Maldito día de San Ignacio

 Alberto Penadés

Según el barómetro de junio del CIS el 40% de los españoles “nunca” (21%) o “casi nunca” lee un libro. La mayoría de estos dicen que simplemente no les interesa.  Quienes sí leen, más de la mitad lo hace por gusto (menos mal), un diez por cierto a la fuerza (estudio o trabajo) y el resto por motivos que se asocian con mejorar su mobiliario interior (información, cultura, etc.). Un decente ritmo de lectura (nueve o más libros por año) lo mantiene el 1,5% de la población. 

Por si tienen curiosidad, los que más leen son los de IU (casi la mitad dice leer a diario) seguidos de los votantes nacionalistas. En general, más a la izquierda, más se lee (hay unos cuatro lectores de izquierdas por cada tres de derechas), aunque el efecto es notable sobre todo en los extremos. Y los que más leen son, con diferencia, la gente que afirma tener menos tiempo libre en la vida. Dos tópicos confirmados.  Sigue leyendo

Montalbano y las mujeres

Lobisón

En una de las primera novelas del autor de Parque Jurásico, Michael Crichton, un árabe ilustrado debe viajar al norte a causa de su mala cabeza, y pronto descubre la falta de pudor de las mujeres bárbaras, que al principio le lleva a cubrirse el rostro y exclamar piadosamente “con el perdón de diosa”. Una vez asentado entre los vikingos, constata con asombro que sus mujeres muestran singular interés y actividad durante el acto sexual, cuyos mejores momentos celebran además con grandes gritos. Lamentablemente tales aspectos se pierden en la adaptación cinematográfica de la novela, El guerrero número 13 (con Antonio Banderas de protagonista).

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Previously, en España…

Aitor Riveiro

Como si del guión de una de esas series estadounidenses que han devuelto a la televisión a su edad dorada se tratara, el final de la ‘temporada’ política se ha convertido en un carrusel de acontecimientos e informaciones que, lejos de resolver el puzzle final, sólo logra enredarnos más en la trama y contar los días que faltan para que comience la segunda temporada: el golpe final es digno de JJ Abrams, creador, entre otras, de Perdidos, una de las mejores ficciones televisivas de la historia que, gracias a los programadores de TVE, en España sólo hemos podido disfrutar a través de la FOX, de pago, o de Internet, también de pago.

La primera parte del último capítulo de la temporada nos trajo un barómetro del CIS bien jugoso que ha valido para que todos y cada uno hagan su propia e interesada interpretación, como no podía ser de otra manera. Con todo, la encuesta aporta una serie de datos objetivos que son, en sí mismos, no sólo noticiosos sino bien interesantes.

En primer lugar, el PP se sitúa por delante del PSOE en intención de voto, algo que no ocurría desde antes de las elecciones de 2004 en las que los populares perdieron el gobierno. En concreto, los datos cocinados por el CIS dan al partido de Mariano Rajoy una estimación de voto del 40,2%, mientras el partido del presidente Zapatero se quedaría con el 39%.

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Confidencias y perlas

Padre de familia

¿Personales? Bueno, supongo que algunas sí, y otras también porque al final todos nuestros juicios, nuestros análisis, nuestros argumentos racionales, tienen siempre mucho que ver con nuestra vivencia personal. Miren que se lo dice uno que peca de excesivamente racional, a decir de las mujeres que me han acompañado a lo largo de la vida. Y de mi mismo, porque racional lo soy un rato.

Es evidente que la realidad importa, importa un rato. Pero más la percepción que tenemos de ella. O al menos así lo entiendo yo, por muy racional que sea.

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“Memorias de un hombre de madera”, de Andrés Ibáñez

Frans van den Broek 

No es común que una novela de corto aliento consiga dar intensidad narrativa a problemas de índole metafísica o espiritual. La dificultad es, de un lado, técnica: al comprometerse con la forma novelística, el narrador tiene que encontrar un argumento que mantenga en vilo las vicisitudes de unos personajes a los que tiene que dotar, además de ideas, de credibilidad existencial y emocional. Este problema es común a toda novela de ideas, por cierto, pero se agudiza al reducirse el formato, pues los personajes se convierten a menudo en simples portadores ideológicos del narrador o de sus supuestas contrapartes filosóficas, al no haber espacio suficiente para la elucidación y el desarrollo dramático. De otro lado, la dificultad concierne a las ideas mismas. Las novelas que consiguen involucrar al lector en la vida de sus personajes suelen limitarse a un problema específico o enhebrar de modo sutil su trasfondo filosófico con el decurso narrativo. Pienso, un tanto al azar, en novelas como La muerte en Venecia de T. Mann o en Cándido de Voltaire, o, más cerca del mundo eidético de nuestro autor, Visita a Godenholm de E. Jünger. Dichas novelas no se expanden sobre enteras metafísicas o sistemas éticos, sino que concentran su energía narrativa en una cuestión particular, a la que suelen utilizar más como motivación o incitación de la narrativa que al revés.

