La izquierda y la inmigración

LBNL

El otro dia escuché como un ministro de un país periférico de la Unión Europea decía abiertamente lo siguiente: “Algunos están preocupados por el resultado de las elecciones norteamericanas. Si verdaderamente quieren evitar un resultado parecido, lo que tienen que hacer es ocuparse urgentemente de la invasión de inmigrantes y terroristas islámicos”. Así, sin más, terroristas islámicos e inmigrantes en la misma frase, dejando de lado la condición de refugiados de muchos de los que han llegado a Europa en los últimos dos años, cuyo derecho de acogida esta amparado por el derecho internacional. Es evidente que el susodicho es un xenófobo cristiano de derecha extrema de tomo y lomo. Lo único que le diferencia del fascismo es que acepta las elecciones como método, pero coincide a grandes rasgos en los prejuicios y parcialmente en las “soluciones”. Aun con todo, el susodicho tenía y tiene un punto de razón. La ultraderecha aprovecha la “invasión” de inmigrantes de piel oscura y credos “temibles” para hacer avanzar su agenda de siempre. La derecha sensata intenta contrarestar adoptando algunas de las medidas que propone la ultraderecha, tratando de segarle la hierba bajo los pies, no siempre con éxito porque ya se sabe, puestos a elegir, muchos optan por el original antes que la copia. ¿Y la izquierda? La izquierda se opone a la ultraderecha y en parte a la derecha y bien que así sea. Pero no se ocupa adecuadamente de los problemas que genera la llegada de decenas o centenares de miles de personas de otras culturas, costumbres y credos, que en ocasiones generan conflictos bastante serios. Parecería que admitir esto último sería darle la razón a los ultras xenófobos. Es más bien al contrario.

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