Adoctrinamientos

José D Roselló

La pasada semana, Nuevas Generaciones del Partido Popular de Castellón se descolgaba con una iniciativa para, según sus promotores, luchar contra el “adoctrinamiento” que en algunos casos ejercen los profesores en las aulas.

La mejor manera que han pergeñado, por lo visto, es mediante la denuncia del supuesto profesor adoctrinador, “de forma totalmente anónima”, mediante correo enviado a una dirección electrónica de las mencionadas NNGG, para que luego estas cursen una reclamación ante “los organismos competentes”.

Hubiera resultado muy útil que se incorporara algún ejemplo de lo que NNGG considera adoctrinamiento digno de denunciarse. A ser posible un ejemplo real del que tengan noticia, no sea que les pase como al ministro Wert cuando tuvo que inventarse citas de manuales para justificar la eliminación de la asignatura de Educación porla Ciudadanía. Comono es el caso, los alumnos concernidos deberán, primero, buscar en el diccionario qué es adoctrinamiento, y luego discernir adecuadamente si están siendo sometidos a este.

Como el espacio que NNGG destina en su pagina a explicar exactamente en que consiste esta iniciativa, y si esta tiene límites o no, nos quedamos sin saber si se incluyen sólo colegios públicos o también pueden escribir los alumnos de los privados concertados, o de los privados a secas. Asimismo cabe interrogarse a que materias se extiende esta vigilancia “anti-adoctrinadora”. ¿Se incluye la asignatura de religión?, por poner un ejemplo.

Ciertos sectores de la derecha han tenido siempre bajo sospecha al colectivo de los profesores y, en general a todo lo relacionado con la educación pública. Desde los tiempos dela LODE, y hablamos del año 85, pasando porla LOGSE, por la mencionada Educación parala Ciudadaníay terminando porla Marea Verde, nunca han faltado movilizaciones, iniciativas y declaraciones más bien altisonantes y poco afortunadas. (Cómo no recordar en este capítulo a Esperanza Aguirre amagando con echar a los Inspectores de Hacienda encima de las asociaciones de maestros por vender camisetas).

Esta nueva ocurrencia, que puede rivalizar perfectamente con el asado de la manteca en cuánto a oportunidad y beneficio esperado para el pueblo, es perfectamente coherente con una asentada trayectoria de descalificación de la enseñanza pública, muy querida a los mencionados sectores de la derecha nacional.

Hay que reconocer, no obstante, una inagotable capacidad para sorprender que nunca se agota. No obstante,creo que se pueden contribuir con mejoras.

Ya que hemos instaurado la denuncia anónima, ¿por que quedarnos ahí? Completemos el proceso. Cójase a los profesores díscolos, a ser posible con nocturnidad, anonimato y alevosía, y llévenseles a centros secretos donde se les torture mediante visionados de 13TV o Libertad Digital hasta que confiesen primero, y luego renuncien a aquello que les hacia ser adoctrinadores. Como NNGG no provee de ejemplos, no sabemos si bastaría con escupir sobre una efigie del Gran Wyoming, Pablo Iglesias, Marx, Darwin, Boris Izaguirre o qué, pero algo así.

Luego, en función del adoctrinamiento al que tengan que responder (no es lo mismo decir que los homosexuales deben ser iguales ante la ley, que, por ejemplo, sostener que Franco fue un dictador fascista o que la educación pública genera igualdad de oportunidades) se les aplica el castigo. Bien puede ser entrar en las aulas con capirote y sambenito, montando un burro del revés, bien -en casos extremos- arder en una pira alimentada por libros de Cesar Vidal, Pio Moa, u otros autores de reconocida capacidad analítica y no adoctrinadora.

Si la medida probase su eficacia, es más, antes para no tener que esperar, propongo a NNGG que extienda el ámbito de aplicación. Quizás sea pronto para que se la podamos aplicar a vecinos, compañeros de trabajo etc., pero ¿y si lo hacemos con los informativos de las televisiones públicas? TVE, Canal9, Telemadrid… Dicen las malas lenguas, aunque  yo no me lo creo, que, a veces, su neutralidad podría dejar que desear y que más bien se dedican a  inculcar determinadas ideas o creencias al público que les sigue.

Voy a escribirles a ver qué les parece.