Juana de Arco de pacotilla

LBNL

Vaya por delante que cualquier agresión merece repulsa y el castigo apropiado para sus protagonistas. Incluso si la víctima peca de provocación como el sábado Arrimadas al frente de una delegación de Ciudadanos en la manifestación por el Orgullo Gay, a la que se rechazó su solicitud de participar por no estar dispuestos a firmar el manifiesto que la presidía. Ahora bien, si todo quedó en eslóganes, disparos con pistolas de agua y algunos zarandeos, parece completamente desproporcionado el numerito montado por Arrimadas “en defensa de la libertad” y pidiendo la dimisión del Ministro del Interior. Pero no es de extrañar porque Ciudadanos parece haber perdido el norte completamente. Lo que antes de las elecciones generales era un trasvase continuado de peperos y socialistas hacia Ciudadanos, se ha trocado en disenso interno, dimisiones y abandonos de personajes significativos. Principalmente a resultas de la absurda estrategia de pretender estar a setas y a Rolex con Vox. La práctica totalidad de los participantes en la manifestación del Orgullo consideran a Vox como la mayor amenaza para los espacios de libertad que con mucho esfuerzo han conseguido en las últimas décadas. Y lógicamente no pueden ver con buenos ojos a quienes se prestan a asociarse con ellos, por más que pretendan disimularlo. Los líderes políticos deben demostrar responsabilidad, y acudir a la manifestación era irresponsable. Arrimadas quería compensar demostrando lo liberal que es. Pero como dijo el Ministro, las actuaciones tienen consecuencias y la gente no es tonta. A lo peor Arrimadas buscaba precisamente protagonizar el numerito que se montó.

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