Previsiones

LBNL

Como era previsible, la militancia socialista ha refrendado por amplio margen y no desdeñable quorum – un 50% es suficiente teniendo en cuenta el brevísimo plazo entre la convocatoria y el voto mismo – el acuerdo alcanzado con Ciudadanos. Igualmente previsible es que el acuerdo supere el tramite de su confirmación por el Comité Federal del PSOE y sea rechazado en el Congreso, incluendo la segunda votación por no alcanzar una mayoría simple que requeriría de la abstención del PP o de Podemos. El acuerdo PSOE-Ciudadanos es, por tanto, sólo un paso intermedio que no garantiza en absoluto la consecución de sus objetivos, pero no deja de ser positivo que dos de las cuatro formaciones políticas con respaldo nacional significativo (IU lo tiene en votos pero no en escaños) hayan dado un primer paso para que finalmente podamos contar con un nuevo Gobierno. Y me atrevo a prever que finalmente se pondrá en práctica, también después de una repetición de las elecciones que PP y Podemos pueden forzar.

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La gran reunión y los bastidores del Congreso

Senyor_J

La partida de ajedrez en que se ha convertido la formación del gobierno ha alcanzado su primer clímax. En los primeros compases del proceso, los jugadores iniciaron su partida con unas aperturas acordes con sus objetivos políticos. Para el PP, un despliegue cerrado situando su peón en G3 y el alfil blanco en G2, como paso previo a un enroque de su rey.  Y ahí sigue Rajoy, enrocado y esperando que los demás hagan algo. Podemos se decantó por una acción inicial mucho más agresiva: apertura española con peón blanco a e4, pensando después en trasladar el  Caballo a F3 y alfil blanco a G5. Presión sobre sus rivales, especialmente sobre el caballo en F6 de Pedro Sánchez, poco dispuesto a dejar el dominio del tablero a Podemos. Es por eso que Pedro optó por frenar la apertura española dando la réplica mediante la célebre defensa Siciliana: peón negro a C5 y al choque. Finalmente, Ciudadanos no se complicó la vida y facilitó la apertura del juego: apertura italiana suave con peón a E4, CF3, AC4, peón D3 y a jugar con calma. frente a cualquier rival que se le pusiera en el camino.

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¿Cómo le explico la semana santa a mi hijo de 5,5 años?

 Senyor_G

No  voy a entrar ahora en todos los motivos por los que me puedo sentir ofendido en mis creencias y posicionamientos por el bloque Iglesia Católica – Partido Popular. También yo tengo sentimientos, no les llamaría religiosos pero son equiparables a los suyos. A mis sentimientos científicos, por ejemplo, le ofenden que mantengan que un ente llamado Dios nos creó a su imagen y semejanza de un trozo de barro, bueno esto a los hombres. A las mujeres las creó de una costilla del primer hombre. Luego ya vino la cópula para todos los demás.  Sigue leyendo

Responsabilizar a los Estados Miembro

 Lluis Camprubí

Se está convirtiendo en un lugar común culpar “Europa” de los diversos problemas a los que nos enfrentamos. “Europa” así en general, o a la Unión Europea, o a Bruselas, en un uso a menudo indistinto y confuso. Ni al emisor ni al receptor le queda muy claro a quién concretamente va dirigida la crítica, pero el confort con la ubicación de culpa a una nebulosa alejada debe compensar. Es un fenómeno que podemos escuchar al hablar de la crisis de los refugiados, de la gestión de la crisis en la eurozona, o de los memorándums griegos. O en definitiva, cualquier problema que el opinador interprete que va contra el interés general de su país o la soberanía nacional. Expresiones tipo “qué vergüenza lo que está haciendo Europa” formaban parte nuclear del cuñadismo de derechas, pero ahora también se ha convertido en casi una frase hecha para muchas personas con una visión progresista y no necesariamente enmarcada en la defensa de la soberanía nacional. De hecho, recientemente ha aparecido una variante que sitúa como adversario la “burocracia de Bruselas”.

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Brexit

LBNL

Permitanme que por un momento me aparte de las apasionantes? lamentables? Interminables? negociaciones para la formación de gobierno y me centre en el acuerdo cerrado en Bruselas para tratar de evitar la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Abundan los análisis sobre el pacto in extremis con opiniones divergentes sobre si constituye una cesión indigna – como la del experto europeista Xavier Vidal-Folch – o se trata de una componenda aceptable – como la de Araceli Mangas – con alguna opinión dividida, como la del editorial de El País “Un precio excesivo” que tras denunciar lo inaceptable lo acepta como mal menor y transitorio para evitar la salida de Gran Bretaña de la Unión. Pero también hay alguna como la de Timothy Garton Ash con la que me identifico plenamente: David Cameron se metió él sólo en un lio morrocotudo y ahora todos los demás han tenido que sacarle las castañas del fuego haciendo concesiones simbólicamente importantes pero rídiculas en la práctica que, además, no garantizan que el resultado del referendum del próximo 23 de junio vaya a negar la salida del Reino Unido. Y aún así, los detalles del pacto palidecen frente a la necesidad de hacer lo imposible para evitar la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, que supondría un error monumental tanto para la propia Gran Bretaña como para el resto de la Unión Europea, algo que me parece absolutamente obvio.

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