40 años no es nada pero otros 4 de la derecha en Madrid serían demasiados

MCEC

Hoy es un día algo especial para mí porque cumplo la nada desdeñable cifra de 40 tacos. Los primeros 10 bajo una dictadura que afortunadamente me quedaba bastante lejos. Ya en democracia, casi 14 años (postrado) bajo gobiernos democráticos de derecha y centro derecha y casi 17 quejándome (gozosamente) de gobiernos socialistas (es deprimente pensar que tendré que esperar a sendas victorias socialistas en 2008 y 2012 antes de haber pasado más de la mitad de mi vida gobernado por la izquierda). Como ciudadano madrileño tengo bastante peor suerte porque sólo he podido quejarme de Alcaldía y Comunidad Autónoma de izquierdas durante 8 escasos años, que palidecen frente a los últimos 18 de ayuntamiento y comunidad de derechas, por no hablar de los primeros ayuntamientos de UCD o de un tal Arespacochaga que aunque muy niño recuerdo como un ogro.

Blogueras y blogueros, amigas y amigos, compañeras y compañeros (lo siento, he ido a demasiados mítines últimamente y la dichosa fórmula se me ha pegado), tengo derecho a soñar. Sí, además de confiar en una victoria en votos a escala nacional tengo derecho a esperar una victoria de la izquierda en Madrid el próximo domingo. No sólo porque hoy cumpla años y me lo pida el cuerpo sino, sobre todo, por las razones por las que me lo pide.  Ni Simancas ni Sebastián son Dios y mucho menos tod@s l@s que forman sus listas (Rafa, por tu madre, ¡espero que esta vez hayas tenido cuidado!). Por no hablar de sus indispensables socios de gobierno de Izquierda (todo menos) Unida, siempre prestos a una batalla fraticida cuando no a una manifestación equivocada.Gobierne quién gobierne, las instituciones madrileñas no se van a convertir de la noche a la mañana en un prodigio de atención al ciudadano o eficacia burocrática y presupuestaria. El 28M seguirá habiendo calefacciones de carbón en la ciudad, pueblos desatendidos, el Manzanares seguirá peor que Sarajevo y el primer fin de semana tras la victoria socialista el metro seguirá cerrado por la noche y encontrar un taxi será tarea tan ardua como el anterior. La criminalidad seguirá siendo más alta que en los municipios limítrofes (y eso que tienen más inmigrantes) y seguiremos padeciendo un asombroso déficit de servicios sanitarios, educativos, deportivos, etc. Pero estoy completamente seguro de que si gana la izquierda en Madrid, la situación será muy diferente cuando volvamos a las urnas en 2011. Porque es bastante fácil revertir los patentes desequilibrios creados en las casi dos décadas que llevamos soportando gobiernos autonómicos y municipales. Gobiernos que, coherentemente, han impuesto sus prioridades ideológicas y, lamentablemente, se han preocupado mucho por los “suyos��? y bastante poco de la gran mayoría. ¿Cuántos de los lectores madrileños han ido alguna vez en su vida a Orcasitas, Villaverde, Entrevías, Arganzuela, etc? Antes de esta campaña yo había visitado algunos de los barrios más periféricos de Madrid pero sólo por razones profesionales porque la verdad es que hay muy poco que ver o hacer en ellos. ¿Por qué tiene uno la sensación de que la señora Aguirre es más alcaldesa bis que Presidenta de toda la Comunidad? Porque vive, siente y padece en el epicentro de la misma no siendo Galapagar o Villanueva del Pardillo (siempre me he preguntado cómo se sentirán los locales) centro de sus desvelos.Además de preocuparse y ocuparse de las periferias municipal y autonómica, el Alcalde y el Presidente socialistas ejercerán también de izquierdistas más en plan ideológico, cuando toque, acudiendo por ejemplo a las manifestaciones contra ETA y no haciéndolo a las convocadas contra la política (anti-)terrorista del Gobierno, sumándose a iniciativas progresistas por la paz, por la legalidad internacional, por el multilateralismo e incrementarán los presupuestos para la ayuda al desarrollo. Y dejarán de utilizar las instituciones madrileñas para hacer labor de zapa al Gobierno central, incluso en el remoto caso de que Rajoy consiguiera llegar al Gobierno en 2008. Lo cual no será obice, sin embargo, para una mejor defensa de los intereses de la ciudadanía de Madrid, incluida la negociación de una Ley de Capitalidad para la ciudad y un nuevo Estatuto de Autonomía. Madrid es muy importante. Lo es sin duda para mí, pero también para el resto de los españoles, como las otras grandes ciudades o autonomías del país, y un poquito más por aquello de la capitalidad. Las encuestas nos dicen que no, que Ruiz-Chanchullón y ESPEculación Aguirre volverán a ganar por mayoría absoluta y conservarán sus poltronas pese a los datos que, en mi opinión, indican a las claras que su victoria sólo sería buena para una minoría muy escogida, incluidas algunas personas imputadas por el mayor caso de corrupción de España, los grandes constructores que acaparan el suelo de la Comunidad e incluso de más allá, en lugares que, sospechosamente, el AVE escoge para hacer altos en el camino.Pero las encuestas pronosticaron una derrota de Felipe Gonzalez en 1993, y fallaron. Y también la victoria de Rajoy en 2004, y volvieron a fallar. Como también lo hicieron en 2003 al no avanzar la victoria, luego frustrada, de Simancas. En los casos citados fue la ciudadanía la que, simplemente acudiendo a votar en número superior al esperado, derrotó la demoscopia.La experiencia nos dice que el PSOE gana, y gana bastante, en las campañas electorales. Y por lo que cuentan, más de un 30% de los electores madrileños siguen indecisos a estas alturas, con el PSOE subiendo medio punto porcentual diario. Veremos a ver el 27 por la noche. Quedan sólo 4 días y hoy lo importante es mi cumple. Como regalo espero que esta noche y también pese a los pronósticos, el Liverpool le gane la final de la Champions al Milán de Berlusconi. Espero también que el sábado el Depor vuelva a ser super y consiga arrebatarle algún punto al Madrid en el Bernabeu, tarea compleja pero tampoco imposible. Y el domingo por la noche espero el que sin lugar a dudas sería el mejor regalo con el que festejar mis cuatro décadas: el doblete en Madrid cuando finalice el recuento electoral. ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede!