cosas, lo más probable es que el Consejo Europeo de finales de la siguiente semana (20 y 21 de marzo) se limite a aceptar la prórroga hasta mediados de mayo, que previsiblemente Reino Unido pedirá a finales de esta semana. La Premier May confía en que de aquí a mayo habrá conseguido que los Comunes den su brazo a torcer y acepten el acuerdo ya negociado, que ya rechazaron hace un par de semanas y que seguramente rechazarán de nuevo mañana martes. La presión entonces será máxima, porque otra prórroga no será ya posible por no haberse celebrado elecciones europeas en Reino Unido. De tal forma que un tercer rechazo en mayo provocaría irremisiblemente la salida de la Unión sin acuerdo porque, según la doctrina de la Corte de Justicia de Luxemburgo, si Reino Unido retira su petición de salida no podría volver a plantearla. Pero volvamos a lo que va a pasar esta semana.

Mañana martes la Premier May volverá a pedirle al Parlamento que apruebe el acuerdo negociado con Bruselas, aderezado esta vez con un par de remiendos semi-legales por los que la Union confirma que la salvaguarda para Irlanda del Norte, el famoso backstop, tiene vocación temporal, aceptando incluso que Reino Unido pueda librarse de ella unilateralmente. Ahora bien, los controles a la circulación de bienes se trasladarían entonces al tráfico entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido, lo que es inaceptable para los nacionalistas británicos.

No cabe otra porque la cuadratura del circulo no es posible. May quiere sacar al Reino Unido del mercado único y la libre circulación de mercancías, mantener la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte sin controles como establece el acuerdo de paz irlandés y que no haya controles tampoco entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido. Ello solo seria posible si Bruselas aceptara la petición de Londres de mantenerse en el mercado único pero sin libre circulación de personas ni jurisdicción de la Corte de Justicia de Luxemburgo. Semejante mercado único a la carta o cuarteado es inaceptable para los demás, entre otras cosas porque seria el principio del fin, ya que todos empezarían a plantear sus propios modelos particulares.

Por eso la Unión no se moverá, pase lo que pase. No puede hacerlo sin poner en riesgo la propia esencia del mercado único europeo: mismas normas para todos. May lo sabe pero no quiere reconocer que sus objetivos son imposibles. Prefiere correr el riesgo de una salida sin acuerdo antes que poner en riesgo la unidad de su partido. Unos días cede a la presión de los brexiteros radicales y otros a las de los moderados.

Estos últimos forzaron a May bajo amenaza de dimisión de varios de sus ministros a aceptar que si, como es altamente probable, el Parlamento rechaza mañana otra vez su acuerdo, el miércoles presente otra moción para impedir un Brexit sin acuerdo. Ella no quería porque pretendía seguir utilizando esa baza para presionar a Bruselas a renegociar. Pero estaba claro desde el principio que aunque ambas partes saldrían perdiendo, para Reino Unido la pérdida seria catastrófica. Además, ya ha quedado claro que Bruselas no esta dispuesta a nada más que lo que ya está sobre la mesa.

Solo la minoría más radical votará en contra de prevenir un Brexit sin acuerdo, con lo que el éxito parece asegurado. Así que el jueves volverá a presentarse en el Parlamento con otra moción para respaldar la petición de prórroga. Nadie sabe por cuanto tiempo pero en Debate Callejero tenemos la respuesta.

Bruselas arguye que un aplazamiento solo tiene sentido si tiene un propósito claro, por ejemplo, de unas semanas si se trata meramente de preparar la legislación para aplicar el acuerdo ya alcanzado entre Londres y Bruselas si el Parlamento lo aprobara mañana. O de muchos meses, pero solo si es para preparar un escenario alternativo. Por ejemplo para negociar un nuevo acuerdo de salida por el que Reino Unido deje la Unión pero permanezca dentro del mercado único, o para la organización de un segundo referéndum que contemplara la cancelación del Brexit y la permanencia en la Unión a todos los efectos.

Bruselas ya ha anunciado que para aceptar una prórroga mas allá de mayo, Reino Unido tendría que celebrar elecciones europeas como todos los demás. La Unión es una organización que se rige por la ley y ningún ciudadano de la Unión puede verse privado de su derecho de sufragio. Imaginemos un posible recurso de un ciudadano de cualquier otro Estado Miembro que reside en Reino Unido y no puede votar a su Parlamento Europeo. Además, el nuevo Parlamento Europeo que saldrá de las urnas no representaría al Reino Unido, por lo que la validez legal de su legislación quedaría en entredicho mientras durase la prorroga.

Pero Reino Unido no quiere celebrar elecciones europeas. Aparte de que sería un sinsentido político hacerlo mientras se negocia la salida, tanto tories como laboristas temen con razón que el resultado seria muy negativo, con gran sobrerrepresentación del ultra nacionalista UKip, en parte por la tradicional abstención masiva en dichas elecciones en Reino Unido. De forma que la prórroga que pedirá May será hasta mediados de mayo.

