Una campaña decisiva y bipartidista

Millán Gómez

En la medianoche del jueves al viernes comenzó la campaña electoral más reñida de la historia democrática de España. Los dos grandes partidos lucharán hasta el último minuto por el voto ciudadano durante estas dos semanas porque, tal y como anuncian las encuestas, la diferencia es prácticamente nula entre uno y otro. Todo parece indicar que el que al final se lleve el gato al agua lo hará por un puñado de votos. Ha comenzado la campaña oficialmente, porque oficiosamente llevamos en campaña toda la legislatura. Absolutamente toda acción política tiene su dosis mayor o menor de electoralismo. La única diferencia es que ahora los partidos sí pueden pedir explícitamente el voto a los ciudadanos.

La campaña comenzó con un debate entre los dos líderes económicos del PSOE y el PP, Pedro Solbes y Manuel Pizarro, respectivamente. La mayoría de los ciudadanos considera que el vencedor fue el candidato socialista frente al fichaje estrella de Rajoy que, como todos saben, es un currante mileurista que va a defender los derechos de los más débiles. Lo que hay que oír a estas alturas.

 

Durante toda la legislatura, el PP deslegitimó la victoria socialista de 2004, ha basado toda su estrategia política en crispar utilizando la cuestión antiterrorista y ha lanzando proclamas infundadas contra las instituciones, véase Tribunal Constitucional, Instituto Nacional de Estadística (INE), etcétera. Pues bien, ahora el PP centra su campaña en la economía. Porque ya saben ustedes que ellos nunca defendieron la teoría de la conspiración ni que Navarra se había vendido ni que España se rompía. Un nuevo ejemplo de la falacia como argumento político. Una vez que sus mentiras se diluyen como un azucarillo, el PP pasa a otro tema y aquí paz y después gloria. Según la Cadena SER, el PSOE está únicamente un punto y medio por encima del PP. Están, por lo tanto, las espadas por todo lo alto. La balanza se decantará por detalles y los aparatos de los partidos lo saben. De ahí, la cantidad de iniciativas promovidas por las formaciones políticas en busca del voto indeciso y centrista, factor decisivo a la hora de dilucidar el resultado definitivo.El electorado conservador es históricamente más fiel y acrítico, mientras que los ciudadanos progresistas son mayoritariamente más perezosos a la hora de votar y son más críticos a la hora de decidir el sentido de su voto. De ahí las ansias del PSOE por movilizar a su electorado. La abstención beneficia al PP. Además, hay que tener en cuenta que el voto progresista está más fragmentado mientras que el conservador, excepto en Euskadi, Catalunya y Canarias, lo representa en exclusividad el PP. El PSOE sale perdiendo en esta cuestión.

El PSOE y el PP intentarán hacer valer sus graneros electorales históricos. Catalunya y Andalucía serán plazas fundamentales para el PSOE, mientras que el PP intentará hacer valer su fuerza en comunidades como Madrid, Comunitat Valenciana o Castilla y León. El PSOE tratará de movilizar su voto andaluz ya que en Andalucía se celebran también elecciones autonómicas, donde Chaves parece tener garantizada su enésima mayoría absoluta. Por el contrario, comunidades otrora más afines al PP como Galicia, están experimentando un giro a la izquierda, tal y como quedó reflejado con el lleno hasta la bandera de un mitin del PSOE en Lugo, con la presencia de un lúcido y batallador Felipe González. Por vez primera, el PP podría dejar de ser la fuerza más votada en alguna provincia gallega. En clave gallega, estas elecciones generales servirán de primarias para las autonómicas de 2009 que ya están a la vuelta de la esquina.

 

Es significativa esta gira del ex–presidente por una comunidad como la gallega donde el político sevillano ha gozado de cierta displicencia por la falta de apoyo de González al tripartito de izquierdas que gobernó la Xunta entre 1987 y 1990, lo que aletargó a Fraga en el poder hasta 2005. González exhibió en Lugo su fina ironía, su magnífica oratoria lejos del discurso dogmático que produce hartazgo en la opinión pública. Más de 5.000 personas acudieron en Lugo a un mitin del PSOE. Inaudito. Las cifran hablan por sí solas y demuestran el cambio que se está produciendo en el Finisterre.Quedan dos semanas decisivas. Los dos debates entre los candidatos no decidirán la victoria final, pero sí influirán en el electorado indeciso y en los abstencionistas. Zapatero tiene ante sí dos inmejorables oportunidades para dar un vuelco al mayor grave error del Gobierno socialista, su pésima comunicación institucional y su incapacidad de marcar la agenda política en tramos decisivos de la legislatura.