Un pensamiento en “Barra libre

  1. Esta es la carta que recibió ayer Zapatero y que leyó hoy en el acto del PSOE en Madrid:

    “Señor Presidente,
    Dentro de unos días me voy a casar con el que va a ser mi marido gracias a usted. Hasta ahí todo normal, y se lo habrán agradecido muchas veces. El problema es que mi caso es distinto, y es la prueba de que usted tenía razón.
    Verá; yo nací en Andalucía, estudié políticas, y vengo de una familia de derechas de toda la vida y también era militante del PP. Y gay. Y estuve en contra del matrimonio, porque pensaba que con una ley de parejas de hecho era suficiente, y que llegar a más era innecesario y problemático.
    Luché mucho contra usted. Fuí muy activo en mi blog, en Redes Sociales, y en algunos círculos fui conocido porque era un gay que no era de izquierdas, y para el que lo de la palabra matrimonio era al fin y al cabo una cuestión de maximalismos innecesarios (tema aparte era la adopción).
    Tuve muchas, muchas conversaciones con mucha gente de izquierdas en las Redes; hablando de filosofía política, de si el Gobierno debía ser reflejo de la Sociedad (como dice la Derecha) o vanguardia de la Sociedad (como dice el progresismo)…y con el tiempo mi filosofía política cambió.
    Vi cómo el mundo no se acabó con el matrimonio gay, y vi como el 90% de la gente que estaba en contra, ya lo da por asumido. Conclusión: El Gobierno iba un paso por delante de la Sociedad para llevar a la Sociedad a un punto mejor. El Gobierno ha de ser vanguardia de la Sociedad y no un simple gestor, o un simple reflejo.
    La crisis, me hizo entender de verdad que el Estado ha de redistribuír, que el laissez faire es una mentira como una catedral, y que aumentar los derechos de minorías nos engrandece como Sociedad, aunque no me afecten a mí.
    Pero, aunque no se lo crea, lo que me hizo confiar en usted personalmente, como Presidente, fue lo del 12 de mayo de 2010. Porque vi que hacía lo necesario, aunque fuera impopular; aunque le repugnara dentro suya. Porque eso es ser un Presidente.
    Usted, y su política, me convenció. No al principio; al final, en los resultados, viéndolos como un todo (no yendo a lo fácil de criticarle por la crisis, independientemente de las consideraciones que se puedan hacer).
    Y en unos días me caso. He tenido que enamorarme de verdad para entender lo importante que es el hecho de que no va a ser “como si me casara”, “una ley ad-hoc”, o “un contrato de unión”. Me voy a casar, con un libro de familia. Voy a hacer una familia real y legal, y un matrimonio real y legal, gracias a usted.
    Créame, que en mi boda haré un brindis por usted. Porque le debo buena parte de mi felicidad futura. Y mi dignidad.
    No le molesto más, señor Presidente. Simplemente, sepa, que hay por ahí un ciudadano que creía que era de Derechas, y usted le convenció de que no lo era, y es feliz gracias a usted. Y se lo agradece de corazón, y se lo agradecerá siempre.

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