Jerónimo Tristante: nueva hornada de novela negra
Publicado por: Jon Salaberria in Otros, Todos los artículosJon Salaberría
Parece que las jornadas estivales, desde hace ya algunos años, se vienen revelando como propicias para la eclosión de los nuevos fenómenos editoriales. Sin duda, la mayor disponibilidad de tiempo libre, siendo las fechas mayoritariamente elegidas para el descanso vacacional, es la razón justificativa de tan objetivo hecho: es siempre un placer dedicar menos tiempo al esfuerzo intelectual productivo de nuestros puestos de trabajo para dedicarlo a la evasión. La explosión comercial de la novelística sueca del género negro, de la mano del fenómeno “Millenium” tuvo en el verano de 2009 su punto álgido, y una de las estampas del mismo es la del veraneante, bajo la sombrilla, sobre la toalla, en la piscina, la playa y en el chiringuito, enfrascado en alguna de las tres voluminosas partes de la ya mítica trilogía de Stieg Larsson (1954-2004) en Destino. A partir de ahí vinieron los éxitos de Camilla Läckberg (trilogía de Fjällbacka con Editorial Maeva), de Asa Larsson (su “Aurora Boreal” en Seix Barral ha sido tan triunfal en el mercado español como la adaptación cinematográfica en las pantallas de toda Europa) , de Arne Dhal, la más reciente en España Mari Jungstedt (“Nadie lo ha visto”), … toda una generación de novelistas suecos de indudable éxito comercial, aunque polémicos en cuanto a las valoraciones que de su producción hace la crítica especializada. De hecho, Max Sjöwall, considerada como una de las matriarcas del género policíaco en Suecia y una de las habituales de las “jornadas negras” (tanto del género literario como del cinematográfico) que se celebran a lo largo de nuestro país, afirma que “muchos escritores suecos de literatura de crímenes tienen un estilo pobrísimo, sus novelas son difíciles de leer”, y, pese a “tirar con bala” contra sus sucesores, entre los que se encuentra el gran Henning Mankell, por lo menos reconoce al autor de la famosa trilogía protagonizada por ese mito erótico “sui generis” que es Lisbeth Salander (una joven hacker, bisexual, maltratada e inadaptada socialmente), el mérito de que, al menos, su obra significa una innovación del género, quizá necesaria en vista del agotamiento de la idea base del “policía con problemas”, canon del que ha surgido tradicionalmente la mejor novela negra. No obstante, no entiende el éxito comercial de la misma a pesar de este matiz. El escritor catalán Andreu Martín, uno de nuestros más prolíficos autores del género negro, padre de “Barcelona Connection”, es otro de los grandes críticos del “fenómeno sueco”: afirma este psicólogo de formación y uno de los grandes protagonistas del Festival Santiago Negro (el primer gran encuentro de novela negra de América Latina, celebrado en Santiago de Chile el pasado octubre de 2009, y con óptimas perspectivas de futuro), que “leí su primer libro (de Stieg Larsson) y me gustó mucho, pero no tanto como para inundar el mundo. He leído libros mucho mejores que los de Larsson que han salido simultáneamente, y mi pregunta es: ¿Por que sí a Larsson y no a Jean Sainte Fare Garnot o Don Winslow? Queda claro que cuando un gurú de la cultura que trabaja en un determinado periódico adopta un autor, consigue que se imponga”. Saquen ustedes sus conclusiones.

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