Los sumisos

Julio Embid

Los que crecimos en una educación cristiana católica recordamos que, en la catequesis, o en las muy insulsas y descafeinadas clases de religión en EGB, se enseñaba la leyenda del “sacrificio de Isaac”. Quisiera recordársela a ustedes para hablar del tema que hoy querría tratar. En ella, el patriarca judío Abraham, de una tribu nómada de Oriente Medio, de la Edad Antigua, recibe una visión de Dios que le indica que debe acudir al Monte Sión (donde presuntamente siglos después se edificaría el Templo de Jerusalén) y allí sacrificar a su único hijo Isaac. Abraham temeroso de la voluntad de Dios, decide llevar a su hijo, construye un altar con leña y cuando va a asesinar a su hijo, se le aparece un ángel que le dice: Sigue leyendo

Tomates de Barbastro

Julio Embid

Cuando Abdul levantó la reja metálica de su frutería de Las Delicias como cada mañana, ya llevaba casi tres horas levantado. Después de rezar, ducharse y desayunar había acudido junto a su tío a Mercazaragoza a comprar género fresco, bueno y barato. Normalmente las fruterías del centro y de La Romareda se llevaban el género mejor y más caro, pero con un poco de labia y sabiendo regatear, se podía adquirir buen material a buen precio. Después, a cargar las cajas y bandejas en aquella vieja furgoneta roja que apenas podía arrancar y que semanalmente hacía ruidos raros. Sigue leyendo

La presunta izquierda

Julio Embid 

Marcharme a la capital a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Complutense ha sido la mejor decisión de mi vida. La segunda mejor después de hacerme del Atleti a los 20 años. Pero no fue fácil integrarse en el corazón del núcleo irradiador, cuna del podemismo y el quince eme, donde las pintadas de “Carlos Presente”, “Viva ETA manque pierda” y “Eskupe al alkalde” eran parte del paisaje cotidiano. Donde ser socialista, socialdemócrata o liberal implicaba pertenecer a la extrema derecha vasalla del Ibex 35, la OTAN y los zentraedis. Allí, si no estabas a la izquierda de la izquierda, te tenías que limitar a ver, oír y callar. El primer año, el primer mes, allá por octubre de 2001, una alumna rubia suiza de erasmus, cansada de que los dos afiliados de Izquierda Unida de clase avasallasen al resto de la clase con sus peroratas, se puso de pie y con acento francés dijo: “Me marcho. No tengo por qué aguantar esta propaganda barata comunista”. Mis compañeros de la presunta verdadera izquierda, incapaces de alcanzar la dictadura del proletariado intentaron imponer la dictadura del palabrariado, interviniendo en todos y cada uno de los debates. Y aquella rubia se fue, a la francesa. Francosuiza para ser exactos. Creo que se equivocaba. Sigue leyendo

Kalendas 2019

Julio Embid

Cuenta la leyenda que en el año 153 antes de Cristo, el Senado de la República de Roma (SPQR), cabreado por la derrota del ejército del cónsul Quinto Fulvio Numilior frente a una confederación de tribus celtíberas encabezadas por el caudillo Caro de Segeda, decidió adelantar las elecciones. En realidad lo que hizo fue adelantar el nombramiento de cónsules, escogidos anualmente al comienzo de la primavera cada 15 de marzo, al 1 de enero, adelantando completamente el curso de la historia. Así, al adelantar dos meses el calendario, los meses con nombre de 7 (septiembre), 8 (octubre), 9 (noviembre) y 10 (diciembre) pasaban a ser respectivamente el 9º, el 10º, el 11º y el 12º del nuevo año político consular. Sigue leyendo

Stan Lee y el valor del dibujante

Julio Embid

Si eres uno de las pocas personas que no sabía quién era Stan Lee, esta columna viene para contártelo. El mes pasado falleció a los 95 años el escritor neoyorquino Stanley Martin Lieber, más conocido como Stan Lee, fundador del gigante de los cómics Marvel y autor de personajes como Spider-Man, Hulk, Iron Man, Daredevil o La Patrulla X. Quizá no hayas ido a ver ninguna de las películas de estos superhéroes, pero resultaría raro porque, desde hace diez años, son las películas más vistas por todo el público en los cines de todo el planeta. Permíteme que te muestre la magia de una mitología universal que abarca de las megalópolis de Japón hasta el último rincón de Teruel. Llena de valores y compromisos. Sigue leyendo

Madrid visto desde abajo

Julio Embid 

Escribo estas líneas desde mi lugar en el corazón del barrio de Carabanchel. Estoy sentado en un banco de hormigón de la plaza de Oporto escribiendo esta columna con el móvil en la mano derecha mientras meriendo una humita calentita (pasta de maíz cocida) con la otra mano que le acabo de comprar a un vendedor ambulante a la salida del metro. Me rodean vendedores de colonias falsas, cultistas evangélicos predicando su dios, una tienda de alimentación 18h regentada por un chino, un puesto de flores, un par de terrazas de bar y una demasiado concurrida casa de apuestas. En este momento en esta plaza habrá más de dos centenares de personas llenas de vida pero que tú, amable lector de provincias, no verás nunca porque cuando vienes a Madrid jamás cruzarás el Manzanares para conocer la periferia sur. ¿Qué se te ha perdido aquí?  Sigue leyendo

Compraventa

Julio Embid

El otro día zapeando por los canales secundarios de mi televisión encontré un programa llamado “Divinity Home” que me horrorizó y por supuesto, no pude dejar de ver hasta el final. El argumento es que un matrimonio de rubios cincuentones de clase alta de Atlanta (EEUU) compraba una casa con jardín, garaje, salón y dos habitaciones por 180.000 dólares todo bastante destartalado. El objetivo del programa era reparar dicha casa, arreglar la cocina y convertir el sótano en otra habitación para venderla por más de 250.000 dólares y ¡ganar al menos 70.000 dólares especulando en una semana!. Sigue leyendo

Un Dos de Mayo grotesco

Julio Embid

Hace 110 años juntos, el Dos de Mayo de 1808 los ciudadanos madrileños se enfrentaron de madrugada a las tropas francesas del mariscal Murat. Por la mañana, el capitán general Negrete dio la órden a los soldados españoles de permanecer en los cuarteles y no intervenir en las escaramuzas que se estaban produciendo en los alrededores de la Puerta del Sol, Lavapiés y la Plaza Mayor. Sólo dos capitanes de artillería,el sevillano Luis Daoiz y el cántabro Pedro Velarde, decidieron sacar a las tropas del Cuártel de Monteleón en el futuro barrio de Malasaña, entonces al norte de Madrid y comenzó la carnicería. Se calcula que más de 500 madrileños murieron ese día por la represión y los fusilamientos del invasor francés. Sigue leyendo