La presunta izquierda

Julio Embid 

Marcharme a la capital a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Complutense ha sido la mejor decisión de mi vida. La segunda mejor después de hacerme del Atleti a los 20 años. Pero no fue fácil integrarse en el corazón del núcleo irradiador, cuna del podemismo y el quince eme, donde las pintadas de “Carlos Presente”, “Viva ETA manque pierda” y “Eskupe al alkalde” eran parte del paisaje cotidiano. Donde ser socialista, socialdemócrata o liberal implicaba pertenecer a la extrema derecha vasalla del Ibex 35, la OTAN y los zentraedis. Allí, si no estabas a la izquierda de la izquierda, te tenías que limitar a ver, oír y callar. El primer año, el primer mes, allá por octubre de 2001, una alumna rubia suiza de erasmus, cansada de que los dos afiliados de Izquierda Unida de clase avasallasen al resto de la clase con sus peroratas, se puso de pie y con acento francés dijo: “Me marcho. No tengo por qué aguantar esta propaganda barata comunista”. Mis compañeros de la presunta verdadera izquierda, incapaces de alcanzar la dictadura del proletariado intentaron imponer la dictadura del palabrariado, interviniendo en todos y cada uno de los debates. Y aquella rubia se fue, a la francesa. Francosuiza para ser exactos. Creo que se equivocaba. Sigue leyendo

Venezuela: ¿Nueva Crisis de los Misiles?

Magallanes

Desde que el Presidente Maduro inhabilitó en 2017 la Asamblea Nacional, donde había perdido la mayoría, utilizando al Tribunal Supremo y sustituyéndola por una Asamblea Constituyente, se abrió la veda para destruir cualquier institución de la democracia venezolana. Su discurso televisivo comentando la inhabilitación con risotadas mostrando su idea de lo fácil que es cargarse la democracia burguesa fue notable. Si además, la producción petrolera fue reduciéndose a la mitad en los últimos años y la inflación fue convirtiéndose en una hiperinflación, el terreno estaba abonado para un profundo descontento mayoritario de la población venezolana. El gobierno, después de confiscar supermercados por abuso en la subida de precios, inventó el reparto de las cajas mensuales de alimentos básicos para por lo menos seguir teniendo de su lado a las clases sociales más pobres. Sigue leyendo

Incoherencias venezolanas

LBNL

¿Queda alguien coherente opinando sobre Venezuela? El Gobierno, que empezó la semana pasada llamando a la Unión Europea a implicarse más para favorecer el diálogo y una solución política que evite un baño de sangre, pasó el viernes a liderar el frente de los que querían reconocer al Presidente del Parlamento como nuevo Presidente. Entre medias, Guadió se había ofrecido y Trump le reconoció inmediatamente, dando la impresión de una operación concertada, secundada inmediatamente también por los ultras Bolsonaro de Brasil y Duque de Colombia. Nuestras derechas, desde el centro al extremo, que venían denostando a Pedro Sánchez como cómplice de los amigos del chavismo en España – Podemos – no han sin embargo tornado sus ataques en aplausos al giro copernicano de Sánchez. Normal en política cabe pensar. Pero no deja de extrañar que los mismos que denuncian el quebranto de la legalidad en Cataluña tildando la insurreción institucional como golpe de Estado y rebelión violenta, sean los que más se desgañitan reclamando el reconomiento de Guaidó dejando de lado la legalidad. Legalidad que les trae sin cuidado también a los gobiernos autoritarios de Rusia, China, Irán o Turquía que saltaron rápidamente a renovar su apoyo al régimen para defender sus intereses económicos. Sin duda Maduro carece de la más mínima legitimidad democrática tras haberse saltado a la torera la propia Constitución bolivariana en múltiples ocasiones. Nadie sensato lo discute. Cuánto antes se pueda desmantelar el régimen bolivariano mejor para Venezuela. Es evidente. Pero una guerra civil sería todavía peor para el pueblo venezolano. Y reconocer a Guaidó no es solo una injerencia contraria al derecho internacional sino que agrava el riesgo de conflicto. Lo más democrático y sensato sigue siendo presionar al régimen diplomática y económicamente para que convoque nuevas elecciones con todas las garantías internacionales, incrementando las sanciones si es menester. No es cuestión de equidistancia entre Maduro y la oposición sino de mantener los principios democrácticos y de respeto al derecho internacional frente a los excesos de Trump y Bolsonaro y la indignidad de Putin y Erdogan.

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In Memoriam

Natalia García-Pardo

Hoy es un día especialmente triste para mi. Anteayer murió el sociólogo Erik Olin Wright, gran maestro del marxismo analítico que dedicó su vida y su enorme inteligencia al estudio de las clases sociales. Contribuyó de forma decisiva a expandir la teoría marxista de las clases y dio el gran paso de analizar empíricamente sus postulados creando una encuesta internacional sobre Estructura, Conciencia y Biografía de clase, en la que participaron más de veinte países – entre ellos Rusia, EEUU y España-, lo que hizo posible el análisis de clase con datos comparativos de estos países. Sigue leyendo

La marea del cambio

Carlos Hidalgo

Errejón se hartó de haber sido relegado a un segundo plano y de que Ramón Espinar le hiciera una o dos humillaciones a diario. Así que a espaldas de los que un día fueron sus compañeros y amigos pactó alejarse del centro de poder de Podemos y situarse en la orilla de Manuela Carmena, a la que Iglesias no se atreve a tocar directamente. Sigue leyendo

Genocidas

Senyor_J

Fumar produce cáncer. Las frutas pueden ayudar a prevenir el cáncer. La radiación ionizante produce cáncer. El ejercicio físico puede ayudar a prevenir el cáncer. El mundo puede dividirse en cosas que producen cáncer y cosas que no lo producen, cuando la realidad es que la mayor parte de las cosas del mundo tienen un efecto neutro sobre la aparición del cáncer. Sigue leyendo

Vuelve Aznar

LBNL

En Ferraz deben estar frotándose las manos. El déficit no cuadra, los Presupuestos no prosperan, Andalucía ha caído y a finales de mayo elecciones locales, autonómicas y europeas en las que al PSOE le costará mucho ser la primera fuerza política, y todavía más gobernar, especialmente teniendo en cuenta la descomposición creciente de Podemos. Pero la vuelta de Aznar garantiza que la emergencia de Vox no centrará al PP sino todo lo contrario. Y tras el threeparty andaluz, Ciudadanos también lo tendrá difícil. En cambio, los independentistas catalanes prometen volver a la senda de la insurrección en cuanto sus líderes sean condenados. Pedro Sánchez podrá entonces reimponer el artículo 155 en Cataluña, poner orden y asentarse en el trono del centro político que, como todos sabemos, es el mayor caladero electoral. Y para ganarse a los desencantados de Podemos le valdrá con exhumar a Franco. Y tener enfrente al doberman.

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