La (des) Unión Europea en política exterior

LBNL

En términos diplomáticos la UE es un “actor global” que se preocupa y actúa sobre cualquier asunto internacional, sin limitarse a intervenir exclusivamente en su vecindario, sin perjuicio de que los asuntos más cercanos sean lógicamente aquellos en los que se muestra más activa. Las capacidades de actuación de la UE en política exterior dieron un salto sustancial con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa (2009) que creó la figura de la Alta Representante de Política Exterior – que es a la vez Vice-Presidenta de la Comisión Europea – y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), un embrión del futuro Ministerio de Exteriores europeo. A la red de 140 embajadas europeas repartidas por el mundo, en los últimos años se ha sumado un progreso sin precedentes de la dimensión de defensa y seguridad, que está llamada a desarrollarse plenamente en los próximos años. Por último, la defensa del multilateralismo, la legalidad internacional, la democracia y los derechos humanos, el libre comercio y la solidaridad internacional, hacen de la UE una referencia obligada para muchísimos países grandes, medianos y pequeños que se alinean tras las posiciones de la Unión en los foros internacionales cuando se negocia sobre el cambio climático o la lucha contra el terrorismo, por poner solo dos ejemplos. Y sin embargo, las disensiones internas y la estructura enrevesada de su proceso de toma de decisiones en política exterior, están embarrando cada vez más los pies del creciente gigante. Hoy tenemos un buen ejemplo con el reconocimiento de Guaidó como Presidente interino de Venezuela por solo una parte de los 28 Estados Miembros.

Sigue leyendo