Bo e xeneroso

Millán Gómez

Anteayer falleció el intelectual galleguista Isaac Díaz Pardo a los 91 años. Un ejemplo de dignidad. Las reacciones a su muerte se desencadenaron desde primera hora de la mañana del jueves. El proceso habitual en algunos genios y referentes sociales y culturales: se les ningunea en vida y se les vitorea cuando mueren. El agente social de turno se prepara veinte segundos de intervención oral o un comunicado escrito y ya consideran que el detalle es fetén. Se levantan los hombros con vanidad y piensan que ya se han ganado el pan. La actual Xunta y la precedente marginaron a, quizás, el más veterano referente del galleguismo. Alguien que ya en 1936 realizó campaña a favor del Estatuto de Autonomía, texto que no fue aprobado por el golpe de Estado del dictador Francisco Franco. Seríamos un ejemplo de modernidad si símbolos como Díaz Pardo ocuparan un papel preponderante en este país. Él era un moderno veterano.

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