Almendras

Julio Embid

El pasado fin de semana me lo pase con mi padre recogiendo almendras en el pueblo. En mi pueblo como en tantos otros del interior, llevamos recogiendo almendras cada otoño desde mucho antes de que guardásemos ayuno por Ramadán,  y por mucha fibra óptica y megas de ADSL que uno tenga, las almendras no se recogen solas. Si se coge a tiempo, en septiembre, las almendras siguen en el árbol, se extiende la manta, se varea con un palo, las almendras van a la manta y de la manta al saco. Si se espera demasiado, en octubre, las almendras van al suelo y si las quieres coger las tienes que replegar del suelo doblando el riñón, postrado en postura coránica y poniéndote perdido los pantalones de tierra. Al final las almendras también terminan en el saco, pero con mucho más esfuerzo y muchas más agujetas al día siguiente.

Nosotros, mi padre y yo, no fuimos a recogerlas porque no encontramos un fin de semana libre, hasta el anterior.  Sin embargo nada teníamos de coyuntura política detrás. A nosotros el resultado de las autonómicas de Galicia, Euskadi y Cataluña, ni nos va ni nos viene, a la hora de replegar las almendras. En Génova y en Moncloa piensan que sí.

El gobierno de Rajoy al igual que hizo cuando espero a que pasasen las elecciones andaluzas en marzo para presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2012, por si les perjudicaba electoralmente, está esperando a que pasen las elecciones autonómicas para pedir el Rescate total a Europa. Creen que si se retrasan las medidas duras y antisociales que están por venir, salvarán el cuello político, al menos en Galicia. Lo que no saben es que para entonces, las almendras estarán en el suelo y habrá que doblar más el espinazo.

El nuevo presupuesto para 2013, que afortunadamente no es un postsupuesto como el 2012, con una cuarta parte del año ya transcurrido y una mayor parte del gasto ejecutado, solamente tiene una pega, que es falso. De entrada pronostican una caída del PIB del 0,5%, mientras que entidades poco sospechosas de colaboracionismo socialista como el BBVA, el FMI o el propio Banco de España cifran la caída en casi un 1,5%. De tal manera se inflan los ingresos, bien por exportaciones o por IVA, y se reducen los gastos, congelación de sueldos a los funcionarios o aumento inferior al IPC de las pensiones, para cuadrar un balance que nadie se cree.

Así a los 100.000 millones que se pidieron de rescate para la recapitalización de las antiguas cajas de ahorro y que parte se usarán para el propio estado, habrá que pedir otra millonada muy superior para rescatar al propio Estado, pero eh, después de que gane Núñez Feijoo la Xunta, carallo. El problema no es que se retrase todo, sino que por una decisión estratégica a corto plazo del presidente Rajoy, tendremos unas agujetas que terminaremos sufriendo todos.