El final de una cacería (jurídicamente impecable)

Barañain

Este pasado domingo, Santos Juliá, evocaba a Pascal y su descripción de “la miseria del hombre” para describir el mundo de la judicatura en España y analizar lo ocurrido con Garzón tras su paso “tras ser paseado” por el Tribunal Supremo. Se conocían ya tanto la sentencia sobre el asunto de las escuchas relacionadas con el caso Gürtel que acababa de expulsarle de la judicatura como el cierre de la estúpida causa abierta sobre unos cursos en la Universidad de Nueva York, cierre no menos malicioso que su apertura, a cargo ambos de un inenarrable juez Marchena. Escribía Santos Juliá: “(…) Los magistrados del Supremo parecen haberse confabulado para impartir a la sociedad la lección magistral que confirma una creciente sospecha: que en España, en lo que respecta a la administración de justicia, ni la razón ni el decoro valen como límites con tal de obtener el resultado previamente decidido”.

Faltaba por conocerse la sentencia sobre la investigación de los crímenes franquistas. Su desenlace – la absolución de Garzón -, no modifica la sospecha que hacía suya Santos Juliá, aunque puede aliviar el descrédito internacional al que estaba abocado la justicia española con una sentencia condenatoria en este asunto “sensible”. El editorial de El País de ayer presumía -con optimismo excesivo -, que con esta exculpación de Garzón “el Tribunal Supremo se absuelve sobre todo a sí mismo, porque evita llegar al final de la senda del descrédito”. En realidad, no era descabellado prever que una vez conseguido el objetivo de la expulsión de Garzón, los jueces del Supremo empeñados en ello pudieran mostrarse “generosos”, descartando hacer leña del árbol ya derribado, máxime si tal ensañamiento les iba a suponer un coste tremendo en imagen -evidente tanto dentro como, sobre todo, fuera de nuestras fronteras, por más que se empeñe en negar la evidencia el ministro Gallardón-, coste que no era ya necesario asumir.

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El paradigma

Lobisón

Después de leer las críticas de Frans van den Broek contra las palabras que se cuelan en el lenguaje ordinario procedentes de contextos especializados, resulta tentador y al mismo tiempo arriesgado sacar a pasear el término paradigma, a expensas del artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca publicado ayer en El País. La tesis del artículo es que el PSOE (la socialdemocracia) no puede limitarse a defender los servicios sociales y los derechos ciudadanos obtenidos anteriormente, sino que necesita propuestas de futuro.

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Palabras que se cuelan

Frans van den Broek

De cuando en cuando el lenguaje científico le da oportunidad al lego de ampliar su vocabulario y, con suerte, de parecer inteligente o al menos informado, en un proceso que involucra a los medios de comunicación en no poca medida, pero también al propio mundo académico y al estamento intelectual en su conjunto. Este fenómeno es natural y no tiene por qué lamentarse, si no fuera porque suele también resultar en degeneraciones semánticas (¿nota el lector a lo que me refiero? Hasta llegado el siglo veinte a nadie se le hubiera ocurrido utilizar la palabra “semántico” de manera tan comodona) o en simples caricaturas que más confunden que aclaran. Que una palabra se añada a nuestro acerbo léxico tiene que agradecerse, si es que contribuye a una mejor precisión expresiva y conceptual, pero lo contrario es más bien el caso. Veamos un par de ejemplos de ello, convocados más o menos al azar. Debo indicar que no me circunscribo a la lengua castellana tan solo, pues si este fenómeno está presente en nuestro idioma, lo está de manera aún más curiosa en el de la pérfida Albión. A fin de cuentas, no es que los pueblos hispanohablantes se hayan distinguido demasiado por sus contribuciones científicas.

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Recordando el debate sobre la Eutanasia

Magallanes

En marzo de 2001 el Dr. Montes fue acusado de “matar” a 400 personas agonizantes en el Hospital de Leganés. Fue una barbaridad vergonzosa. A raíz de ello se desató en España el debate sobre la eutanasia.  Recuerdo que algún detractor de esta, no me acuerdo si Esperanza Aguirre u otro, comentó que en Holanda las personas mayores se negaban a ser ingresadas en hospitales holandeses por miedo a ser exterminadas e incluso llevaban un brazalete con el mensaje Yo no quiero que me apliquen la eutanasia  para prevenirse.   

Bueno, pues me he acordado de esto porque en el Internacional Herald Tribune  ha  aparecido un artículo el 24 de febrero comentando que el candidato Rick Santorum ha sacado el tema en las Primarias para  elegir al futuro representante del Partido Republicano en las elecciones a Presidente de los EE.UU. Según él, en Holanda, la libertad de decidir morir por aplicación de métodos eutanásicos había tenido la consecuencia de que en los hospitales holandeses se aplicaba la eutanasia  a personas viejas y enfermas sin su consentimiento. De modo que del 10% de holandeses que las estadísticas calculan que mueren mediante métodos eutanásicos, el 5% muere sin pedirlo expresamente. La situación es tal, prosigue, que las personas mayores cuando necesitan ser ingresadas suelen ir a hospitales de paises colindantes por desconfianza.

