Agotados

Julio Embid

Tengo un amigo que está harto de hablar de política. Está hastiado de que según salga por la puerta de mi casa, sus vecinos le pregunten con quién va a pactar el PSOE. Está muy quemado de que sus familiares le digan si ha escuchado las últimas declaraciones de Pablo Iglesias o de Pablo Casado. Está muy cansado de que sus amigos le pregunten cuando va a ser el debate de investidura en lugar de preguntarle qué tal está. Está muy harto de encender la tele y ver a seis tipos en una tertulia jugando al Pactómetro, al Españolisto y al Chimpum Control Plus explorando las diversas coaliciones de investidura que puede haber. Hace días que cuando llego a casa sólo ve Pasapalabra y los programas de bodas o de jotas. Está exhausto de explicar las distintas posturas de los partidos a gente que no tiene ninguna gana de escuchar y que sólo quiere reforzar su propio mensaje. Está aburrido de escuchar a gente que no vota al PSOE decir que no va a volver a votar al PSOE si pactan con Podemos, o si pactan con Ciudadanos, o si pactan con los nacionalistas, o si pactan con los zentraedis. En definitiva, está harto de la política y las tácticas. Y es una verdadera putada cuando se dedica temporalmente a ello.

El último barómetro del CIS de diciembre del año pasado explicaba, entre otras cosas, el interés por recibir noticias sobre política (y otras materias) dependiendo de la clase social. Desgraciadamente salud, dinero y amor no son variables independientes entre sí. Cuanto más dinero tienes, vives más años, más feliz eres y más te importa la política. Más ganas tienes de ver “La Sexta Noche al Agua 24 horas”.

Grafico 01022016

 Lo cierto es que el interés por la política ha crecido en todas las clases sociales. No hay más que ver las horas que la televisión dedica a la misma. Yo por mi parte también me dedico a la política temporalmente y he decidido rebelarme en cuanto llego a casa a las 20 horas y desconectar completamente de la política. Quiero descalzarme y leer un rato novela negra o pintar miniaturas, porque mi hartazgo es total y absoluto. Tengo muchísimas ganas de que Mourinho fiche por un equipo de fútbol español y se hable de algo más.

Y entonces me pregunta ¿por qué dices que te dedicas a la política si también estás hasta los mismos? Sencillo. Cuando a las 8 de la mañana salgo de casa dirección al trabajo, paso delante de dos colas de gente todos los días. La primera es una oficina de desempleo y está llena de personas, esperando su turno, a que abran y poder sellar el paro y entregar su currículo a ver si les llaman. La segunda es el comedor social de una ONG donde, salvo un día que hizo mucho frío, nunca hay menos de 30 personas esperando para poder desayunar algo caliente. Si me levanto cada mañana para ir a trabajar, no es por lo que me pagan, porque nadie te lo vaya a agradecer o porque sea lo que más me apasione. Si me levanto es por hacer, en estos cuatro años, que esas dos colas de las ocho de la mañana, reduzcan su longitud, para que esas personas a las ocho de la tarde puedan descalzarse, leer y disfrutar de la vida. Y los demás juegos de palacio, filtraciones y núcleos irradiadores se los dejo a los aprendices de Maquiavelo.