Trump en guerra con todo dios

LBNL

Contra todos. Nosotros incluidos. Digámoslo abiertamente: Trump es un matón, acostumbrado a abusar de su posición de privilegio, ya sean los millones de su padre o la primacía de Estados Unidos. Su única receta es aplastar al adversario, amenazando al máximo y haciendo concesiones mínimas cuando el rival se pliega. Pero las relaciones internacionales son un poquito más complejas que las negociaciones de negocios en las que lo único que cuenta al final es cuánto se gana y cuánto se deja de perder. China no va a ceder sobre Taiwan haga lo que haga Trump, como tampoco Irán, Corea del Norte o los palestinos. Prefieren perder, llegado el caso, una guerra, a rendirse a la imposición extranjera. Saben, además, que Trump va de farol porque prometió en campaña – y en eso es muy coherente – sacar a Estados Unidos de las guerras – Irak, Afganistán, Siria… – en las que está metido. El problema más gordo es para los demás. Para Japón, Canada, México o la Unión Europea, aliados democráticos tradicionales que se ven cada vez más amenazados por la locura unilateral del narcisista misógino mayor del imperio. Por no hablar de su negación del cambio climático, que casi todo el mundo reconoce ya como la mayor amenaza para la humanidad.

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