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El papel de la oposición

Millán Gómez

Después del Congreso, no hay nuevo PSOE. Es el mismo, el arcaico, el veterano, el desnortado. En definitiva, el perdedor. Ahora comienza una travesía por el desierto, a expensas de lo que ocurra en Andalucía y Asturias el próximo 25 de marzo, fecha que agravará o limará la humillante derrota electoral en los comicios generales del pasado 20 de noviembre. Los pronósticos no son nada halagüeños para el principal partido de la oposición, partido en dos en cuanto a candidatos y fieles a cada uno de ellos, pero que cuanto menos oficialmente no está roto y mantiene una cierta unidad de acción. Dos nuevas derrotas harían volver a temblar los cimientos de Ferraz y abrir una nueva ventana a otra alternativa interna. Mientras tanto, Rubalcaba y su equipo de adláteres no han permitido el más mínimo gesto de integración hacia los “chaconistas”. Curiosa gestión de la democracia de quien tanto utiliza ese concepto. Como bien dijo un editorial de “El Mundo” hace varias semanas “Rubalcaba siempre dice estar de paso, pero siempre permanece”.

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Negociación colectiva: The end

Jon Salaberría

El próximo día 29, dentro de una semana apenas, las calles españolas volverán a ser el escenario de protestas como lo fueron este pasado domingo. Las grandes centrales sindicales, UGT y CC.OO, ensayarán de nuevo lo que puede ser pórtico de la primera huelga general a la que se podría enfrentar la Administración de Mariano Rajoy, nuestro flamante Presidente del Gobierno. Paradójicamente, el popular comienza mandato enfrentándose a movilizaciones, del mismo modo que su predecesor tuvo que afrontar. Por motivaciones, eso sí, diferentes. Como todos y todas saben, el factor que motiva las movilizaciones es el infumable Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero, de “medidas urgentes para la reforma del mercado laboral”. La ya famosa “Reforma Laboral”, una de las grandes iniciativas “reformistas” que el Partido Popular había avanzado en campaña, como siempre, sin avanzar en su contenido, razón que ha aventado las protestas en cuanto el BOE ha dejado al aire sus entrañas sin pudor.

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Cañas, obreros y estudiantes

Alberto Penadés 

En un mundo más sutil y cardenalicio, cabría pensar que el follón montado por la policía antidisturbios en Valencia es una estrategia medida.  Medida, por ejemplo, para enseñar el cuero ante lo que podría ser una vía importante de oposición en esta legislatura, la protesta pública. Nunca más el nunca más, no al no a la guerra, es lo que parecen tener claro las delegadas del gobierno (la de Madrid también ha advertido de lo que piensa de un Sol-II). Recuérdense los pavores que mostraban bastantes locutores de la derecha a propósito de aquellos llamados indignados,  que el fementido Rubalcaba se temía fuera capaz de encaminar hacia la una irritación más ideológica y más enfocada en ellos mismos.

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Con la policía

LBNL

Claro que sí, con la policía que nos defiende de quien nos ataca, con la policía que es nuestra garantía de que nadie puede cercenar nuestros derechos constitucionales, civiles y políticos. Siempre con la policía democrática. Siempre.

Pero desde luego no con la policía que ataca a los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente, con la policía que agrede innecesariamente a quien protesta legítimamente y que se excede en el uso de la fuerza contra quien no amenaza el orden público. Porque no lo son las molestias que ocasionan grupos de manifestantes que cortan el tráfico momentáneamente. Se les conmina a abandonar su actitud, se les advierte de que van a ser detenidos y se les detiene, recurriendo al uso de la fuerza si es necesario. Pero sólo si es necesario, no cuando se trata de jóvenes, de chavales, que se limitan a manifestarse pacíficamente. A éstos se les esposa y se les carga al furgón. Así es cómo se comporta una policía democrática que merece ser defendida y que es correctamente dirigida.

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Cultura Popular

 

José D. Roselló

Una de las cosas que caracterizan al estudio de las organizaciones empresariales es su óptica práctica e inductiva. Del estudio de casos exitosos, por ejemplo, se obtienen regularidades que lo explican. Por contraposición, otros métodos más característicos de las ciencias sociales, hipotético-deductivos, tratan de concebir teorías cuyo ajuste con la realidad se evalúa después.

Dado que la vida misma es diversa y rica en parámetros esquivos, y el éxito, como el amor, es difícil de describir pero sencillísimo de reconocer, en ocasiones es menos frustrante estudiar al triunfador que tratar de parir una teoría del todo mínimamente exitosa.

A consecuencia de circunstancias tales como la crisis económica y los movimientos de contestación social, se ha asentado como verdad indiscutible que el modelo de partidos políticos está periclitado y que dichas organizaciones estaban condenadas a una muerte lenta por su divorcio con la sociedad. Inmediatamente surgen reflexiones muy negras en torno a la falta de democracia interna, debate y permeabilidad, llegando a la conclusión de que un partido político que pretenda tener una mínima esperanza de calar en capas amplias de la sociedad, se ve obligado a afrontar cambios en su funcionamiento que vayan en la dirección de corregir estos defectos.

Luego llega la realidad y dice lo que dice.

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Apocalipsis zombi

José Saturnino Martínez García

Cine, literatura, cómics, series… los zombis están de moda. ¿Qué podemos aprender de los zombis y a qué se debe su éxito? Aquí van algunas ideas. El mundo zombi como género de terror reciente, podemos decir que fue fundado por George Romero, y su película Zombi, en la que presenta las características básicas: muertos vivientes, muy tontos y más bien torpes, aunque a veces puedan ser rápidos, que se alimentan de seres humanos vivos, a los que suelen atrapar por pillarlos de imprevisto, o bien por superioridad numérica. Previamente ya existían los zombis, pero no con las características que le imprimió Romero. La popularidad de esta forma de entender al muerto viviente ha ido en aumento, especialmente tras el excelente cómic Walking Deads y sobre todo, tras su reciente y exitosa adaptación a la televisión.

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