Y PODEMOS aun estaba allí

Juanjo Cáceres

Unas elecciones generales se viven con especial angustia cuando estás implicado en un espacio político y eres consciente del reto que tienes por delante. Cuando asoma la cabeza una visión de tu país retrógrada, envuelta en una ideología fuertemente reaccionaria, y cuando los partidos conservadores se suman a la fiesta sin demasiados problemas, la hora es grave y la preocupación es intensa. Porque si bien es verdad que toda esa gesticulación nacionalista que ha aterrizado en la política española, primero de la mano de Ciudadanos y más recientemente de la mano de Vox, no es más que una pantalla tras la que se oculta la voluntad de poner en marcha y sin freno las políticas derechistas de toda la vida, hay mensajes que no son precisamente ejemplares. Cuando frivolizan con la violencia de género o cuando se usa sistemáticamente la cuestión territorial diferenciando entre el «nosotros» y «ellos», están haciendo algo más: están construyendo un mal país y están echando por tierra los esfuerzos que muchos ponen para aspirar a ser un país mejor. Sigue leyendo