Azar

Lope Agirre

Dicen que la vida, el mundo, todo lo que es medido y cuantificado, está dominado por el azar. Hay un poema de Mallarmé (o bien armé, según), que se titula: “Una jugada de dados jamás abolirá el azar”. Antes se jugaba más a los dados, por variar y ver quién amortizaba la ronda del bar, para que no lo hiciera el mismo siempre. Luego se puso de moda jugar a los chinos, pero siempre acababa pagando el mismo pagano o “paganini”, como lo llamaban en las películas de Alfredo Landa y José Sazatornil, que hacía de glorioso guardia civil en la película “Amanece que no es poco”. Unos soldados se jugaron, allá en Bosnia, la ronda a la ruleta rusa. El juego no abolió el azar, pero el azar abolió a varios de ellos.

La ronda del bar la sigue pagando el mismo, tenga el azar enfrente o detrás, a izquierda o derecha, un, dos, tres, el escondite inglés. Un ejemplo. Ignacio (así se llamaba el fulano) entraba en el bar, pedía el vino (de Rioja, please) y esperaba. Luego entraba un amigo o conocido y, por esa regla no escrita de la cortesía tabernaria, quien entra primero invita al siguiente o siguientes, sucesivos y aledaños, hasta contar treinta y tres. Así se le iban los días, invitando a los demás. Hasta que decidió que ya era hora de que cambiasen las tornas y lo invitasen a él, qué demonios. Pero no había manera, el azar es esquivo, equívoco y equidistante. Si era el último en entrar al bar, pensando que los demás cumplirían con la regla no escrita y al fin lo invitarían, estaba equivocado, pero mucho. Los amigos, qué casualidad, ya se iban a otro lugar, claro, y allí le tocaba, porque hay otra regla tampoco escrita que dice que los últimos serán los primeros. Un poco harto de su mala suerte, decidió cambiar de establecimiento, pero enseguida lo buscaron, cortejaron y asediaron. Vuelta a empezar.

Un buen día, decidió salir a la calle sin dinero, a ver qué pasaba. Y pasó que se quedó más sólo que el rey de bastos. Los demás huían de él, como si fuese apestoso, y lo señalaban con el dedo y decían maldades, que no llevaba dinero por no pagar una ronda, que era más agarrado que un percebe en roca viva, lindezas parecidas. Su familia, avergonzada, se enojó con él, no soportaban el qué dirán; su mujer lo amenazó con el divorcio, menuda era ella, no se casó con un manirroto pero tampoco con uno que no supiese cumplir con sus obligaciones y reglas sociales, que no vivimos en la caverna, sino en sociedad. Los taberneros le sonreían. El más ladino colgó un cartel que sentenciaba, en letras grandes y vistosas, lo siguiente: “EL MOSTRADOR NO DA CALAMBRRE”. Así, con dos erres, para que se enterase (y se enterrase) mejor. Cansado, separado y enemistado con su familia, decidió cambiar de barrio, pero el azar lo persiguió, con la tenacidad de un detective inglés y con la saña de un ex agente soviético. Cambió de bar, incluso de vino (del Rioja se pasó al Ribera), mas no de vida. Le fue imposible. Sus antiguos vecinos comenzaron a aparecer en el nuevo lugar, como si fuese el acto más normal del mundo. –Qué casualidad, ¿cómo tú por aquí?–Ya ves, cosillas del azar.

Y por esa regla no escrita de la convivencia, de la educación y de la cortesía, que ordena invitar a la gente a la que hace tiempo no se ve, aunque se desee no verla, pidió una ronda para el otro y para otro que ya asomaba por la puerta, a punto de invasión, y para los siguientes, sucesivos y aledaños, hasta contar treinta y tres.

Es lo que tiene el azar, que nunca sabes por dónde te va a atacar. Ignacio ha cambiado, incluso de sexo. Ya no se llama Ignacio, sino Ignacia. Se ha hecho la cirugía estética y mil y una cirugías más. Ha cambiado de ciudad y de costumbres. Sólo salía de noche a cenar y a alternar en establecimientos a cuya entrada hay un portero estilo armario ropero que exige además de la propinilla solvente de Solbes el uso debido de corbata y americana. Abandonó el vino por el vodka con limón. Hace poco, mientras estaba comprando lotería, recibí una llamada suya de socorro.

