Ante la desgracia

Lobisón 

Tras las atrocidades del 11-M, hoy hace diez años, confieso que sentí un gran alivio cuando se informó —no sé si con toda precisión— de que no se estaban produciendo reacciones violentas contra los musulmanes en España. Pero, suponiendo que realmente fuera así, viendo los testimonios de quienes sufrieron en carne propia la embestida de los creyentes en la versión paranoica de la autoría de ETA —como el ex comisario de Vallecas Rodolfo Ruiz— cabe la sospecha de que esa embestida canalizó el violento deseo de venganza de los sectores más primitivos de nuestra sociedad. Y así aumentó el número de víctimas, tan inocentes como las del propio 11-M.

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