Campaña en negativo

Millán Gómez 

 

Hace justo una semana un servidor esperaba que la segunda parte de la campaña electoral en Galicia se caracterizase por la exposición de propuestas en positivo para mejorar la vida de los gallegos. Pues nada más lejos de la realidad. Hemos vivido probablemente una de las semanas electorales más reprobables de la historia democrática. Ciertos sectores del PPdeG y alguno de sus altavoces mediáticos en Madrid han tratado por todos los medios de difundir supuestas prácticas caciquiles y corruptas del PSdeG y BNG con el objetivo de desmovilizar al electorado progresista que no acude a las urnas salvo en casos de fuerza mayor. Este sector del electorado constituye un factor decisivo en el resultado final de los comicios de mañana domingo.

 

El diario “ABC” denunció supuestos gastos millonarios del Presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, en su despacho y coches oficiales. El PSdeG tardó en responder a estos ataques para no caer en la provocación. Ayer mismo, el propio Touriño reconocía en una entrevista en “Público” que “quizás cometiese el error de no haber salido a la calle desde el primer día para denunciar esa campaña de acoso y derribo”. Estas cifras fueron posteriormente negadas por el propio partido. De hecho, el candidato socialista afirmó que los datos reales eran “la mitad de la mitad” de lo que denunciaba el diario “ABC”. Se trata de una estrategia bien planificada por el PP y la derecha mediática con el fin de revertir electoralmente las consecuencias funestas para sus intereses que pueda traer consigo la investigación de Garzón sobre una presunta trama de corrupción que afecta a cargos del PP y empresarios afines al mismo. La diferencia sustancial entre una situación y la otra es que en el caso de la supuesta corrupción del PP sí que hay un juez que está investigando y ve indicios de delito.

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¿Cuánto duran las vacas flacas?

Sicilia

Tras meses de arduo debate parece que se ha llegado a un consenso entre los economistas ortodoxos, los heterodoxos, los iluminados, los expertos, los mediopensionistas y el grupo más importante de todos, los tertulianos, sobre cuales son las causas de la crisis actual. Felicitémonos, consenso no es unanimidad o uniformidad, pero por lo menos es algo.

 

Por cierto, confieso que yo no sabría bien en que grupo de los anteriores incluir ya al FMI, teniendo en cuenta que su Presidente la semana pasada se arrancó sugiriendo que él estaba “por una acción con dinamita” contra los paraísos fiscales. Jamás se había visto tal ardor guerrero en un cargo de relevancia económica desde que el Che Guevara fue nombrado Gobernador del banco central de Cuba, y creo que este último nunca usó retórica tan brava mientras ocupó el cargo.

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¿Para qué sirve la justicia?

Lobisón 

En el animoso debate sobre si era o no un error la dimisión del ministro Bermejo ha quedado fuera un argumento de cierto interés. Su continuidad mantenía a la justicia en el centro de la agenda política, que es algo probablemente indeseable desde el punto de vista democrático, pero que en cualquier caso es algo que nunca ha deseado ZP.

 

Como se recordará, ya desde la oposición Zapatero planteó que la reforma de la justicia debía abordarse como una cuestión de Estado, sobre la que propuso un pacto al gobierno del PP. El balance del pacto no fue demasiado positivo, y ésa fue una de las razones por las que buena parte de la izquierda se sintió aliviada con la sustitución del ministro López Aguilar, al que se veía como responsable de unos acuerdos que habían beneficiado a la derecha.

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Ni bueno ni malo; todo lo contrario

Aitor Riveiro

La democracia es lo que tiene: en ocasiones, el pueblo soberano toma decisiones que no son plato de buen gusto para todo el mundo. La cosa se enturbia cuando una votación acontece en un territorio sobre el que no tenemos ni voz ni voto, por mucho que nos gustara que no fuera así.

Por ejemplo, nunca entendí cómo el pueblo estadounidense votó a George W. Bush para la presidencia de su país. En realidad, lo que no entiendo es cómo la ciudadanía aceptó el pucherazo de Florida que dio lugar a los ocho años de mandato republicano que nos trajeron lo que ya todos sabemos y que han terminado como ya todos sabemos.

Sin embargo, no he escuchado ni leído a nadie en Europa decir que Estados Unidos no sea una democracia o aventurar que el sistema electoral estadounidense es propio de una república bananera. En ese nadie estoy incluyendo a políticos importantes (ministros, presidentes de gobierno o de estado, autoridades más o menos importantes), grandes medios de comunicación, ‘think thanks tanks’ de esos que tan de moda están ahora, etcétera.

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Un par de escaños cruciales

 

Padre de familia 

Las últimas encuestas indican que el resultado de las elecciones autonómicas que se celebrarán en Galicia y en Euskadi el próximo domingo depende de un par de escaños en ambos casos. También en ambos casos, el resultado tendrá posiblemente consecuencias de alcance nacional, más allá de las implicaciones directas para los ciudadanos de ambas comunidades.

 

En Galicia no hay dudas sobre el triunfo del PP como opción política más votada, pero lo relevante es si conseguirá llegar a la cifra mágica de 38 diputados que le permitiría recuperar la Xunta… o se queda por debajo de los 35 que – a decir de los rumores – desencadenaría definitivamente el asalto de los barones populares a la sucesión de Rajoy.

