José D. Roselló
El pronóstico más espectacular para el año que viene hay que atribuÃrselo, según nos cuentan, a los mayas, que prevén ni más ni menos que la extinción del mundo conocido. Ni que decir tiene que cualquier otro escenario menos drástico, por malo que sea, otorga, al menos, la tranquilidad de que se detectan factores para un moderado optimismo respecto a las expectativas más desfavorables. Excusen el toque de humor negro.
Bromas aparte, el escenario mundial nos muestra que no todo es tan negativo como lo percibimos en Europa últimamente, y dentro de Europa, en España. Aunque en los paÃses tradicionalmente más punteros, lo que podrÃamos llamar el G-7 o las economÃas occidentales, parece que el año que viene apunta a no ser precisamente próspero, el resto de zonas económicas de la tierra apunta un tono distinto.
A la vista de lo que entre noviembre y diciembre del año pasado preveÃan OCDE, CEPAL y Banco Mundial, el panorama es el que se muestra en el gráfico de abajo.