Contra el arte del Museo del Prado.

Senyor_G

Me decía en su momento un compañero de la Facultad, el señor Marzo, quizás en algún banco de madera en el claustro del edificio histórico de la Universitat de Barcelona, con un café de la máquina, un pastelito de chocolate de la otra máquina y un cigarro rubio traído de casa con lo que mi compañero acostumbraba a desayunar, que realmente los grandes cuadros no tendrían que estar en los museos sino en la casa de uno para poderlos apreciar de una forma adecuada. Quizás sí, yo me pinto los míos en mi casa. Aunque en casa de mis padres se pensaba en guardar las láminas más bonitas de los calendarios que regalaban las cajas para ponerlos un día como cuadro. Sigue leyendo