 

Pontevedra y Coruña parecen ser las circunscripciones en las que se dilucidará quién gobernará los próximos cuatro años. Atendiendo a la novedad del candidato popular y a la relativa satisfacción del electorado con el bipartito, lo más probable es que el PP se quede a uno o dos escaños de la mayoría absoluta y siga en la oposición. Sin embargo, la aceleración del deterioro económico, de una parte, y los escándalos de corrupción en el PP (incluida la retirada del líder orensano por cuestiones fiscales), de otra, introducen factores de difícil cálculo que pueden acabar sorprendiendo.

 

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Qué poco sabemos de nada

Lope Agirre 

Abrumadito estoy de toda la sabiduría que se destila, como vino recio, en estas páginas de DC, Debate Categórico, Divulgación Científica, Duelo Carbónico, Doble Colesterol, y es tanta mi vergüenza por no saber lo que debería, para estar a la altura de los debates circunstanciales, es tanta la ignominia que siento subírseme por el canalillo de las vísceras, por no ser siquiera capaz de aparentar un mínimo de entendimiento, que me veo obligado a hacer una confesión: “Sólo sé que no sé nada”. Duda Cierta, que no es lo mismo que Cierta Duda. Ya es algo, ciertamente. Dudo luego existo, quizás, quizás, quizás.

 

La primera pregunta que me hago todas las mañanas, tras haberme despachado el café con leche y los suculentos bollos, medialunas, napolitanas que le acompañan es la siguiente: “¿Qué sé yo?”. No es pregunta fácil ni sencilla, no es cuestión, como se dice ahora, baladí, que te di, porque de equivocarnos y afirmarnos, como consecuencia, en el ¡”Yo qué sé!”, estamos cambiando de tercio y de lugar sintáctico, en ese Desierto Caliente, que es el de la escritura y la comunicación.

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¿Bella Italia?

Marta

 

No cabe la menor duda de que Italia es un país hermoso y fascinante. En cualquier rincón de la bota a dónde uno vaya, siempre encontrará bonitos paisajes, impresionantes monumentos, así como pueblos y ciudades en los que uno se quedaría a vivir, así, por las buenas, como la protagonista de “Bajo el sol de la Toscana”. Los italianos, al menos con los que yo he tenido trato, son gente cercana y cordial.

 

Sin embargo, si repasamos algunos de los acontecimientos más destacados de Italia de estos últimos tiempos, la imagen que ofrece, al menos de cara al exterior, y siempre según las informaciones que nos llegan a través de los medios de comunicación, nos encontramos con un panorama muy poco edificante, por emplear un término lo más suave posible.

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Encuestas

Millán Gómez 

Las encuestas no tienen validez pero sí sirven para orientarnos y acercarnos el latir del pueblo en un momento determinado. Constituyen un punto de partida que influye sin lugar a dudas en las estrategias electorales de los partidos, así como determinan en menor medida las decisiones de los electores. De este modo, si un sondeo pronostica una mayoría absoluta para un partido es más posible que simpatizantes del partido favorito se queden en casa porque consideren que ya está todo el pescado vendido. De la misma forma, las encuestas que pronostican una subida constante de un partido desahuciado hace unos meses animan a votantes cercanos a esa formación o, en el otro lado de la balanza, estimula a ciudadanos cercanos a otros partidos para que no venza el adversario. En estos casos las campañas electorales se centran más en criticar los errores de los demás que en presentar alternativas propias. Esto es lo que está sucediendo en Galicia.

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Un mundo hecho de representación y voluntad

Ricardo Parellada 

En este maravilloso blog está empezando a alcanzar la categoría de tópico el denostar a las humanidades en general y a la filosofía en particular. Ayer mismo tres de sus mayores luminarias (van den Broek, Cicuta y Permafrost) se despacharon a gusto a primera hora de la mañana. El último fue especialmente incisivo: «Reconozco que cuando leo frases como ésta: “Es fácil ver aquí la influencia de Schopenhauer, quien había expandido la filosofía kantiana hasta concebir un mundo hecho de representación y voluntad. Esta última entidad nouménica, ciega en su ímpetu cósmico…”, sencillamente, me siento gilipollas, por decirlo pronto y mal. ¿Qué es un mundo “hecho de representación y voluntad”? ¿Qué es esa “entidad nouménica”, nada menos que “ciega en su ímpetu cósmico”? Mi pobre intelecto siempre me ha dejado abandonado ante estas efusiones conceptuales».

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Nietzsche, Heidegger, Coltrane

Frans van den Broek

Es sabido que el ex-fumador suele despreciar al que aún fuma y es poco tolerante con el humo del cigarrillo, así como no es extraño que el cristiano renacido de muchas denominaciones evangelistas se convierta en un moralista puntilloso y cucufato que mira por sobre el hombro a quien no comparta sus creencias y se comporte como él mismo lo hacía antes de su transformación. A diferencia de estos y otros conversos y ex-adictos, he procurado mantener una actitud ecuánime o al menos no tan injusta para con algunas de las viejas aficiones que no forman ya parte de mi repertorio de apegos y manías. A fin de cuentas, en su momento tuvieron su función, aun cuando no fuera más que para hacernos pasar el rato con menos aburrimiento o angustia, y han sido en parte responsables de que seamos lo que somos, cualquiera los resultados y fuera cual haya sido su peligrosidad o estupidez.

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