Aniversario de un fracaso colectivo

LBNL

El 1-O fue gran fracaso colectivo. Un fracaso de todos y para todos. El referendum nunca debió haberse celebrado. Por infinidad de razones políticas, sociales, económicas y legales pero también porque nadie ganó nada. Los independentistas celebrarán lo que quieran ayer y hoy pero no consiguieron posteriormente la mayoría electoral que perseguían y siguen en un callejón sin salida que no tendrá solución hasta que no empiecen a acuchillarse entre ellos. Pero los constitucionalistas también perdimos. El Estado de Derecho fue incapaz de impedir el referéndum, ni política, ni legal, ni policialmente. La imagen democrática de España sufrió y aún sufre dada la incapacidad de resolver la crisis. La principal responsabilidad es claramente de los políticos independentistas que han demostrado muy poco respeto por la ley democrática: sin respeto a la ley, también la española en vigor, no cabe hablar de democracia. Pero cuanto más tardemos en restablecer la normalidad política y social, más calará en la opinión pública internacional la noción de que realmente existe un problema entre Cataluña y el resto de España. En otras palabras, la mayoría de los extranjeros no perciben que el cisma se da entre dos mitades prácticamente idénticas de catalanes. La ley y el sentido común están de nuestra parte, pero el tiempo corre a favor de los independentistas si son capaces de mantener la llama viva. De ahí que convenga desactivar cuanto antes la solidaridad con “los presos políticos” en prision preventiva. Se trata de ganar la batalla por la democracia, no de vencer al enemigo independentista ¿no?

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