El fútbol ¡Qué cosa!

Sicilia

Deportes, fútbol u otros similares no es un tema que en este electrónico remanso de paz se suela tratar mucho, pero hoy toca. ¿Por qué? Puede deberse a que un grado tan exacerbado de futbolitis como el que se da cuando se celebra un mundial, solo acontece cada cuatro años y por aquellos entonces Debate Callejero no existía. Puede deberse a que la agenda política está, a estas alturas de año, un poco manoseada de más. Puede deberse a que el calor invita a lo lúdico y no a lo sesudo. Puede deberse a que, sí, el domingo “La Roja” juega la final del mundial. O a todo junto, o a absolutamente ninguna de las anteriores, a saber.

El ambiente que generan los mundiales es especial. Obviando los lugares comunes que hablan de “calles vacías”, de “arremolinamiento” alrededor de los televisores, de “emoción compartida” y de “22 tíos en calzoncillos”, a mi lo que me gusta es leer las secciones deportivas especiales todos los días, o casi todos, si se puede.

 Treinta días de competición y mucha gente analizándolo, dan para generar muchas historias. Hay protagonistas bien definidos, buenos, malos, secundarios, tragedia, comedia, drama, historias moralizantes, chuscas…. y épica, épica a mansalva.

 Si Shakespeare con aquel tostón del medievo inglés y la Guerra de las Dos Rosas se pudo sacar de la manga algunos Enriques y Ricardos, qué no habría podido hacer, teniendo cuatro años, entre convocatoria y convocatoria, con algo mucho más ameno y mucho más coral como los mundiales.

 Viendo arquetipos y géneros ha habido de casi todo.

 Los buenos, por supuesto, la Roja, Suiza hizo de vicisitud del destino, que nos colocaba en problemas. Honduras, Chile y Paraguay, hicieron Polifemos, Lestrigones o de Abismos de Helm.

Había a priori un interesante reparto de “malos”: Italia siempre, los árbitros lo segundo, pero irrumpió, por derecho propio, Argentina, por lo largón que se mostraba “El Pelusa”, ganándose más antipatía que otra cosa.

Ha habido también otro prototipo de malo, modelo insidioso, como el Yago de Otello, encarnado por algún que otro periodista deportivo, emperrado en que la selección ya no jugaba cómo jugaba, o en algún que otro ex seleccionador con ataque de cuernos, o… coloristamente, en los que se empeñaban en que el hecho de que se mencione el color de la camiseta de la selección constituye un intolerable mensaje político. A destacar aquí, como en las películas bélicas, la legión de extras “de los malos” encarnados por el confuso batallón de impenitentes comentadores de las noticias en los periódicos digitales. Lo que se leía y se lee ahí hace pensar muy mucho si la sociedad 2.0 saca lo mejor o lo peor de cada uno.

 Ha habido héroes juglarescos y locos, como Abreu el uruguayo tirando el último penalty de una tanda para meterse en cuartos, a lo Panenka. Diego Forlán, del mismo equipo, es puro protagonista de western, viril, poco hablador y solo dispara para matar. Los “Oliver y Benji” japoneses trajeron el gusto a futbol de dibujos animados y Ghana cogió la antorcha africana hasta dónde pudo. Por cierto, habría que preguntarse si a los equipos del continente negro, a base de intentar inculcarles disciplina y colocación, se les ha dado el “rigor”, sí, pero también el “mortis”.

 Ha habido ángeles caídos como Cristiano Ronaldo o Kaká -¿el Madrid como institución ficha homoeróticamente?-  Ha habido monarcas abatidos, Capello Augusto contemplando, desencajado el centurionesco perfil, cómo sus legiones volvían a ser machacadas por los teutones, y Maradona, destrozado en la sala de prensa, era un más que correcto rey Lear.

 Hemos tenido sitio para las películas o la literatura de sub géneros. ¿Quién perpetró el Jabulani? y, sobre todo ¿por qué? Queda a caballo entre la ciencia ficción y la novela negra el nombre del padre o la madre del diseñador de la vuvuzela.

 La selección francesa y su opresiva atmósfera interior queda entre culebrón y peli sueca en blanco y negro, subtitulada, de frase corta y mucho plano de interiores. Hasta la historia de aquella turgente (¡vive dios!) modelo paraguaya que mostraba lo generosa que fue natura con ella, nos proporciona alguna juguetona subtrama erótica.

 Pero merece capítulo aparte por mezclar cosas viejas y nuevas, por lo bello y lo rancio, por lo normal y lo impostado, el jaleo en torno a la historia de amor entre Sara Carbonero (“la chica”) e Iker Casillas (“el prota”). Que si éste blocaba o no blocaba, que si se despista, que si no, que si “no debería una periodista prestarse a ello”, que si a la criatura dejaron de sacarle en cámara cuando entrevistaba a Iker. Que si la Pérfida Albión por ahí malmetiendo… si hasta Mariano Rajoy, poco amigo de mojarse, como todo el mundo sabe, se pronunció, afortunadamente en tono exculpatorio.

 Por cierto, en esto de Facebook se ha creado un grupo en el que se pide que Casillas vaya y le arree un buen beso si España queda campeona. Yo me apunto.