De ahí el titulo de este articulo. Esta semana habrá mucha actividad al respecto y se escribirá y hablará sin parar del Brexit, pero salvo sorpresa mayúscula, mañana los Comunes rechazarán el acuerdo negociado pero lo harán por una diferencia bastante menor a la registrada hace un par de semanas. Lo cual, todo sea dicho, no es tan complicado teniendo en cuenta que fue la mayor de la historia contra la propuesta de un gobierno en ejercicio. A continuacion habrá una mayoria masiva con el Brexit sin acuerdo y una mayoria ligeramente inferior para la prórroga hasta mediados de mayo.

La semana siguiente May acudirá al Consejo Europeo exigiendo ayuda y conseguirá contrapartidas simbólicas que intentará vender a continuación en Londres como grandes conquistas. Y en algún momento se atreverá a presentar el acuerdo al Parlamento por tercera vez. Si todo sale bien, los Comunes acabarán aprobándolo y Reino Unido dejará la Unión con acuerdo. Recordemos que se abrirá entonces un período de transición hasta finales de 2020, que en la practica implica que todo seguirá igual con la excepción de que Reino Unido no participará en la toma de decisiones. Durante la transición se ultimará el acuerdo de relación futura y, si todo va bien, Reino Unido seguirá manteniendo una relación económica muy estrecha con la Union Europea.

Pero también puede salir mal y si el Parlamento vuelve a rechazar el acuerdo solo quedarán dos opciones: Brexit sin acuerdo o retirada de la petición de salida. Quién sabe cómo habrán evolucionado las cosas de aquí a entonces, pero la segunda opción parece una quimera. Seria fantástica porque no nos vendría mal un aviso para navegantes ultra nacionalistas: resulta muy fácil despotricar contra la Union Europea pero a la hora de la verdad ni siquiera el otrora todopoderoso Reino Unido puede permitirse abandonarla.

Con respecto a la posibilidad de Brexit sin acuerdo, conviene no caer en la tentación de que no sería grave. Por ejemplo, todos los aviones de Iberia y Vueling  perderían su licencia de vuelo para todo el territorio europeo, vuelos nacionales incluidos, por mor de su pertenencia al grupo AIG. La Comisión Europea ya ha hecho los deberes y, si hubiera un Brexit sin acuerdo, el 29 de marzo tendrían un plazo de algunos meses para adecuar su accionariado. Pero pasados dichos meses, si los propietarios británicos no venden a accionistas europeos, nos quedariamos sin tráfico aéreo nacional e internacional. O sin los 8 millones de turistas británicos que vinieron el año pasado.

Esperemos que se cumpla el guion y en mayo, no esta semana, todo se resuelva ordenadamente.

4 comentarios en “Brexit: esta semana no saldremos de dudas

  1. Excelente artículo por su claridad y rigor. Sigo, no obstante, esperanzado en la tradicional extravagancia británica y que en el medio de una luz cegadora aparezca la espada de Merlín, porque es inaceptable fragmentar hasta el extremo la necesaria unidad de la razón que permite cohesionar territorios, preservar la paz y progresar a todas las partes concernidas.

  2. Se agradecen estos artículos tan pedagógicos. Se nota que el autor domina el tema, nada habitual hoy día. Un lujo en este blog,
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    Reponiéndome del pacto de Ciudadanos en Navarra con UPN. Los mismos que nacieron para acabar con los privilegios territoriales en España de la mano de lo más rancio y reaccionario que pasta en España. Después de VOX llega UPN. Regenerando,

  3. Es , en efecto como señalan Polonio y Mulligan un excelente artículo tanto por pedagogico como por su precisión de todos los recobecos de la situación. Mulligan espera la aparición de un Merlín que haga el milagro de acuerdo ya que como señala «la necesaria unidad de la razón que permite unificar territorios,…». Ojalá.
    La posibilidad de negociación de un nuevo acuerdo para que Reino Unido salga de la Unión pero permanezca en el mercado único, choca con mantener la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte sin controles como establece el acuerdo de paz irlandés y que no haya controles tampoco entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido. Ello solo seria posible si Bruselas aceptara la petición de Londres de mantenerse en el mercado único pero sin libre circulación de personas ni jurisdicción de la Corte de Justicia de Luxemburgo. Mira por donde, el acuerdo del «good Friday» que abolió la frontera entre las dos Irlandas, es el obstáculo invencible para un buen acuerdo. Pero, mandar a freir esparagos a los diputados conservadores de Irlanda del Norte que se niegan a dejar de ser miembros del Reino Unido y fundirse con Irlanda, es muy costoso para May, pues perdería el apoyo de estos diputados para mantener al partido conservador en el poder. Mantener el Britannia Rules del antiguo imperio lleva a Inglaterra a la ruina.

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