Alberto Penadés
I. Por sus nombres (autoglosa)
Me proponía comenzar el texto jugando con las palabras para sugerir una ironía, convencido de que Alfredo (el nombre) era una de las muchas variaciones del tema «Federico» que, desde Fred hasta Eric, remiten al germano antiguo y a la paz (Friede, en alemán de hoy). Para mi sorpresa, he aprendido que Alf es, sin duda, Elfo, mientras que la segunda mitad apunta a «consejo» (el moderno Rat). El aconsejado por los elfos me gusta, pero no me sirve.
Carme, ya se sabe, es de origen semítico y nos lleva a un jardín o a una viña (carmel). He leído que, al parecer, esa insidiosa n final que remata al nombre en castellano proviene de la confusión con la palabra latina carmen (plural carmina), que es canción o poesía. El original es Carmela, como en catalán. La Virgen del Carmen es, desde 1910, la patrona de la marina (de guerra) española, en perjuicio del viejo San Telmo, deformación paleta de San Elmo, el de los fuegos misteriosos, esta vez sin cultismo que la abrigue.