¿Para cuándo las reformas constitucionales?

Ignacio Urquizu

En las pasadas elecciones generales, el Partido Socialista prometió trabajar por la reforma de la Constitución en tres aspectos: la sucesión en la Corona, incluir los nombres las Comunidades Autónomas y convertir el Senado en una verdadera cámara territorial. Eran tres reformas que, como dirían los dirigentes del Partido Popular, son propias de cualquier país normal y civilizado. Entrarían dentro de algo que le gusta mucho a Mariano Rajoy: el sentido común. Pero como ha ocurrido en otras materias a lo largo de la legislatura: ¡con el PP hemos topado! Dado que toda su estrategia de oposición se ha fundamentado en el 11-M y la lucha antiterrorista, las reformas constitucionales han desaparecido de la agenda. Pero que no se hable de ello no significa que no sea importante. En cualquier democracia, las reformas constitucionales son necesarias por dos razones. Por un lado, es la oportunidad de participar en la Ley de leyes para una nueva generación. Por otro lado, tras varios de años de experiencia democrática, siempre es necesario corregir aquello que ha funcionado mal.

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