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Ahmadineyad, el joven Stalin iraní

 Magallanes

Terminaba el 7 de Julio mi artículo en DC sobre las frustradas elecciones en Irán con la frase: “Es indudable que, al igual que Trotsky y Stalin se enfrentaron a la muerte de Lenin, con el exilio de Trotsky y grandes depuraciones, en Irán va a pasar algo semejante. Como Alá permanece callado sobre si le parece correcta la democracia o debe imponerse estrictamente el Corán en la tierra, los Ulemas y Mulás no tienen más remedio que dividirse en 2 bandos, luchando por la correcta interpretación del Corán. Y este enfrentamiento va a ser, sin duda, violento.”

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Más allá de lo simbólico

Millán Gómez

El Gobierno de Núñez Feijóo al frente de la Xunta de Galicia cumple cien días, tiempo suficiente como para hacer un análisis sobre su gestión hasta el momento. La oposición moderada que hizo el PP al bipartito durante la legislatura pasada se transformó durante la campaña electoral en una retahíla de malas artes para derribar a una coalición que meses antes tenía, según todas las encuestas y según la propia opinión del PPdeG, la reelección en sus manos. Lo que ocurrió en las urnas ya lo sabemos todos y sobre eso ya han corrido ríos de tinta. 

Una vez conseguida la mayoría absoluta, Feijóo se ha olvidado de coches oficiales y otros argumentos con los que jugó sucio durante la campaña electoral. Desde entonces no ha querido volver a hablar de esos temas. Como si nada hubiese pasado. Lo que antes eran críticas al bipartito ahora se convierten en silencios o incluso alabanzas. Durante la campaña, el PPdeG criticó el concurso eólico, la política del bipartito en el rural y la campaña contra incendios, entre otras materias. Ahora dicen que las cosas no eran así y que todas estas cuestiones tienen virtudes que hay que alabar. Lo más sangrante de todo fueron unas declaraciones de Samuel Juárez, Conselleiro de Medio Rural, donde afirmaba que este verano iban a continuar con la misma campaña contra incendios que el bipartito para analizar lo que está mal y lo que bien. Es decir, que antes ponían a caer de un burro la gestión de la Xunta de Touriño sobre este tema pero ahora anuncian que lo van a analizar, lo que implícitamente indica que antes no lo habían hecho. Ojalá no haya incendios este verano en Galicia pero si los hay la culpa va a ser del bipartito aunque la Xunta de Feijóo haya llegado al poder hace cuatro meses. ¿Por qué tenía Feijóo entonces tanta prisa para ser investido presidente? Estos primeros cien días han demostrado que esta nueva Xunta simplemente no gobierna sino que se dedica a cuestiones folclóricas y populistas. Todo esto no hace sino acrecentar la teoría que sostenemos algunos según la cual Feijóo está ardiendo en deseos por saltar a la política nacional y que Galicia le interesa poco o nada.

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¿Es Manuel Zelaya culpable del golpe de Estado en Honduras?

Alejandro Corvalán 

Dos columnas aparecidas en el diario “El País”, a propósito del golpe de estado en Honduras, llamaron mi atención. La primera es el editorial del día 29 de Junio, donde se indica:

 “…Y lo cierto es que ayer domingo el presidente o los militares, unos u otros, iban inevitablemente a violar la legalidad. Zelaya, con una consulta no prevista por la Constitución, y a la que se habían opuesto el Congreso, la autoridad electoral y el Supremo, y los militares tomándose por su mano una justicia que no les corresponde.”

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¿Rebaja de cotizaciones sociales o menor coste de despido?

Sicilia

En puertas, esperemos, de un acuerdo entre los agentes sociales para afrontar una nueva reforma del mercado laboral, emerge de nuevo la cuestión de qué parte de este debe reformarse.

Son múltiples los aspectos en torno a la regulación laboral que pueden tocarse: siempre se habla, por ejemplo, de que es necesaria una mejor conexión entre los perfiles académicos impartidos por las universidades y lo que demanda el mercado laboral; también de que es necesario impartir una mejor formación técnica de grado medio, que quedaría en manos de una Formación Profesional modernizada; o, en otro sentido, de qué puede hacerse con los convenios colectivos, siendo tradicionales reivindicaciones de la patronal que se facilite el descuelgue de estos, o que se limite su vigencia y actividad. No faltan tampoco consideraciones en torno a los efectos que puede tener tal o cual estructura del mercado laboral, y por ende, de toda la economía, en términos de competitividad en un mundo globalizado.

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Financiación territorial: el sudoku resuelto

Barañain

Explicaba el editorial de El País del pasado 13 de julio  (“Un reparto más justo”) que las discusiones sobre la necesaria dotación a las administraciones autonómicas de los fondos precisos para sufragar el coste de las competencias que gestionan, algunas especialmente  onerosas (sanidad, educación o dependencia, por ejemplo) “debería despojarse de tintes ideológicos y atender sólo a los criterios de eficiencia”.  Mas allá  de la palabrería demagógica al uso sobre “privilegios”, “agravios territoriales”, “desintegración nacional”, etc… La discusión sobre la financiación territorial con los datos en la mano, debiera ser fácilmente objetivable.

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