A ocho días vista

Millán Gómez

Apenas restan ocho días para que se celebren unas elecciones municipales y autonómicas (éstas en todas las comunidades autónomas excepto Galicia, Euskadi, Catalunya y Andalucía) que se presentan apasionantes y con un relativo pero importante significado político de cara a las elecciones generales que se celebrarán el próximo año. Esta contienda electoral servirá para dilucidar el apoyo social del gobierno socialista y si los electores castigan o no la irresponsable y agresiva oposición del Partido Popular. No se trata de unas primarias pero sí servirán de termómetro para analizar la situación política actual en España. No se prevén demasiados cambios políticos. Sin embargo, en comunidades como Navarra, Canarias y las Islas Baleares se presentan unas elecciones apasionantes. En Navarra, es posible que UPN pierda la mayoría absoluta con lo que permitiría un gobierno entre el PSOE y los vasquistas de Nafarroa Bai.

Tras la vergonzosa y preventiva manifestación del PP contra una supuesta “entrega de Navarra��? al País Vasco, el PSOE puede arrebatarle a la derecha navarra la presidencia de uno de sus fortines políticos con todo lo que ello implicaría. A una victoria de UPN no ayudan las desafortunadas declaraciones de un cada vez más desnortado Miguel Sanz cuando afirmó que “la nueva autovía entre la capital navarra y Logroño, me ha permitido a mí venir a Allo [un recorrido de 50 kilómetros] en 20 minutos [a 150 kilómetros por hora], y no nos ha parado la policía”. El ejemplo de Aznar suma adeptos a la causa.

En Canarias, el PSOE de Juan Fernando López Aguilar podría ser la lista más votada. En este caso, la formación del gobierno canario estaría en manos de los nacionalistas de Coalición Canaria, quienes deberían elegir entre formar un gobierno con el PP o con el PSOE. En el caso de las Islas Baleares, el PP de Jaume Matas podría perder las elecciones, lo que le abriría las puertas a la formación de un gobierno liderado por el PSOE y sustentado por otras cuatro formaciones políticas, al estilo del ejecutivo que gobernó en esta comunidad mediterránea hasta 2003.  En cuanto a lo que se circunscribe a las elecciones municipales propiamente dichas, será interesante analizar lo que nos depararán estos comicios en Galicia, tras el cambio político que desterró el fraguismo hace dos años. Existen posibilidades reales de que el PPdeG no pueda gobernar ninguna de las siete grandes ciudades. El PSdeG tiene bien amarradas las mayorías absolutas tanto en A Coruña como en Lugo, mientras que en Santiago estaría muy cerca de obtenerla. En Pontevedra, por su parte, parece que el BNG se mantendría como la lista más votada de una ciudad que ha cambiado espectacularmente en los últimos años. En Ferrol, la ciudad gallega con una mayor pluralidad política, el PPdeG perdería la mayoría absoluta y permitiría la formación de un tripartito formado por el PSdeG, el BNG y EU. Por último, en Ourense y Vigo se dilucidarán las elecciones más reñidas e importantes de toda la comunidad. En caso de que la derecha pierda estas dos ciudades, el PPdeG se podría llevar un batacazo histórico en Galicia de impredecibles consecuencias. La irreal cohesión interna del PPdeG se debilitaría y el histórico rumor de una escisión en el PPdeG estaría más cercan que nunca. La conocida como “pax fraguiana��? se diluiría como un azucarillo.También será importante corroborar el apoyo político que recibirá la nueva formación nacionalista gallega de centro (derechas diría yo) que responde al nombre de Terra Galega. Esta formación está sustentada por antiguos militantes de partidos conservadores y nacionalistas gallegos como fueron el Partido Nacionalista Galego, Iniciativa Galega o Coalición Galega, además de un importante cantidad de antiguos militantes del PPdeG. Cabe recordar que tanto el PNG como CG sustentaron un tripartito en la Xunta de Galicia entre 1987 y 1990 bajo el liderazgo del PSdeG-PSOE.Otra batalla política interesante será de la Vitoria-Gasteiz donde el PP y el PSE se disputan la alcaldía. Las mentiras de la derecha española llegan hasta la bella capital alavesa. En el PP (y CiU) se llenan la boca reclamando que gobierne siempre la lista más votada en los ayuntamientos. Parece que en las filas conservadoras sufren amnesia parcial porque tanto en el ayuntamiento de Vitoria como en la Diputación de �?lava, el PP gobierna sin ser la lista más votada. Qué cosas tiene la vida. En cuanto a las ciudades grandes, Barcelona parece que se reafirmará, una legislatura más, como fortín del PSC donde su cabeza de lista, Jordi Hereu incluso podría mejorar los resultados de su predecesor, Joan Clos. En cuanto a Madrid, a pesar de las encuestas que son favorables a Ruíz Faraón, no está todo el pescado vendido y, como dicen los taurinos, hasta el rabo todo es toro. En los últimos debates, Gallardón demostró su nerviosismo al verse acorralado y sin argumentos frente al alcaldable socialista, Miguel Sebastián, quien le puso contra las cuerdas en más de una ocasión. La pésima gestión económica, el autobombo institucional y la prepotencia de Gallardón podrían ser castigados en las urnas. La última muestra del nerviosismo de Gallardón lo pudimos comprobar en el último debate televisivo en TVE. Sebastián le formuló una pregunta al popular para saber si ha intervenido en los intereses de una persona imputada en la “Operación Malaya��?. A esta pregunta, Gallardón no fue capaz de responder con argumentos sino que se limitó a descalificar a su rival político. Preguntar no es ofender. Todos los ciudadanos madrileños tienen derecho a saber si hubo trato de favor desde el ayuntamiento de Madrid a personas imputadas en la “Operación Malaya��?. Formular esta cuestión no es realizar una pregunta “personal��? sino algo que interesa a toda la ciudadanía madrileña. Si existe corrupción en el ayuntamiento de Madrid no es algo “personal��? sino algo de todos. El candidato socialista no le preguntó a Gallardón si le va bien con su mujer o si su hijo fuma, le preguntó sobre cuestiones que interesan y mucho a los madrileños.En definitiva, estas elecciones permitirán conocer de primera mano la fuerza de las diferentes formaciones políticas. No se trata de unas primarias. Rajoy se enfrentaba a estas elecciones como si de unas primarias se tratase y así lo anunciaba públicamente. Parece que los sondeos preelectorales no le son del todo favorables y ahora rectifica y afirma que “no son unas primarias��?. Lo que les interesa a los ciudadanos en estas elecciones municipales y autonómicas son las cuestiones que afectan a su vida cotidiana, siempre circunscritas al ámbito local. Por eso, no es necesario la incesante y agobiante presencia pública y mediática de los candidatos a la presidencia del Gobierno central como Rajoy,  Zapatero, Llamazares, etc…En un estado descentralizado como el nuestro deberíamos dejar a paso a los verdaderos protagonistas, los candidatos a estas elecciones municipales y autonómicas. Ya habrá tiempo para los candidatos a las elecciones generales. 2008 ya está a la vuelta de la esquina.