Contra el Triunfo

Senyor_G

Creo recordar en alguna noticia la captura de algún capo mafioso del sur de Italia, o de sus islas, escondido de forma miserable en una cueva bajo tierra que más parecía una madriguera que un habitáculo para una persona. Esta misma escena u otra similares las explicaba en alguno de sus libros Roberto Saviano, ya fuese en Gomorra o en Cero, cero, cero. No de forma tan extrema como el caso que yo recordaba, pero sí que en lugares remotos y escondidos y en algunos casos sí que con una serie de lujos materiales más bien tirando a horteras. Pero evidentemente uno no se mete a mafioso con voluntad de sentar cátedra de estética, pero tampoco me imagino que para tener veinte consolas y con sus veinte pantallas de televisión. Pero finalmente a partir de un determinado momento que estos mafiosos estaban en auténticas cárceles de oro, con unas vidas realmente nada envidiables pero con un supuesto poder y muchos recursos en dinero y bienes. Sigue leyendo

¿Dónde están? No se ven los pisos del SAREB.

Senyor_G

Parte del artículo basada en hechos reales.

Se lo podría explicar mi amigo El Oficinista, y recibir las críticas de nuestra amiga común Cruz Guardiño, pero esta vez se lo voy a explicar yo. El edificio donde vivo en Sants, es de 9 pisos, hace 10 años cuando compramos nuestro piso, a todos los efectos nueva construcción, era el momento álgido de la burbuja inmobiliaria justo antes del inicio de esta crisis que se nos ha quedado estable. Así que la venta de pisos se quedó a medias, y sólo pudieron vender 4 de los pisos y el resto se los comieron. Sigue leyendo

Directa la alarma de seguridad.

Senyor_G

Igual queda muy Jedi y todas esas cosas, pero no hay nada que nos haga hacer más mal que el miedo. Y no el miedo a los poderes, sino precisamente el miedo a los otros, a los diferentes, al bárbaro, del que nos defienden esos poderes. No soy un valiente, y cuando lo he sido, aquella vez, habrá sido por prudencia. Mucho más prudente que valiente, por eso no me gustan las industrias del miedo o por lo menos a miedos que aunque posibles no acabo de ver. Posibles, pero poco probable. Lo siento, no tengo una varita mágica para la inmunidad de los males del mundo, a estas alturas soy más que consciente que ni el socialismo a nivel mundial nos los evitarían todos. Sí que los aminorarían, por lo menos los males más irracionales. Sigue leyendo

Cansado

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Me reconozco otra vez cansado para escribir, parece que me va pasando esto Cada vez  más a menudo. Quizás sea demasiado trabajo, estoy en un sector en el que se buscan manos, todo sea dicho de paso, manos y cerebros, y el estrés me pase factura. Pero sí, en las consultoras informáticas buscan gente y no la acaban de encontrar, de hecho si “traes a un amigo” y se gustan mutuamente: empresa y trabajador y pasan un periodo de pruebas te bonifican. Cuando digo bonificar te pagan entre 500 a 1500 euros dependiendo de la empresa y el período de prueba. Soy consciente que no es igual en otros sectores, tengo familiares y amigos también, pero desde el mío es más complicado hablar de paro y falta de trabajo. Puedo hablar de otros problemas laborales pero no de la falta de trabajo; quizás sí del llegar cansado, con pocas ganas de pensar por así decirlo. No es un tema de horas de trabajo sino de intensidad. Sigue leyendo

Jubilarse para quien lo entienda

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En una no muy lejana excursión a la montaña, a la de Collserola, con un par de familias del colegio del Senyoret_U otro padre me sorprendió cuando me dijo que ya estaba jubilado cuando sólo hacía poco más de un par de años que había pasado la cincuentena. Realmente no estaba jubilado, es una prejubilación de esas, pero para todos nosotros estaba jubilado. La gran multinacional en la que trabajaba le pagaba un sueldo suficiente para vivir y le complementaba para pagar sus cotizaciones a la seguridad social, no sólo a él si no a muchos compañeros. Incluso a los jefes les quitaban competencias para que también aceptasen el trato, era algo generalizado. Sigue leyendo

El deseo de cumplir las leyes

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La ley del embudo en Argentina es la más guapa con el más boludo, por eso a una amiga argentina le sorprendía que yo me quejase de eso con mi mujer, esa es otra historia. En cualquier caso me irritan mucho las dobles varas de medir, la ley del embudo española. Mi padre ya me lo decía, si el que bebía era un campesino iba borracho y decían que estaba pesado y si era un señorito iba achispado y estaba muy gracioso; con lo que parece que la ley del embudo era y es la ley. Y eso que tanto mi padre como yo aunque en la izquierda rotunda somos de normas, Sigue leyendo

Cadena perpetua, Cataluña y los referéndums

Senyor_G.

Ciertamente hubo un tiempo en que nos decíamos que si no había violencia se podía hablar de todo, aunque parece que faltaba añadir que no votarlo. En los últimos tiempos, por ejemplo, ha quedado claro que no se puede hablar de la independencia de Cataluña, quiero decir que hablar se puede pero parece que no mucho con fines prácticos. Dentro de las organizaciones que componen el derechista bloque nacionalista español, con su diversidad de partidos, columnistas y medios de comunicación, había un argumento reiterativo que creo no haber soñado yo: no todo se puede plantear en un referéndum porque si se hace, un día se plantearía la pena de muerte y saldría que sí. Sigue leyendo

Contra el arte del Museo del Prado.

Senyor_G

Me decía en su momento un compañero de la Facultad, el señor Marzo, quizás en algún banco de madera en el claustro del edificio histórico de la Universitat de Barcelona, con un café de la máquina, un pastelito de chocolate de la otra máquina y un cigarro rubio traído de casa con lo que mi compañero acostumbraba a desayunar, que realmente los grandes cuadros no tendrían que estar en los museos sino en la casa de uno para poderlos apreciar de una forma adecuada. Quizás sí, yo me pinto los míos en mi casa. Aunque en casa de mis padres se pensaba en guardar las láminas más bonitas de los calendarios que regalaban las cajas para ponerlos un día como cuadro. Sigue leyendo

El Oficinista: las pequeñas viejas victorias.

Él: El oficinista.

Mira Cruz, te aprecio, pero todo no puede ser tan negro, ni de lo entonces, ni lo de ahora. Será que trabajar desde las alturas de Barcelona me da la sensación de triunfador como dices y que quizás ya no sepa quién soy. Pero mira, desde mi mesa, además de ver media Barcelona y parte el inicio del Bajo Baix Llobregat, un auténtico lujo, veo esos edificios de ahí, los que están justo al lado del dragón y enfrente del polideportivo. No sé si te he dicho demasiado que en su construcción trabajó mi padre cuando no haría mucho que habría llegado del pueblo, casi mata a un hombre por accidente, no sabe cómo pero le dio a un hierro que cayó por el hueco del ascensor y había un compañero dentro de él. El hierro caía y caía directo y en los últimos metros golpeó con suerte inesperada contras la pared y se desvió el golpe mortal. Sigue leyendo