6 meses después de #resistenciamovistar: las huelgas o son laborales o solo sirven para hacer ruido

José Rodríguez 

Hace más de medio año ya de los diversos procesos de huelgas que realizaron los instaladores de las subcontratas de Movistar, que bajo la bandera de “Resistencia Movistar” aglutinó un conjunto de huelgas y luchas laborales de estos trabajadores. 

Este conjunto de conflictos se puede aglutinar en 3 bloques:

 El bloque que siguió la huelga de CCOO y UGT en el sector, fue una huelga de un puñado de días que tuvo un buen seguimiento y que cabalgaba en la huelga convocada sin contar con UGT y CCOO. El conflicto para la mayoría de trabajadores terminó cuando CCOO y UGT pactaron garantías para aplicar el convenio del metal de cada provincia que mejoraba sustancialmente las condiciones de los trabajadores pero que se quedaba corto respecto a una demanda importante del sector: regular los falsos autónomos como asalariados de las subcontratas.

  • El conflicto en Guipúzkoa que una vez finalizado el de CCOO y UGT supieron llevar de forma laboral y con muy pocas fisuras y de forma sostenida el conjunto de trabajadores de las subcontratas de Movistar con un tremendo éxito. Consiguieron acuerdos salariales, de jornada y de regulación superiores al de la aplicación del convenio del metal de la provincia. El hecho es que los acuerdos que se firmaron hace 6 meses no solo se han aplicado, sino que han ido mucho más allá, prácticamente el 70% de los trabajadores de subcontratas que eran autónomos ahora pertenecen a las plantillas.
  • El conflicto minoritario y radicalizado de Barcelona, confrontado desde el primer minuto con el conflicto de CCOO y UGT y liderado de forma soterrada por la CGT se lanzó a la vía social. En Barcelona al desconvocar UGT y CCOO, la mayoría de trabajadores asumió el acuerdo como suficiente y no continuaron la huelga. Unas pocas decenas en cambio, alentados por la CGT, continuaron la lucha. Como a nivel laboral estaba siendo un desastre (la inmensa mayoría de trabajadores de las subcontratas continuaron trabajando), se lanzaron a una campaña social en la que numerosas figuras de izquierdas y políticos de partidos de izquierdas pasaron a apoyarles. El resultado a día de hoy es que los trabajadores que siguieron la vía dura, al ser la mayoría falsos autónomos ya no han vuelto a trabajar para las subcontratas. Hoy la mayoría está sin empleo y sin poder trabajar en el sector.

Algunas lecciones que podemos encontrar de estas tres estrategias. Si tus compañeros no van a mantener la lucha de forma sostenida en el tiempo y no hay una gran cohesión lo mejor es aceptar acuerdos parciales y mejoras antes de alargar un conflicto que no va a ser seguido. En cambio si en un entorno más limitado (como por ejemplo una provincia pequeña donde todos se conocen) se puede mantener la presión y la solidaridad social para que no haya un descuelgue significado de los huelguistas y estos así lo deciden, una huelga dura puede dar mejores resultados. Lo que no se puede hacer es quedarse en una huelga dura que sigue tan solo una minoría por mucho apoyo social que haya.

 

Los errores de la huelga minoritaria de Barcelona:

En la huelga más radical de Barcelona, incentivada por detrás por la CGT, se cometieron diversos errores de bulto.

  • Confrontarse con CCOO y UGT de forma sistemática. En el caso de los huelguistas de Guipúzkoa decidieron no buscar enemigos gratuitos y hablaron con todo el mundo, incluido los sindicatos que desconvocaron la huelga y con todas las fuerzas políticas. No ser un movimiento que provoque antipatías. En cambio los del “Compromís de les escales” de Barcelona se confrontaron de forma sistemática a UGT y CCOO. Con esto perdieron aliados y facilitaron a la patronal catalana poder torearles. Un “divide et impera” de manual, que se autoaplicaron ellos mismos.

 

  • Centrar su estrategia en el apoyo social y de la verdadera izquierda y no en una huelga laboral. Conseguir la foto de Ada Colau apoyando a los huelguistas tiene un gran impacto, que varios políticos se comprometan con el “Compromís de les Escales” es un logro. El problema es que la memoria de los medios de comunicación y la opinión pública es extraordinariamente corta. O utilizas la palanca para ganar algo en ese momento o esa palanca la perderás.
  • Dejarse influir por la CGT y las diversas voces que les decían que siguieran la lucha. Puede resultar psicológicamente muy agradable estar en una asamblea sobre el conflicto arropados por cuadros de un sindicato combativo, pero a la hora de la verdad eso provoca que se generen dialécticas y debates que no son alrededor de los intereses de los huelguistas. En un conflicto que puede suponerse duro, las personas que tengan dudas, miedos, etc.. y los problemas que eso pueda provocar en el conflicto no hablan ni se comentan si hay personas de fuera empujándoles a la huelga. Simplemente se descuelgan y ese problema nunca se trata. 

Estos tres grandes errores generaron la catástrofe (en comparación con el resto de sus compañeros) de los huelguistas en Barcelona. Mientras la inmensa mayoría goza de una situación algo mejor que la anterior a la huelga con un coste en tiempo y dinero perdido (por estar en huelga) razonable, una pequeña minoría centrada en la provincia de Guipuzkoa han conseguido mucho a un coste alto, ellos, pagando ese coste alto, ya ni trabajan en el sector. 

La falta de ética de algunos sindicalistas de la CGT, el populismo de algunos políticos y algunos opinadores pseudo-revolucionarios empujaron a unos trabajadores a una situación de no retorno, ni siquiera aceptaron la salida que les dio la patronal en plena cresta de la ola (a partir de ahí el conflicto pinchó). 

Es muy bonito empujar a la gente a hacer huelga, el problema es cuando los empujamos y no somos nosotros los que pagamos la factura. Hacer la revolución en espalda ajena es algo que permite llenar portadas, twitts solidarios y quedar bien ante la opinión pública. Pero es de una falta de responsabilidad política, sindical y personal muy alta. La agenda privada de la CGT, de determinados políticos y de algunos opinadores de medios y redes se antepuso a los intereses de los huelguistas en Barcelona y estos se dejaron arrastrar a una huelga que no podían ganar.

6 meses después a costa de los huelguistas de Barcelona, se ha puesto a todos en su sitio. Lamentablemente la opinión pública ya no mira ninguna noticia relacionada con “Resistencia Movistar” y no puede exigirle responsabilidades a las Colau, CGT y a los twittstars de turno.