Renovarse o huir hacia delante

Millán Gómez

El varapalo del PSOE en las pasadas elecciones ha provocado que salgan a la palestra diferentes nombres como opciones y alternativas para liderar al principal partido de la oposición. El secreto a voces se convirtió en noticia y Rubalcaba se presentará a la secretaría general del partido. La información parece de 1995, digamos, pero no es el caso. Es la triste realidad del PSOE. Chacón parece que también será candidata. La interrogante es si habrá una “tercera vía”, es decir, alguien que aparezca sin un pasado desgastado y que ilusione a la militancia y al electorado potencial. La idea de Chacón de abrir las primarias “a la francesa” no solo es una grata propuesta sino que es necesaria.

Tengo el mayor de los respetos hacia Rubalcaba. Su labor antiterrorista ha sido académica. Es una verdadera delicia escucharlo hablar. Hay personalidades a las que uno, independientemente de la empatía que tenga con el susodicho, le gusta escuchar. Es el caso de Rubalcaba. Sensato, rápido, hábil y fantástico comunicador. Lo cortés no quita lo valiente. Sus resultados en las generales han sido desastrosos. Ha reconocido públicamente su derrota, pero no en la práctica. Si pretende seguir el liderando el partido o bien no acepta los resultados democráticos o bien no es quien de comprenderlos. Espero que sea la segunda respuesta posible. Sí es verosímil que acepte liderar el partido durante la transición por el desierto como juez neutral con el objetivo de sosegar las aguas y proponer un debate abierto, reflexivo y vertical. Pero no es el caso. Deberá ser Zapatero. Si opta a la Secretaría General lo es para proponer unas ideas, las cuales son curiosamente distintas a las que proponía desde el Gobierno y constituyen, en parte, la razón de su brutal fracaso. Presentar su programa en la sede de la UGT como chiste, bien. Fue una decisión demagógica e incoherente con su política.

Carme Chacón ha recibido un traspiés en Barcelona. Los motivos son varios. Su intención de abrir el debate es notablemente más positiva que la actitud, hasta el momento, de Rubalcaba. Cuanto más abierto sea el debate mayor calidad democrática tendrá. Por ello, el ganador tendrá mayor fortaleza ante su parroquia de seguidores y de cara a la opinión pública. No tiene tampoco apenas credibilidad si critica aquello que apoyó hace escasas fechas. Pero no está caducada para la actividad pública. Eso sí, su imagen victimista y huidiza no le perjudica. Si quiere postularse debe transmitir ilusión. Los políticos no solo deben gestionar correctamente, sino también comunicar. Rubalcaba tiene una mayor talla política que Chacón, pero mucho mayor desgaste. Uno está inhabilitado y la otra derrotada, pero con la opción de levantarse y seguir luchando. Cuenta Chacón con el apoyo de un sector, digamos, izquierdista dentro del PSOE, exactamente el que necesita para volver a conquistar el poder.

En cuanto a la tercera vía, ya lo saben. Eduardo, da el paso. Rubalcaba y Chacón son opciones; Madina es la alternativa.