 En fin, que se lo pasa uno pipa. El futbol, dice el ahora moderno lugar común “ahora es también de intelectuales”. No sé si la cosa llega a tanto. Pero desde luego, un acontecimiento capaz de generar un espectro de frases que abarcan desde: “a los 80 km/h el Jabulani sufre una crisis aerodinámica, por pasar el flujo de aire de turbulento a laminar” hasta: “¿desde cuando el amor ha perjudicado a alguien?”; o la sesentayochesca “queremos seguir soñando”, no es un acontecimiento para dejar pasar. Algo que hace a ateos beligerantes llevar amuletos, a provectas madres de familia proferir insultos sonrojantes, a engolados esgrimistas verbales perder el habla, no es un acontecimiento cualquiera, y sobre todo, es algo que marca un poco nuestros recuerdos y que dota de cierta estructura a nuestro pasado: “lo sé porque en aquella época era el mundial de Francia”, o de Alemania, o de Corea, “mi novia era”, “salía con” ,”trabajaba en”, “tú no habías nacido”, “el abuelo estaba todavía vivo”,  aunque sea por poner hitos en el caos, ya merece la pena salvarlo.

 Disfrutemos de la tensión, de la emoción de las historias y de los personajes, de lo que venga. A ver si el lunes podemos ir todos cantando aquella canción de Vinicius de Moraes que decía: ”A copa do mundo e nossa….”

15 pensamientos en “El fútbol ¡Qué cosa!

  1. Gracias Sicilia por el artículo.

    A mi también me gusta leer las secciones deportivas de los periódicos y quizás por el hastío que me producen las secciones de política nacional (Artículos y noticias de lucha por el voto y del “y tú más”) sucesos (nuevas víctimas de violencia familiar) economía (crisis) y política internacional (Ver despertar a China frente al equilibrista Obama). Así que me distraigo con las excelentes noticias de nuestros deportistas. El resto del periódico, más que leerlo lo afronto.

    Y es que nunca en la historia deportiva afrontábamos una final mundial de futbol. Pero además, nunca en la historia hemos dominado disciplinas deportivas a nivel mundial en tenis, automovilismo, motociclismo, ciclismo y baloncesto como lo estamos haciendo ahora. Ya ha sido noticia internacional en varias ocasiones la estupenda salud deportiva de España. Ya han quedado en la anécdota esos campeones singulares de antaño ( Blume, Santana, Ocaña…).

    Ayer estuve a punto de caer hipnotizado por Kaa Amistad Civica. Creo que ese poder hipnótico lo tiene hoy el deporte español. ¡A POR ELLOS! ¡OE!

  2. Muy…¿como diria yo?….ejem….muy bonito,Sicilia,tu articulo de hoy,espero que los lectores se den cuenta que lo importante del articulo,no es el futbol…..jeje.

  3. Sostiene el pulpo que ganamos la final

    “In Paul we trust”

    2 se que quieres decir algo, pero no lo termino de coger.
    Saludos

  4. Bueno, ya ha salido la sentencia del TC sobre el Estatut. Con toda mi buena voluntad he ido a leerla y me he encontrado con un texto de casi 900 páginas. Este es, definitivamente, un país de tarados. Les dejo esta primera perla que he encontrado en los prolegómenos (no quiero imaginarme lo que vendrá después): “el recurso se refiere a la autoatribución de la competencia de la competencia, un defecto que, para los recurrentes, resume la incidencia constitucional que tienen todas las extralimitaciones estatutarias denunciadas”.

  5. Aquí va otra: “Esta función institucional-orgánica, que también se desprende del rótulo del título VIII de la Constitución, se subraya en la STC 179/1989, de 2 de noviembre, FJ 6, mientras que la STC 56/1990, de 29 de marzo, FJ 5, califica a los Estatutos como “el paradigma de los instrumentos jurídicos de autoorganización”. Pues ya se podía autoorganizar un poquito más el TC.

  6. No se pierdan esta otra, que es para nota:

    “Atendiendo a la apuntada distinción en la intensidad de la reserva constitucional de ley orgánica, se apunta que cuando algún precepto estatutario se aleja del núcleo de reserva debería primar aquél que se inscribe dentro del núcleo de la reserva absoluta, debiendo darse primacía a la norma, sea la ley orgánica o el Estatuto, que cumple el mandato constitucional.”

  7. La mayor putada que han hecho los magistrados del TC es que sacan la sentencia tal cual, sin índice ni nada. Como para orientarse uno en esa selva de 900 páginas.

  8. He leído los párrafos de la sentencia que reproduce Cicuta y me ha dado un ataque de risa; si los hubiera cogido Groucho Marx, seguro que les hubiera sacado mucho partido.
    ¿Es necesario escribir 900 páginas, sin un índice, ni un resumen de 30 páginas, ni nada que ayude a su comprensión? Y seguro que dentro de unas horas ya estarán los tertulianos de turno opinando sobre ella como si se la hubieran leído entera.

  9. Supongo que redactar este pedazo de ladrillo y hacerlo de forma tan asistemática explica los añazos que han tardado en hacerlo. Es, de otra parte, un viejo vicio de la profesión jurídica española: la propensión al galimatías.

    Buenas tardes.

  10. Me han dicho que Ziluminatius se lo acaba de leer y ha entrado en extasis…..y no sabe si volver o quedarse en el Septimo Cielo preparando el debate de la nacion….jeje.

  11. Me comunnican que han puesto un peazo pantalla panoramica en la sala vip del Septimo Cielo,eso quiere decir que Ziluminatius se queda a ver el partido…
    Bueno ,bueno ,como esta el patio….JAJAJA….que nervios.

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