–No me creerás –decía, con un ligero temblor en la voz–, pero ayer a la noche mientras tomaba mi consumición, apareció un señor y me reconoció y lo reconocí. Quería que los invitara a él y a otros treinta y tres que iban con él, en recuerdo de los viejos tiempos, y por esa ley que ya sabes que dice…

–¡Pero si no está escrita!

–¡Por eso!

–Al instante salí despavorida y tomé el primer vuelo que encontré. Creo que estoy en Panamá.

La consolé como pude. Compré un décimo de lotería para ella también. La esperanza de una futura riqueza no abolirá jamás el azar, pero hará más llevadera la espera.

 

 

 

 

107 pensamientos en “Azar

  1. A verlas. Un placer volver a leerte, poco te prodigas….
    Mimo Titos. ¿es que eres el único del planeta que no conoce el google? Mete Marta Marcos en el google, anda y sabrás a qué oposita.
    Eso sí, la nota la ha sabido demasiado rápido Alexis, sí…. Mosqueante.

  2. No me digas Pablo que Martac se dedica a la caza de tiburones….con lo peligrosos que son los de Mallorca….

    En Ibiza los tiburones se hacen fotos en las fiestas “Flower Power” de Pacha y son mas faciles de cazar.

  3. Hoy es día dichoso: regresan Permafrost y Averlas, se superan los cien comentarios. Es poco más de un año de vida, pero qué buenos recuerdos sobre el disfrute de Permafrost y Averlas.

    Hace muchos años hice el esfuerzo supremo de leer La Tabla de Flandes, del tal Pérez Reverte, y me quedé escandalizado de lo mal que escribía (los expertos dicen que es su obra más valiosa). Los diálogos eran de cartón de posguerra, los personajes tenían la profundidad de una hoja de biblia. Qué pérdida de tiempo. Qué tipo más necio. Sobre todo necio. Que cantidad de necedades energuménicas puede soltar. Se creerá gracioso. No sé por qué en nuestro país destacan estos energúmenos.

    Ojalá Averlas se anime y nos cuente más del personaje. Averlas es un pozo sin fondo, se sabe todas las historias y conoce a toda esta fauna.

  4. siguiendo a Don Cicuta, os voy a poner un acertijo.
    Es un habitante de la blogosfera, que tiene sus mismos modales, su mismo estilo tabernario, su mismo mesianismo y que está igual de encantado de haberse conocido. Jon Salaberría, ¿a que sabes quien es su alter ego en la blogosfera?

  5. Me refiero a los mismos modales que Perez Reverte, su mismo estilo tabernario, su mismo mesianismo y que está igual de encantado de haberse conocido. Evidentemente el parecido es con el R2D2* no con Don Cicuta.

    *R2D2 en inglés se pronuncia algo así como arr tu di tu, es, decir, arturito.

  6. Me temo, Pablo Franco, que sí, que le conozco. Es tan listo y tan sagaz que se ha cargado su propia obra bloguera él solito. La leche que le han dao …..

    Mimo: el tal Sr. Asensio hostigó a las gentes de la prensa almeriense al punto de que algunos se tuvieron que ir por pies de allí. En concreto, un buen amigo mío que conocí posteriormente a los hechos y que ahora trabaja en un organismo oficial de la Administración del Estado, que llegó a recibir una paliza.

    Te enlazo tres perlas de hemeroteca sobre la vida (y muerte) de este caballero: sobre la muerte de su primera esposa, la suya propia, la de su antiguo guardaespaldas y la de su antiguo socio/rival. Corleone en Almería.

    http://www.elpais.com/articulo/espana/ALMERiA/ALMERiA_/MUNICIPIO/Ingresa/prision/empresario/cines/Almeria/acusado/muerte/esposa/elpepiesp/19850307elpepinac_29/Tes/

    http://www.elmundo.es/papel/2004/02/07/espana/1581666.html

    http://www.libertaddigital.com:83/php3/noticia.php3?fecha_edi_on=2004-06-14&num_edi_on=1402&cpn=1276225340&seccion=SOC_D

    http://www.ideal.es/almeria/prensa/20060918/local_almeria/empresario-giuseppe-amico-aparece_20060918.html

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