Instituciones y liderazgo

Lobisón

Para explicar algunos problemas sociales, a menudo se recurre a la llamada dependencia de la trayectoria: decisiones tomadas en el pasado han creado estructuras que impiden a los actores optar por soluciones que se han probado eficaces en otras sociedades. No es una idea tan trivial como podría parecer: la decisión de la patronal norteamericana —después de la segunda guerra mundial— de ofrecer seguros sanitarios privados a sus trabajadores tiene bastante peso a la hora de explicar la inexistencia de un seguro público universal en EEUU.

Pero ahora se suele hacer mucho más hincapié en el peso de las instituciones. Por ejemplo, casi todo el mundo estaría de acuerdo en que los actuales problemas económicos de la eurozona son consecuencia del mal diseño institucional de la moneda única. Por cierto, José Fernández-Albertos acaba de publicar un libro breve (Democracia intervenida: políticas económicas en la gran recesión, Libros de la Catarata) altamente recomendable en este y en otros aspectos.

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Recortes y oportunidades

Ricardo Parellada 

Hace unos días la Comunidad de Madrid comunicó a las universidades públicas de la región el importe de los recortes inmediatos en su financiación. En el caso de la Universidad Complutense, se trata de 67 millones de euros, de los cuales 44 corresponden al ejercicio en curso de 2012. Añadidos a una deuda de al menos 150 millones de euros, se comprende la preocupación de todos los estamentos universitarios por la continuidad misma de la actividad universitaria. Muchas otras universidades y organismos públicos atraviesan dificultades semejantes, pero a continuación haré algunos comentarios solo sobre la que conozco.

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A ver si el verdadero problema va a ser Francia…

LBNL

No me refiero a la Eurocopa, de la que ya apeamos a Francia y en la que nos veremos las caras esta noche contra Portugal. No, me refiero al presente y futuro de Europa, que se está solventando estos días en el intenso calendario de citas que los líderes europeos -incluida la crucial visita de Merkel al Eliseo hoy mismo- vienen manteniendo en los últimos días y que culminará en el Consejo Europeo que tendrá lugar en Bruselas este jueves y viernes.

En paralelo, los mercados siguen arreciando, insaciables pese al anuncio de rescate bancario de España o el acuerdo de los líderes de las cuatro mayores economías de la Eurozona (Merkel, Hollande, Monti y Rajoy) para impulsar un plan de crecimiento y creación de empleo por valor de 130.000 millones de euros (un 1% del PIB europeo).

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De la ternura y otras cojudeces

Frans van den Broek

Nadie puede negar que el largo proceso de liberación femenina ha conseguido logros impensable tan solo un par de generaciones atrás, a los que de seguro se aunarán muchos más, dado el proceso de globalización y la expansión paulatina de algunos derechos universales, que incluyen la igualdad de la mujer ante la ley y la sociedad. De lo que todavía no estamos muy seguros, creo, es de lo que podría llamar las consecuencias colaterales de estos cambios en la sociedad, pues la igualdad interacciona con los hábitos culturales y las visiones de mundo de las comunidades en evolución y estos cambios pueden resultar en nuevas formas de interacción social que no se preveían o que se desconocían. Esto no desdice en absoluto la valía de la emancipación de la mujer como uno de los procesos históricos más importantes de los últimos siglos en Occidente, pero puede indicar que hasta las mejores intenciones, como suele decirse, pueden crear sus propios caminos al reino de Vulcano, o simplemente sus propias inconveniencias.

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Aquella primavera

Barañain

Resuelto el enigma del resultado electoral, se confirma que un islamista, Mohamed Morsi, será el presidente de Egipto, el principal país -por su población y peso político-, de los afectados por aquello que dio en llamarse “primavera árabe”. Lo que el presidente electo  vaya a poder presidir – es decir,  cual sea su margen de actuación, con  los militares fijando las reglas del juego-, es otro cantar.

