El infierno del trabajo

Carlos Hidalgo 

Adoro trabajar. También tengo la suerte de poder trabajar en algo que me gusta y de tener una jefa decente. Pero no siempre he tenido esa suerte. Durante la carrera tenía que estudiar para pagarme los estudios y sostenerme por mí mismo en Madrid. Y recuerdo lo que me costó aprobar Derecho del Trabajo. Simplemente no me podía creer que aquello que estudiaba fueran leyes, porque la realidad no se correspondía para nada con las leyes que tenía que memorizar. Hasta que no logré abstraerme lo suficiente para distinguir entre ley y realidad, no pude aprobar esa asignatura.  Sigue leyendo

La nueva visibilidad de Aznar

Carlos Hidalgo

Aznar ha vuelto. O más bien, después de una larga etapa en la que no se le hacía ni caso, vuelve a ser escuchado por prohombres y mujeres de la Patria, atendido por los medios y sus palabras anotadas sin escepticismo. Y es que en muchos aspectos, la llegada del nuevo PP de Casado supone la vuelta del viejo PP de Aznar. Sigue leyendo

Lo peor de cada bando

Carlos Hidalgo 

Ayer sufrí, como muchos otros, la comparecencia de Aznar en el Congreso de los Diputados, para declarar sobre la llamada “Caja B” del PP. Aparte de sufrir al personaje en sí, me disgustaron las intervenciones de los señores diputados. Pocas preguntas se hicieron que pudieran poner en apuros a un señor que fue a marcar paquete, a chulear y a no decir la verdad, por expresarlo de manera suave. Me tiraba de los pelos viendo a un vacilante Simancas, cuyas preguntas poco pudieron apurar al expresidente del exbigote. Tratándose de un caso ya juzgado, con una sentencia que da muchos hechos como probados, ver al que pudo ser presidente de la Comunidad de Madrid hacer las preguntas equivocadas y dejar al interfecto oxígeno suficiente como para que se riera de él, me enervó. Esperaba más del grupo parlamentario socialista y me encontré con muy poco.   Sigue leyendo

La universidad maldita

Carlos Hidalgo 

Dimitió Carmen Montón. Demasiadas contradicciones en su máster, dirigido por una persona bajo sospecha, de un instituto universitario bajo sospecha, perteneciente a una universidad demasiado sospechosa. La pestilencia académica y los supuestos favoritismos que acabaron con Cifuentes, han acabado con una ministra socialista. Sigue leyendo

El oropel de los tecnoplutócratas

Carlos Hidalgo

Estos últimos meses he tenido la suerte de poder escribir en El País acerca de temas relacionados con recursos humanos y trabajo en general. Lo que más me sorprende cada vez que preparo un tema es cómo todo el mundo da por hecho que los derechos de los trabajadores no existen. O que se aplican según convenga al empresario, que puede ser inflexible con el salario mínimo, pero muy relajado con las horas. Sigue leyendo

Uno más uno no son dos

Calos Hidalgo

Cuando preguntaron a Fernando Martínez Maíllo qué pensaba acerca de que Pablo Casado uniera sus fuerzas con María Dolores de Cospedal, respondió: “como bien saben Izquierda Unida y Podemos, uno más uno no siempre son dos”. La respuesta puede parecer un poco enigmática, pero sabiendo que Martínez Maíllo ha diseñado el sistema de primarias del PP junto a Javier Arenas, podemos especular con algo de base. Sigue leyendo

¿Quién es el favorito de las bases?

Carlos HIdalgo

La democracia interna es una novedad en el PP. Desde su fundación el PP es lo que se llama en ciencia política un “partido de notables”; esto es: un partido donde unos pocos cargos controlan en gran medida todos los procesos internos y la militancia, las masas, apenas tienen carácter legitimador y en raras ocasiones controlan la acción política de los líderes. O dicho de otra manera: desde que Fraga fundó AP y la refundó en PP, siempre se ha sabido quién es la autoridad. Y la autoridad manda y aquí no hay más. Sigue leyendo

Apostando fuerte

Carlos Hidalgo

El lunes por la mañana discutía por whatsapp con un amigo acerca de si Sánchez agotaría la legislatura o no. Mi amigo decía que no, que con un PP en estado catatónico, en pleno terreno desconocido de las primarias, el otoño era el mejor momento para convocar elecciones y aprovechar la debilidad de un PP confuso y de Ciudadanos descolocado, protestando aún porque les han metido un gol desde la portería contraria. Sigue leyendo