Artur Ibarretxe

LBNL

Como Ibarretxe en 2009, Mas compareció anoche eufórico tras haber ganado en escaños y votos y sin embargo, como el bueno de Juanjo, no le queda otra que desaparecer tras la derrota estrepitosa de su plan. JxSi ganó las elecciones con más escaños que los del segundo, tercer y cuarto partido combinados, y un porcentaje de voto similar al de estos (alrededor del 40%). Pero no consiguió la mayoría absoluta de escaños y mucho menos de votos en las elecciones que había planteado como plebiscitarias. Tampoco fue capaz de sacar más escaños que la suma de CiU y ERC en 2012 (62 frente a 71), ni siquiera sumando los de la CUP a la ecuación (62+10 frente a 71+3). Mas se echó al monte huyendo de su gestión de la crisis y la corrupción de su partido y ahí va a ser pasto de los lobos. Lo que no quiere decir tampoco que el “soberanismo” catalán haya sido derrotado porque la suma de Ciutadans, PSC y PP es de 52 escaños – frente a los 74 “soberanistas”, con otros 11 de Podemos (CatsiqueesPot) bailando entre medias. Mas perdió y Rajoy – el PP bajó de 19 a 11 – también, en justa represalia por su compartida irresponsabilidad. Pretendían sacar tajada de la polarización y les ha salido el tiro por la culata. Mas se va a tener que ir a casa y el gatillazo del “soberanismo” no le va a permitir a Rajoy ocultar sus debilidades en las próximas elecciones generales. Y encima, Rivera triunfa.

A diferencia de Ibarretxe, Mas no tendrá enfrente una mayoría de socialistas, populares y naranjas (magentos en el caso vasco) pero la CUP quizás podría abstenerse en segunda votación, aunque jamás investir con su voto Presidente al corrupto y recortador mayor de los paysos catalans. Para que JxSi presidan la Generalitat, la CUP tiene que apoyar explícita o implícitamente, lo que implica necesariamente otro President que no sea Mas. El problema es que los convergentes dificilmente seguirán en bloque a un candidato izquierdista. Asumiendo que Convergencia encuentra un candidato alternativo a Mas, no me gustaría encontrarme en su pellejo, teniendo que llevar adelante un programa de centro derecha con los apoyos de la izquierda y los anticapitalistas.

Claro que, enfrente, la homogeneidad no es mucho mayor. Frente a los 74 escaños soberanistas, se posicionan los 36 escaños “constitucionalistas” de C´s y PP y los 27 “federalistas” de PSC y Podemos. Ciutadans se ha salido, pero no tiene ni los escaños ni los votos necesarios para postularse como alternativa de gobierno; ni tampoco los apoyos, porque al PP no le interesa que C´s se articule como primer defensor del constitucionalismo. El PSC resistió el golpe, subiendo en diez mil votos respecto a 2012, pero perdiendo finalmente cuatro escaños en vez de los dos que parecía mediada la noche electoral. Y Podemos se quedó en la mitad de la mitad de lo que esperaban tras alcanzar la Alcaldía de Barcelona: once magros escaños completamente divididos ante el proceso soberanista.

En suma, una situación ingobernable. Excepto si se tira de seny y se gobierna principalmente mirando a las necesidades de la sociedad y ciudadanía catalanas – paro, corrupcion, sanidad, educacion, infrastructuras… – en vez de con la vista puesta en el “proces”, tanto a favor como en contra. No parece probable, pero quién sabe. Tampoco parecía nada probable que el PNV fuera a defenestrar a Ibarretxe y volver a la senda de lo posible y ya ven.

Escribía Ramoneda en El País el otro día que el independentismo había venido para quedarse, y parece que llevaba razón. En el amago de referendum de noviembre de 2014 fueron 1.861.000 los que votaron “si-si” y anoche fueron 1.943.000 los que votaron “soberanismo”. Las votaciones no son plenamente equiparables por la diferencia en los censos (voto a los 16 años y de extranjeros censados en el referendum con participación de un 37%) pero es evidente que hay casi dos millones de catalanes que quieren que Cataluña se independice de España, lo cual constituye un porcentaje importante de los siete millones y medio de habitantes de Cataluña y también de los 5 millones 240 mil censados para votar ayer. Pero también son al menos 1 millón y medio los que se oponen explícitamente, con parte de los 361 mil votantes de CatSiqueesPot.

A decir de David Fernández, portavoz parlamentario de la supuestamente radical anticapitalista y antisistema pero democrática CUP, el proceso hacia la independencia requeriría de un apoyo del 55% de los votos, porcentaje asimilado como indispensable en otros procesos similares (por ejemplo, Montenegro). Anoche, con un record de participación de casi un 78%, el “soberanismo” catalán se quedó corto pero también el “constitucionalismo” inmovilista (menos del 27%).

El camino a seguir para solucionar el problemático encaje de Cataluña en el Reino de España es claro: una reforma constitucional que remedie con hechos algunas de las reivindicaciones legítimas de Cataluña y con palabras vacuas algunos de los mitos absurdos del nacionalismo catalán.

Siempre es arriesgado predecir el futuro pero quiero pensar que a medio plazo se impondrá la razón. A corto, se avecinan semanas convulsas en el escenario político catalán, mientras entramos en la pre-campaña de las elecciones generales de las próximas navidades.

No se me ocurre mejor regalo de nochebuena que, después de arrumbar a Mas, fuéramos capaces de desalojar también a Rajoy, y que luego nos pusiéramos todos a dialogar con vistas a resolver el entuerto en el que estos dos botarates, que dirigen con decisión los dos partidos políticos más corruptos de España, nos han metido.