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El drama griego

Aitor Riveiro

El pasado miércoles, tras semanas de incertidumbre, dos elecciones generales apretadísimas y varios días de negociación ininterrumpida, Antonis Samaras prometió su cargo como primer ministro griego. El partido de Samaras, Nueva Democracia, ganó los comicios del domingo inmediatamente anterior con el 29,70% de los votos emitidos, seguido por Syriza (26,56%) y el Pasok (12,34%). Los 50 escaños extra que la legislación griega otorga al partido vencedor permiten a los conservadores formar una coalición de Gobierno con los socialistas a la que se sumará además Izquierda Democrática. Syriza anunció que no apoyaría dicha mayoría.

En los días previos a los comicios, los líderes mundiales ocuparon parte de su tiempo en tratar de influir directamente y sin ningún ambage en el resultado de las elecciones. Desde presidentes europeos a organismos internacionales o dirigentes de partidos de amplio signo y condición. Todos pidieron a los griegos que optaran por el partido Nueva Democracia, no por Syriza. Ambos partían como favoritos en todas las encuestas y se presentaban a las elecciones con una clarísima divergencia: mientras los conservadores pedían el voto para continuar con el plan económico diseñado por UE, FMI y Banco Mundial para rescatar a Grecia, el izquierdista Syriza, comandado por Alexis Tsipras, reclamaba la mayoría parlamentaria con el objetivo de renegociar el pacto que condujo a dicho rescate.

Ganó Samaras. Los mensajes de los líderes mundiales, que amenazaron con mensajes nada velados con expulsar a Grecia de la Eurozona, unidos a una moderación en el lenguaje de Syriza a pocos días de las elecciones, convencieron a los ciudadanos de que era la mejor opción. Toda Europa y parte del mundo recibió con un estruendoso aplauso la victoria de ND y la presupuesta coalición con el Pasok. Pero, ¿quiénes son los nuevos héroes griegos que tienen que salvar a su país y, con él, a todo el continente? Sigue leyendo

¿Cuánto nos afecta lo financiero?

José D. Roselló

Nos dicen, y nuestro sentido común lo apoya, que hay una relación de estrecha causalidad entre la economía financiera y la real. No se discute. Idealmente, el sector financiero está para prestar recursos a la actividad privada de los que obtiene un beneficio mediante la aplicación de un tipo de interés (y comisiones diversas por sus servicios, que también son una parte importante de los ingresos bancarios). Como existe esa relación estrecha, nos dicen, cuando un sistema financiero está en problemas -independientemente de las causas de estos-, no cumple esta función. Sucede entonces que no hay préstamos, por tanto no hay  ni inversión ni consumo, y por ello caen la actividad y el empleo. Ayudar a los bancos es ayudarnos a nosotros mismos.

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El Prestigio de la Formación Profesional y la desigualdad de oportunidades educativas

José Saturnino Martínez García, @mandarrian

Uno de los déficits de la LOGSE fue la poca atención a la formación no académica en la enseñanza obligatoria. El grueso del currículum de la ESO se diseñó con materias que eran sucedáneos de las asignaturas del 2º ciclo de EGB y de los primeros cursos de BUP, pero no de FP I o FP II. Los sucesivos desarrollos de lo que comenzó como “Garantía Social” se diseñaron sin salida a la educación post-obligatoria, cuando hay estudios que prueban que las “vías muertas” del sistema educativo son fuente de desigualdad. El anterior gobierno, introdujo primero, como con mala conciencia los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), una vuelta de tapadillo a la FP I. Digo con mala conciencia porque en su origen se planteó la situación absurda de que no se dejaban cursar a no ser que se hubiese repetido algún curso, lo que suponía un grave despilfarro de recursos y frustración para el alumnado. La Ley de Economía Sostenible vino a resolver este desaguisado, permitiendo cursar materias más orientadas al Bachillerato o a la FP en el último curso de ESO. Por ello extrañan las declaraciones aparecidas en prensa del Ministro Wert, afirmando que no hay diferenciación en la ESO. Sí que hay, pero sin convertirla en una trayectoria cerrada, en la que un adolescente de 15 años deba elegir su futuro, con muchas dificultades para cambiarlo luego. Un método, además, desaconsejado por la OCDE, pues no mejora el rendimiento educativo y sí aumenta la segregación social, según numerosos estudios.

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